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Cuatro preguntas clave que hacerte antes de invertir en un fondo ESG (y sacarle el máximo partido)
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Cuatro preguntas clave que hacerte antes de invertir en un fondo ESG (y sacarle el máximo partido)

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La inversión sostenible ha vivido una gran evolución en los últimos años. Hace tiempo que dejó de ser una moda pasajera para convertirse en una realidad. En España, los fondos sostenibles aumentaron su patrimonio en casi 32.000 millones de euros en 2025, pasando a representar desde el 9,8% de marzo de 2021 hasta un 39,7% a finales de diciembre de 2025 del total gestionado, según Inverco.

Un récord que, sin embargo, convive con una realidad incómoda: la proporción de inversión minorista en productos financieros sostenibles en España sigue siendo baja, y a nivel global los fondos ESG registraron salidas de capital por primera vez desde 2018 en 2025, según Morningstar.

Esta paradoja tiene una cierta explicación. El crecimiento del patrimonio sostenible en España responde en parte a reclasificaciones técnicas de fondos preexistentes más que a un cambio real en el comportamiento del ahorrador.

Por eso, para intentar clarificar lo máximo posible la inversión en ESG, Alberto Matellán, director general de La Financière Responsable (LFR) – Mapfre participa en el capital de la gestora francesa, que a su vez ha creado la metodología que se emplea para los fondos ESG --, ha respondido a cuatro preguntas clave que todo inversor se hace o debe hacerse antes decidirse por un fondo ESG.

¿Cómo distinguir un fondo ESG riguroso de uno que solo lo parece?

Artículo 8, Artículo 9, ISR, sostenible, responsable… La proliferación de etiquetas, a veces, genera más confusión que claridad. Y esa confusión, reconoce Matellán, alimenta la desconfianza. “Muchas veces el inversor piensa que es una mera herramienta de marketing que remite al conocido greenwashing, el cual afortunadamente es cada vez más reducido”, explica.

Pero la clave, dice, no está tanto en el fondo como en el propio inversor: "¿Desea realmente saber si su dinero se está dedicando a actividades alineadas con sus valores, o que contribuyan a aliviar problemáticas sociales, o que no perjudiquen al medio ambiente? Esta pregunta se la debe hacer el propio inversor, y la respuesta puede ser legítimamente un no".

Pero, si la respuesta es sí, entonces hay que ir más allá del marketing. Matellán señala que existen herramientas que ayudan: la clasificación europea da ciertas garantías (un fondo Artículo 9 ya asegura determinadas cosas sobre lo que hace), pero la etiqueta más exigente es, en su opinión, la Label ISR del gobierno francés. "Para cumplir con la misma se debe pasar una auditoría anual de varios días en la propia oficina de la gestora, lo que garantiza que el fondo hace lo que dice".

Además, Matellán comenta que las novedades en la normativa europea parecen ir en una línea parecida, de modo que “espero que pronto podremos tener etiquetas que aseguren al inversor particular dicha coherencia”, asegura.

¿Invertir en un fondo ESG implica sacrificar rentabilidad?

La respuesta corta es no. Pero Matellán prefiere empezar por el principio: "Lo primero es definir de qué estamos hablando. Los fondos con criterios ESG es un concepto muy amplio, que abarca cosas muy diferentes. Nosotros preferimos hablar de fondos con criterios de responsabilidad o de sostenibilidad, entre los cuales el uso de los criterios ESG es solo una herramienta más".

Existe la tendencia a pensar que este tipo de fondos rinden menos porque su universo invertible es más limitado y su gestión acarrea más costes. Pero Matellán rebate ese argumento: a cambio, "normalmente conocen con mucha más profundidad los activos en los que invierten y los siguen más de cerca". En línea con la mayoría de estudios académicos, su conclusión es clara: "un fondo de este tipo no sacrifica rentabilidad. Hay de todo”, sentencia.

¿Cómo está afectando el contexto actual (volatilidad, inflación, inestabilidad geopolítica…) al universo invertible de estos fondos?

La geopolítica, los aranceles y la inflación alta persistente están redibujando el mapa de la inversión en los últimos meses. Pero, ¿está afectando de una manera especial a la inversión sostenible?

El mayor impacto, explica Matellán, se está produciendo en los fondos más genéricos (conocidos popularmente como fondos ESG sin más), que suelen aplicar estrategias de exclusión de actividades consideradas indeseables, como la defensa, y que por tanto se están quedando fuera de algunos de los sectores con mejor comportamiento reciente.

Lo que está funcionando, en cambio, son los fondos temáticos o de impacto: "mucho más granulares y focalizados. Proporcionan al inversor una información enormemente detallada de aquellos activos en los que invierten y cómo los mismos contribuyen (o no) a la sociedad".

¿Puede entrar en cartera una empresa con buenas métricas ESG pero fundamentales débiles?

En el caso de Mapfre y LFR, Matellán deja claro que es un NO rotundo. "No se puede contemplar la sostenibilidad medida por criterios ESG sin una sostenibilidad económica detrás. Es decir, una empresa tiene que ser rentable para ser sostenible", afirma Matellán.La dimensión de la sostenibilidad, añade, es un elemento estratégico que debe estar alineado con la actividad de la empresa, y permite conocer aspectos que los balances y las cuentas no revelan: "de este modo se profundiza mucho más y se elige mejor allí donde se invierte".

Una filosofía que se refleja en los dos fondos sostenibles de Mapfre AM:

  • Mapfre AM Inclusión Responsable

Un fondo centrado en la identificación de empresas que cumplen con unos altos estándares éticos y financieros. El Mapfre AM Inclusión Responsable emplea una metodología innovadora para analizar un conjunto de empresas europeas, eligiendo únicamente aquellas que han demostrado una sólida estabilidad financiera a lo largo del tiempo. Además, incorpora un firme compromiso con la inclusión laboral y el apoyo a personas con discapacidad, a la vez que intenta batir el Euro Stoxx 50 Net Return, su índice de referencia.

A doce meses, lleva cosechando una rentabilidad del 6,14%. Al mirar más a largo plazo, obtiene una rentabilidad anualizada 5,29% a tres años; y a cinco, 4,76%. (datos a 11 de mayo de 2026).

  • Mapfre AM Good Governance

Este fondo de renta variable global tiene como objetivo invertir en empresas con una sólida gobernanza corporativa cuyos activos estén momentáneamente subestimados por el mercado. Su estrategia de gestión parte de la premisa de que las compañías con buenas prácticas en gobierno corporativo generan mejores rendimientos a largo plazo.

De este modo, a 11 de mayo de 2026, a doce meses, el fondo ha logrado un retorno positivo del 52,67%. Es más, en lo que va de año, lleva una subida de 22,52% estando entre los 10 fondos de renta variable global más rentables de 2026.

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