Ya conocemos al vencedor del próximo Mundial
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l'Échiquier (LFDE)
La próxima Copa del Mundo de fútbol masculino está a punto de comenzar. El torneo se repartirá entre EE. UU., Canadá y México y se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio, pero ya conocemos al vencedor o, mejor dicho, a los vencedores.
¿Es la publicidad? Sí, en parte, ya que se esperan alrededor de 11.000 millones de dólares de gasto publicitario, según la consultora WARC. Sin embargo, esta cifra en realidad no es destacable, ya que es similar a la del último Mundial de fútbol de Qatar e incluso inferior al de 2018 en Rusia.
¿El turismo, entonces? Algo más, en efecto, ya que el gasto turístico vinculado al acontecimiento debería superar los 7.000 millones de dólares, según los cálculos de la FIFA, en su informe Socioeconomic Impact Analysis, frente a los entre 2.000 y 4.000 millones de la última Copa del Mundo, según el FMI. Se espera que los espectadores extranjeros gasten de media 5.000 dólares durante su estancia, de acuerdo con la US Travel Association.
Estas ganancias derivan de las cifras faraónicas que se manejan para este torneo: repartido por primera vez entre tres países y con 16 ciudades sede, contará con un número inédito de equipos (48, en lugar de 32), lo que permitirá organizar un número récord de partidos (104, en lugar de 64), lo que implica más países, más entradas y las telespectadores.
En un plano más general, la ganadora será la economía mundial. De acuerdo con la FIFA, el PIB debería recibir una inyección de 40.000 millones de dólares, se crearán más de 800.000 empleos equivalentes a tiempo completo y se generarán 9.000 millones de dólares de ingresos fiscales gracias a los impuestos directos e indirectos. Este incremento de la actividad se concentrará en EE. UU., pero se repartirá ampliamente con otros países. De hecho, es en México donde se prevé que el impacto económico sea más notable, ya que, según un estudio de Deloitte, aportaría un crecimiento del PIB de alrededor del 0,14% en 2026, mientras que las cifras son entre dos y tres veces menores en el caso de EE. UU. y Canadá.
Sin embargo, bajo la superficie y más allá de los aspectos puramente cuantitativos, se perfila otra gran triunfadora: la tecnología. Esta Copa del Mundo será la primera en la era de la IA generalizada, que se infiltrará en todos los ámbitos. Antes del partido, se suministrará un asistente de análisis, «Football AI Pro», a todos los equipos, que tendrán así las claves del siguiente partido. Cuando los jugadores estén sobre el terreno de juego, la IA participará en el arbitraje y el análisis del juego. Se utilizarán avatares en 3D de los jugadores para aclarar las jugadas más transcendentales, lo que reemplazará las repeticiones en vídeo. La propia retransmisión del partido se verá «aumentada» por una cámara con la «vista del árbitro» estabilizada mediante IA, que ofrecerá un ángulo inmersivo. Alrededor del partido, la organización contará con «centros de control inteligentes» que darán forma a «gemelos digitales» de las infraestructuras, capaces de centralizar diversos canales de información con el fin de gestionar los flujos de espectadores.
Este desplazamiento tecnológico se apoyará en un flujo gigantesco de información, una gran parte del cual será generado no por el partido, sino por el conjunto de los datos digitales alrededor de él, como los comentarios en las redes sociales y el streaming. Así pues, la competición actuará también como escaparate tecnológico.
Pero, ¿qué empresa ha sido elegida para desempeñar este papel clave de arquitectura de IA en el torneo? Nada menos que Lenovo, una empresa china cuya estructura accionarial sigue estando vinculada parcialmente a una fundación con lazos estrechos con el ecosistema público chino. Por lo tanto, la FIFA ha colocado a un actor chino en el corazón del mayor evento planetario.
China no se ha impuesto únicamente a través de Lenovo. El país participa también en la infraestructura de difusión a través de la empresa Hisense y se introduce en el sector del consumo a través del patrocinio de la empresa Mengniu, un gigante lácteo chino.
Por lo tanto, el vencedor de la Copa del Mundo 2026, desde un punto de vista cualitativo, ya tiene nombre: un imperio de la inteligencia que se ha impuesto en el mundo del fútbol y su revolución tecnológica.