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Bolsa en máximos históricos, pero ¿está cara de verdad? ¿Invertir más o parar ya?

Bolsa en máximos históricos, pero ¿está cara de verdad? ¿Invertir más o parar ya?

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¿De verdad está demasiado caro el mercado para entrar ahora, o estamos cayendo en la trampa del miedo disfrazado de prudencia? "Todo está muy caro" es la frase que más se repite estos días entre inversores, y tiene su lógica: la inteligencia artificial ha disparado las expectativas y ha llevado a máximos las valoraciones de las grandes tecnológicas.

En esta nueva edición de Finect Talks hablamos con Sergi Torrens, consultor financiero independiente y uno de los youtubers de finanzas más conocidos de España, para entender qué hay de verdad en esa sensación de que todo está caro, dónde quedan oportunidades y cómo posicionar una cartera con los mercados en máximos. Torrens defiende una tesis que va un poco a contracorriente: para él, la bolsa no está cara.

¿Está realmente cara la bolsa?

Para Torrens, la respuesta es clara: no. "El mercado está objetivamente caro para nosotros no, francamente no lo está", afirma. Reconoce que las valoraciones están algo por encima de lo que sería un precio justo, pero insiste en que eso no equivale a estar en una burbuja. Su argumento se apoya en los resultados empresariales: si la bolsa sube, dice, es porque los beneficios la están acompañando.

Pone como ejemplo a las siete magníficas, que según sus datos están más baratas ahora que a principios de año, a pesar de cotizar en máximos. La clave está en Estados Unidos, donde los beneficios empresariales crecieron un 17% interanual, y en Asia, con crecimientos de en torno al 40%. "Que suba la bolsa si va acompañada de estos beneficios pues está simplemente sube, sube, pero sube acompañada de beneficios y por tanto no es más cara", explica. Europa, matiza, se ha quedado más rezagada en el crecimiento de beneficios.

¿Burbuja de IA? "Aquí van a haber muertos por todas partes"

Sobre si la inteligencia artificial ha inflado una burbuja, Torrens comparte parte del diagnóstico habitual: es un mercado incipiente en el que muchas compañías no sobrevivirán. "Al final aquí van a haber muertos por todas partes", advierte. Ninguna de las grandes apuestas de IA es rentable todavía, ni siquiera la que mejor cifra está dando, y advierte de que intentar acertar qué empresa concreta se llevará el gato al agua es "prácticamente tirar una moneda al aire".

Eso no le lleva a recomendar salir de la tecnología. Al contrario: cree que la demanda de estas tecnologías tiene recorrido de sobra, porque implementar IA en una empresa implica años de trabajo en integración y protección de datos. Además, señala una paradoja interesante: aunque muchos hablan de que la IA va a sustituir al software tradicional, hay todo un segmento de software muy especializado —pone como ejemplo el ERP de SAP— que es extremadamente difícil de sustituir por lo crítico que resulta para el negocio, y que ha sufrido caídas de hasta el 70% pese a que "la inteligencia artificial difícilmente le pasará por encima".

Preguntado por riesgos que el mercado no está descontando bien, Torrens apunta a algo alejado del ruido habitual: la infraestructura eléctrica. Su tesis es que el consumo de electricidad va a crecer de forma imparable en la próxima década por la combinación de la IA y la electrificación de la economía, y que las redes actuales, diseñadas en los años setenta, no están preparadas para asumirlo.

Pone una cifra encima de la mesa: en Estados Unidos hay ya 2.300 gigavatios de capacidad generada esperando a conectarse a la red, frente a un consumo actual de 1.300, y conectar solo eso llevará entre cuatro y cinco años. "Un sector que nos gusta como tendencia a largo plazo es simplemente infraestructura eléctrica", resume, aunque aclara que no lo plantea como una apuesta táctica a un año, sino como una tendencia estructural para la próxima década.

Estar en máximos no significa que vaya a caer

Uno de los puntos que más quiere desmontar Torrens es la confusión entre "el mercado está caro" y "el mercado va a caer". Para él son cosas completamente distintas. "No tiene nada que ver que esté caro con que vaya a caer, ni siquiera que esté en burbuja y que vaya a caer", sostiene. Un mercado puede mantenerse en máximos, o incluso en fase de burbuja, durante años, y quien se queda esperando una corrección para entrar puede acabar esperando mucho tiempo.

También advierte sobre el papel de los titulares alarmistas: "vende más el miedo", dice, y eso distorsiona la percepción real del riesgo. Su recomendación pasa por no dejarse llevar por el ruido y centrarse en si los fundamentales —beneficios, crecimiento— siguen sosteniendo las valoraciones.

Sobre el eterno dilema entre invertir de golpe o hacerlo mediante aportaciones periódicas, Torrens reconoce que, estadísticamente, meter el dinero de golpe suele salir mejor: "hay incluso estudios que aseguran que poner el dinero de golpe sale más a cuenta a largo plazo porque ganas más en el setenta por ciento de las veces". Pero matiza que ese dato no debería aplicarse igual a todo el mundo.

