Bond Bulletin - Asia y las reservas de petróleo
Asia se enfrenta a crecientes riesgos para su suministro energético debido a las restricciones al paso de petróleo en el estrecho de Ormuz, el agotamiento de las reservas mundiales y la incapacidad de las exportaciones estadounidenses de reemplazar por completo los flujos procedentes de Oriente Medio. En el Bond bulletin de esta semana, analizamos si la región puede evitar que las consecuencias de esta situación se trasladen directamente al crecimiento y la inflación.
Fundamentales
A pesar de la resiliencia de la economía global y de sus adaptativas respuestas ante las repetidas crisis energéticas, nos acercamos a un punto de inflexión crítico. El mercado petrolero asiático está sometido a una presión creciente, pues la región se enfrenta a costes más elevados y a obstáculos logísticos para el abastecimiento de crudo. Más del 80% de las importaciones de petróleo de Asia transitan por el estrecho de Ormuz y el conflicto en curso ha mantenido el Brent por encima de 100 USD por barril. Aunque el conflicto termine pronto, la normalización llevará meses y es probable que los precios se mantengan por encima de 80 USD hasta finales de año. Las refinerías estatales, que cuentan con el apoyo de los gobiernos, tienen mejor acceso al suministro de crudo y pueden mantener sus operaciones, mientras que algunas refinerías privadas ya están reduciendo la producción debido a los mayores costes y al acceso limitado al petróleo. Las reservas estratégicas de petróleo —depósitos de emergencia de petróleo crudo controlados por los gobiernos— han proporcionado un alivio temporal, pero estas se están agotando rápidamente y no son suficientes para cubrir los flujos de Oriente Medio. Según nuestras estimaciones, China, Corea y Japón todavía tienen cubiertos más de 100 días, pero la mayoría de los demás países asiáticos solo tienen cubiertos entre 20 días y 60 días. Por ahora, la crisis ha impactado a los precios, no a los volúmenes, pero, si las disrupciones persisten, el riesgo de cierre de refinerías, destrucción de demanda y efectos económicos mayores aumentará drásticamente. Las reservas, la gestión de la demanda mediante medidas de ahorro energético de emergencia y la sustitución del petróleo por otras fuentes de energía, como el carbón térmico, así como el aumento de las tasas de utilización de las centrales nucleares, ofrecen cierta ayuda a corto plazo. Sin embargo, no ofrecen inmunidad, y el tiempo empieza a agotarse.
Valoraciones cuantitativas
La estructura de costes de las refinerías asiáticas ha cambiado drásticamente. Los precios del diésel se han disparado en varios países de Asia Pacífico: Myanmar y Nueva Zelanda experimentaron aumentos de más del 100% entre finales de febrero y finales de abril, y Filipinas y Malasia también registraron fuertes subidas. Las tasas de utilización de las refinerías han disminuido: China está operando al 70% (antes lo hacía al 80%); Corea, al 65% (frente al 80% anterior); y algunas refinerías privadas de Taiwán, al 50% (antes operaba al 85%-90%). Solo Tailandia e India mantienen tasas más altas, pero ambos países se enfrentan a mayores costes y, en el caso de India, dependen de exenciones temporales para importar crudo ruso. El mayor coste del crudo tampoco se refleja plenamente en los precios oficiales, ya que las refinerías pagan primas sobre el crudo, además de mayores costes logísticos y de seguros.
Factores técnicos
El panorama de la oferta y la demanda permanece tensionado. La producción de las refinerías asiáticas cayó al 70% en abril, y los compradores están dejando de abastecerse de crudo en Oriente Medio para hacerlo en Estados Unidos, África, Rusia y América Latina. Varios países (China, India, Tailandia) están reduciendo las exportaciones para preservar el suministro interno, y Corea ha prohibido las exportaciones de nafta. Estas medidas han ayudado a mantener los inventarios locales, pero no son una solución a largo plazo. Por el lado de la demanda, las medidas de emergencia de ahorro energético implementadas por los gobiernos —como la reducción de la jornada laboral y el teletrabajo obligatorio— están disminuyendo el consumo y, junto con el aumento de los costes, están haciendo que las refinerías de China, Japón y Taiwán reduzcan sus tasas de producción. Por su parte, las exportaciones de petróleo de Estados Unidos se encuentran en máximos históricos, lo que ha reducido drásticamente las reservas estadounidenses. Sin embargo, Estados Unidos no puede sustituir por completo las exportaciones de petróleo de Oriente Medio a Asia, ya que se necesita tiempo y dinero para aumentar la producción de petróleo.
Implicaciones para los inversores en renta fija
Ante la rápida disminución de las reservas estratégicas de petróleo y de sus existencias, mantenemos una postura prudente con respecto a Asia. Las próximas semanas serán cruciales para determinar si Asia puede evitar que las consecuencias de esta situación se trasladen al crecimiento y la inflación, o si la región se verá obligada a afrontar todas las consecuencias económicas de la crisis del petróleo.
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