En la mente de los inversores
Es intuitivo que las características de calidad resulten atractivas para los inversores, dado que pueden hacer que las empresas sean más resilientes y, al mismo tiempo, asegurar que el comportamiento de la compañía se traduzca en valor para los accionistas.
A primera vista, el 2025 fue otro gran año para los mercados globales de renta variable. Sin embargo, al examinar los datos observamos que, dentro de los índices, se dieron algunas dinámicas poco frecuentes, ya que los inversores dejaron de lado las empresas de más calidad, mientras que la inclinación por compañías de menor calidad desplazó el análisis fundamental. En este artículo aportaremos algo de contexto para explicar el súbito interés por las "empresas basura" del año pasado y por qué nos parece un error ignorar las características de alta calidad que, por lo general, se han relacionado con altas rentabilidades en el largo plazo.
Hay varias formas de definir las características de calidad, pero suelen utilizarse tres conceptos clave. En primer lugar, un balance sólido (a menudo reflejado en bajos niveles de apalancamiento), que suele ayudar a una empresa a resistir las crisis económicas. A continuación, la capacidad de generar un crecimiento estable de sus beneficios en diferentes entornos macro, de manera que los inversores puedan ver con claridad las proyecciones de beneficios. Por último, unos equipos directivos competentes aseguran que las empresas puedan traducir las inversiones en beneficios sólidos, como se refleja en métricas tales como una mayor rentabilidad sobre recursos propios (ROE).
La importancia de la construcción de carteras
Hay varias formas de elaborar una cartera de calidad. Las estrategias pasivas pueden reproducir índices que seleccionan un subconjunto de acciones con características de mayor calidad, alterar ligeramente las ponderaciones de todos los componentes del índice para dar prioridad a aquellos de mayor calidad o, a nivel sectorial, inclinarse por las empresas de mayor calidad dentro de cada industria, manteniendo las demás ponderaciones sectoriales en línea con las del índice.
Los gestores activos tienen más libertad para integrar las características de calidad, pero pueden incorporar, involuntariamente, sesgos sectoriales o de estilo. Los inversores deberían considerar el impacto que podrían tener las decisiones de estos gestores en la rentabilidad en diferentes entornos de mercado.
Es evidente que, para una empresa, tener características de calidad será atractivo a ojos de los inversores, ya que éstas son sinónimo de mayor resiliencia y contribuyen a que el desempeño de la empresa se traduzca en valor para los accionistas. Si tomamos como referencia el MSCI World Quality Index,1 las empresas de mayor calidad han obtenido, desde el año 2000, una rentabilidad anualizada cinco puntos porcentuales (pp) superior a la del conjunto de los mercados desarrollados.
No obstante, esta diferencia no ha sido una constante. En los mercados desarrollados, las empresas de mayor calidad han perdido frente a otros estilos de inversión en 13 de los últimos 35 años, y precisamente el año pasado es un ejemplo perfecto. El 2025 fue el peor año en términos relativos para las empresas de alta calidad desde el 2003, ya que su rentabilidad fue 5 puntos porcentuales (pp) inferior a la del conjunto de los mercados desarrollados. Esta tendencia se dio en todas las regiones importantes, aunque fue especialmente palpable en los mercados emergentes y el Reino Unido, donde las pérdidas fueron de 20 y 14 pp, respectivamente.
Rentabilidad relativa por año natural del MSCI World Quality
¿Qué nos enseña la historia?
Podemos aprender bastante de estos periodos de malos resultados de las empresas de alta calidad. En primer lugar, este peor comportamiento es más habitual cuando las bolsas suben que cuando bajan. Por ejemplo, desde 1990, ha habido diez años naturales en los que la rentabilidad total de las acciones de los mercados desarrollados ha sido negativa. De esos, solo hubo uno en el que las empresas de mayor calidad fuesen las perdedoras.
También hemos aprendido que los periodos con un peor comportamiento de las acciones de calidad pueden acabar con un rebote repentino de estos valores, como ilustra el periodo de 2003 a 2008. En los cuatro años de 2003 a 2006 que precedieron a la crisis financiera global, el conjunto de los mercados desarrollados dejó atrás a las empresas de alta calidad. Sin embargo, a medida que avanzaba el ciclo y que la economía global comenzaba a dar señales de recesión, la atención volvió a centrarse en los fundamentales de alta calidad, y la rentabilidad de estas acciones fue 7 pp superior a la de las demás tanto en el 2007 como en el 2008.
1 En este artículo, los datos de las empresas de mayor calidad se basan en los índices de calidad de MSCI, pero creemos que nuestras conclusiones pueden aplicarse en general a todas las carteras de renta variable que sobreponderen la alta calidad
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