La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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El encuentro entre Xi Jinping y Trump no ha servido para apaciguar Oriente Medio

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Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista mayoritario de LFDE

El encuentro celebrado el pasado fin de semana entre los presidentes Trump y Xi bien podría haber despejado el camino hacia la resolución del conflicto en Oriente Medio, pero esta esperanza quedó defraudada. El estrecho de Ormuz sigue estando cerrado y el precio del barril de petróleo cotiza en torno a 110 dólares. Así pues, la crisis petrolera continúa con su proceso de transmisión a la economía mundial.

Las autoridades chinas no parecen haber ofrecido una ayuda concreta a EE. UU. para propiciar una apertura rápida del estrecho de Ormuz. Esta falta de entusiasmo de las autoridades chinas ilustra a la perfección la máxima de Napoleón: «Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error». Parece claro, pues, que China ve a EE. UU. como perdedor de la guerra. Sin embargo, el deterioro económico provocado por el aumento de los costes energéticos y las restricciones en las cadenas de producción golpea al conjunto del planeta, y Europa es una de las regiones más afectadas.

El incremento de los precios de la energía parece estar contagiándose a otros sectores, tal y como ponen de relieve los precios al consumo publicados en numerosos países, principalmente en EE. UU. Eso explica en parte el fuerte aumento que han experimentado los tipos de interés durante los últimos días. El bono estadounidense a cinco años ha subido alrededor de 40 puntos básicos en un mes, mientras que en Alemania el ascenso era superior a 20 pb. Esta evolución obedece al aumento de las expectativas de inflación, pero también de las primas a plazo ante la incertidumbre provocada por la situación actual, sobre todo en relación con la trayectoria de las políticas monetarias y presupuestarias. En paralelo, la subida de los tipos de interés ha enfriado la tolerancia al riesgo y las cotizaciones bursátiles han tendido a replegarse.

La economía estadounidense ha mostrado más resistencia que las demás. Concretamente, los datos de coyuntura al otro lado del Atlántico contrastan con los de la zona euro. Así, los PMI y los últimos datos del consumo estadounidense del mes de abril han sido relativamente sólidos, mientras que el crecimiento del PIB en el segundo trimestre de 2026 debería ser más robusto de lo previsto, toda vez que la inversión aguanta, gracias sobre todo al gasto en el ámbito de la inteligencia artificial.

En China, los últimos datos sobre el estado de la demanda interna han sido más bien decepcionantes. De hecho, las ventas minoristas crecieron apenas un 0,2 % interanual en abril, lo que muestra una clara inflexión durante el mes. Una explicación podría ser el fin de las ayudas públicas al consumo. La inversión también deparó una fuerte sorpresa negativa, ya que se contrajo un 1,6 % durante los primeros cuatro meses del año, comparado con el año anterior. Estas evoluciones podrían llevar a las autoridades a estimular la demanda con objeto de alcanzar las metas de crecimiento del PIB de este año (entre el 4,5 y el 5 %). Las exportaciones, a pesar de su fortaleza, no podrán sostener el crecimiento ellas solas.

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