Para quien nunca ha invertido, su consejo es no tener prisa y repartir la entrada en unos doce meses, sin superar el 40% en renta variable durante ese primer año. El argumento es psicológico más que matemático: la diferencia entre acertar el timing y no hacerlo son unos pocos puntos de rentabilidad, pero el golpe emocional de una caída fuerte justo después de invertirlo todo puede ser determinante. "Como metas todo el dinero y caiga la bolsa un treinta o cuarenta, eso sí que te aseguro que va a cambiar tu vida", advierte, recordando que muchos inversores que sufren una mala experiencia inicial acaban abandonando la inversión para siempre.

Sobre el papel de la renta fija en la cartera, Torrens es optimista. Con los cupones actuales, comprar deuda a cuatro o cinco años puede acercar la rentabilidad al 4,5-5% solo por el cupón, algo que contrasta con la travesía del desierto de 2022, cuando la inflación disparada y los tipos ultrabajos convirtieron la renta fija en una fuente de pérdidas. "Estamos en un momento bueno porque pagan bastante interés", explica, y considera que, si la inflación se modera hacia el objetivo del 2%, los próximos años pueden ser buenos para este activo sin apenas sustos adicionales.

Estados Unidos, sí, pero sin perder de vista Asia

Torrens no ve motivo para reducir el peso de Estados Unidos en cartera, pese a la concentración en las grandes tecnológicas. Su asignación de referencia ronda el 50% en Estados Unidos, apoyándose en el crecimiento de beneficios y el liderazgo tecnológico del país. Pero avisa de un sesgo habitual: muchos inversores que replican índices globales como el MSCI World acaban con una exposición mínima a Asia, cuando esta región está creciendo beneficios a un ritmo mucho mayor —en torno al 40% este año, según sus cifras—.

Su recomendación para evitarlo es construir la cartera por bloques geográficos independientes en lugar de depender de un único índice global: un fondo para Estados Unidos, otro para Europa —prefiere el Eurostoxx 600 al Euro Stoxx 50, por ser más amplio e incluir Reino Unido y países nórdicos—, y un tercero para Asia emergente, con un peso orientativo del 25%. "El setenta por ciento del MSCI World es Estados Unidos, y de ese cien por cien, el veintisiete son las siete magníficas", advierte sobre el riesgo de concentración de quien invierte solo en índices globales.

Sobre mantener liquidez a la espera de una corrección para comprar más barato, Torrens se muestra escéptico. En su experiencia, quien se guarda dinero esperando el momento perfecto casi nunca acierta a entrar: los rebotes suelen producirse muy rápido y de forma inesperada.

Pone como ejemplo lo ocurrido con el conflicto de Irán, cuando la bolsa llegó a subir casi un 9% en apenas tres días tras el susto inicial. "Te despistas y ha subido un ocho por ciento", resume. Su cartera actual mantiene niveles de liquidez bajos, aunque nunca elimina del todo la renta fija, que funciona como colchón natural ante correcciones sin necesidad de sincronizar el mercado.

Preguntado por lo que queda de año, Torrens no ve motivos para el pesimismo. Considera que el episodio de tensión por Irán ya está descontado y que hay muchos intereses alineados para que la situación se cierre antes de las elecciones de mitad de mandato de Trump, en noviembre. El riesgo que sí vigila es otro: un evento inesperado y repentino que rompa la calma actual de golpe. "El único riesgo que hay es que un día nos levantemos y alguno se le haya cruzado el cable y todo lo que dábamos por hecho se desmonte de un día para otro", apunta.

El consejo para quien empieza a invertir ahora

Para cerrar, Torrens insiste en la idea que atraviesa toda la conversación: no sobrestimar la propia tolerancia al riesgo. Recuerda que los test de perfil de riesgo de los bancos suelen sobrevalorar la disposición real de la gente a aguantar caídas, y que la prudencia inicial —empezar con un porcentaje bajo en renta variable e ir aumentando poco a poco— es preferible a un arranque agresivo que termine en abandono.

"No sobrestimes tu capacidad de tolerancia al riesgo, con esos típicos test del banco nadie tiene bien calibrada esa capacidad", resume. Y añade una idea final: estar invertido es necesario sí o sí, porque quien se queda en liquidez pierde poder adquisitivo frente a la suma de inflación e impuestos.

Además, en el Finect Talks de esta semana...

Antes de la entrevista, en la sección de El Corrillo, Alicia y Antonio repasan las perspectivas de mercado para la segunda mitad de año de varias gestoras: JPMorgan AM y su "combustible suficiente en el motor", las seis apuestas de LFDE, el tono algo más constructivo de Columbia Threadneedle, el aviso de Pablo Gil sobre los costes crecientes de las empresas de IA y el mensaje de Nayara Sieira, Experta del Mes de julio, sobre no confundir un mercado alcista con una buena estrategia de inversión.

Después, en la sección Largoplacistas, en colaboración con Crescenta, Ramiro Iglesias explica qué rentabilidades pueden obtenerse en fondos de private equity y nos cuenta la diferencia entre la TIR y el MOIC, las dos métricas clave para entender la rentabilidad real de un fondo de capital privado.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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