Francia: los mercados, en campaña
Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE)
El nuevo curso político todavía no ha comenzado y el casting final de las elecciones presidenciales está lejos de cerrarse, pero la campaña electoral ya ha empezado en Francia y no solo en los platós de televisión y en las redes sociales, sino también en los mercados financieros. La incertidumbre que rodea la aprobación de los próximos presupuestos sirve de ensayo para la gran cita de mayo de 2027 y ya está provocando una toma de posturas muy marcada por parte de los inversores.
En los tipos de interés, se viven momentos de tensión. El bono francés a 10 años ha superado el umbral del 4 % y se mueve actualmente en niveles que no se observaban desde 2008. Aunque este movimiento se enmarca en un contexto de subida general de los tipos de interés en todo el mundo, lo que ocurre en Francia no es por ello menos real. El diferencial con el bono alemán a 10 años (un indicador de riesgo que tradicionalmente se sigue en los mercados de deuda pública) ha regresado a los máximos alcanzados en 2024 tras la disolución de la Asamblea Nacional. Por otro lado, de los 21 países de la zona euro, ninguno, ni siquiera Grecia o Bulgaria, se financia tan caro como Francia en este vencimiento.
Esta desconfianza de los mercados de renta fija se siente en el comportamiento de las bolsas. Desde comienzos de año, el CAC 40 marcha por detrás del conjunto de los índices bursátiles europeos y sube tan solo un 4,8 %, frente al 13,3 % del Eurostoxx. Resulta tentador atribuir este peor comportamiento relativo únicamente al sesgo de la composición, dado que el índice estrella de la Bolsa de París se ve lastrado de forma efectiva por su exposición al lujo y al sector automovilístico, muy castigados también este año, pero un vistazo al resto de índices bursátiles galos invalida esta hipótesis. Así, el CAC Small (el índice francés de valores de pequeña capitalización) también marcha muy por detrás de su homólogo europeo.
Este peor comportamiento relativo no es fruto del azar. Numerosos intermediarios bursátiles señalan actualmente el creciente interés de los inversores internacionales por productos que permitan posicionarse a la baja en renta variable francesa. Algunos fondos de inversión libre (hedge funds) reconocen incluso que se mantienen al margen de algunos valores por el mero hecho de ser franceses, a pesar de que sus equipos los consideran de gran calidad.
Este escepticismo de los inversores ante los activos franceses refleja evidentemente las incertidumbres en torno a los próximos hitos políticos, la votación de los presupuestos primero y las elecciones presidenciales después, pero transmite también una inquietud legítima en torno a la economía del país: Francia debería situarse de nuevo en 2026 como el país con el peor déficit público de la zona euro; presenta una de las tasas de endeudamiento más elevadas, solo superada por Italia y Grecia; la tasa de desempleo, con un 8,2 %, es una de las más altas de la zona euro y ha regresado a niveles de 2020, mientras que en el conjunto de la zona euro se mantiene en mínimos históricos; los últimos indicadores de actividad, aunque han remontado ligeramente, siguen moviéndose en territorio de contracción, mientras que en el resto de la zona euro, Alemania incluida, se expanden; y en cuanto al crecimiento del PIB, en el segundo trimestre este se revisó hasta el 0 % después de contraerse un 0,2 % en el primero, lo que coloca al país al borde de la recesión técnica.
Así pues, tanto en los mercados de renta variable como en los de renta fija, los inversores no solo se ponen a cubierto ante un periodo de incertidumbre política, sino que empiezan a tomar posiciones de cara a una situación económica y financiera inquietante, frente a la cual las próximas elecciones presidenciales se perfilan como una última oportunidad.