Value vs growth: qué significan de verdad y por qué pueden convivir en una cartera
Hay dos formas de correr una maratón. Algunos corredores salen con fuerza desde el primer metro y apuestan por mantener el ritmo elevado para llegar antes que nadie a la meta. Otros corredores prefieren dosificar el esfuerzo, ir con un ritmo más lento, pero esperar a que los demás se cansen y aprovechar cada oportunidad que el camino va dejando. Estos dos estilos de correr tienen su reflejo en el mundo de la inversión: growth (crecimiento) y value (valor). Y, como ocurre en las carreras, no siempre gana el mismo.
Estas dos etiquetas, growth y value, son muy utilizadas en el mundo de la inversión. Sin embargo, muchos inversores desconocen realmente cuál es el sentido de estas expresiones. Cuando un gestor dice que su fondo de inversión es growth o value está definiendo cómo elige las empresas en las que invierte y qué tipo de riesgo asume a la hora de confeccionar la cartera.
¿Qué significa invertir en growth?
El método de inversión en growth (crecimiento) consiste en buscar compañías que actualmente están teniendo un crecimiento de su negocio por encima de la media del mercado y se espera sigan creciendo a buen ritmo en el futuro. Suelen ser negocios ligados a la innovación, la tecnología o sectores en expansión.
Ante la esperanza de que la empresa siga creciendo, el inversor acepta pagar un precio más alto por esa compañía porque confía en que los beneficios se multipliquen en el futuro. Se trata de una apuesta del inversor por el potencial de la compañía: se asume un riesgo mayor, a cambio de una mayor recompensa si el crecimiento se cumple.
¿Y qué significa invertir en value?
El método o filosofía de inversión en valor (value investing), inventado por Benjamin Graham y David Dodd, parte de la premisa contraria. En este caso, el inversor busca compañías de calidad que estén infravaloradas por el mercado, es decir, que su valor en Bolsa sea menor al intrínseco o real. Suelen ser negocios sólidos, con beneficios reales y activos tangibles, pero cuya cotización no refleja lo que este inversor considera que valen de verdad.
La tesis de esta filosofía de inversión es sencilla: el inversor cree que tarde o temprano, el mercado corregirá esa distancia entre precio y valor. A diferencia del anterior, la inversión en value es una estrategia que requiere tiempo y paciencia. No busca la empresa de moda, sino la que nadie está mirando..
Mapfre AM US Forgotten Value, un ejemplo de gestión value
Un fondo de inversión de Mapfre Asset Management que sigue la filosofía de inversión en valor es el Mapfre AM US Forgotten Value (ISIN: LU2020674334). Este producto, nacido de la alianza entre la gestora española y la boutique estadounidense Boyar Asset Management, atesora actualmente un patrimonio superior a los 109 millones de euros.
Este fondo de Bolsa estadounidense está centrado en invertir en empresas infravaloradas del mercado. Tiene un nivel de riesgo 5 en la escala que va de 1 a 7. En concreto, invierte cerca del 90% de su patrimonio en renta variable estadounidense, de forma directa o a través de derivados, destinando el resto a renta fija pública y privada.
La estrategia del equipo gestor consiste en rastrear compañías cotizadas en Estados Unidos que el mercado ha dejado de lado y realizar un análisis profundo de las mismas. Las empresas incluidas en la cartera suelen pertenecer a sectores considerados temporalmente como poco atractivos o suelen tener una menor capitalización, por lo que reciben poco seguimiento por parte de los analistas.
Algunas de las principales posiciones de la cartera de Mapfre Asset Management están ocupadas por la empresa de entretenimiento MSG Entertainment, la empresa de movilidad Uber, la aseguradora Markel y la empresa de dispositivos médicos Cooper Companies, según la composición a 30 de junio de 2026.
Este vehículo de inversión de Mapfre AM ha logrado una revalorización del +14,79% en lo que va de año, según el valor liquidativo a 21 de julio de 2026. Más a largo plazo, ha conseguido una rentabilidad anualizada del +4,36% a cinco años.
Cuando value y growth conviven en el mismo fondo
A pesar de la eterna pelea entre value y growth, ambos estilos de inversión pueden convivir en una misma cartera. Hay muchos fondos de inversión donde ya ocurre esta mezcla de ambos métodos de inversión. Los fondos de inversión blend o mixtos de estilo no eligen entre uno y otro, sino que combinan compañías de crecimiento y de valor dentro de la misma cartera, según la oportunidad que vayan encontrando los gestores.
Un ejemplo de fondo blend dentro del catálogo de Mapfre AM es el Fondmapfre Global FI (ISIN: ES0138445038), que pertenece a la categoría de renta variable global de gran capitalización y estilo blend. Actualmente, tiene un patrimonio de 451 millones de euros.
Se trata de un fondo de fondos, ya que destina habitualmente entre el 75% y el 95% de su patrimonio a otras instituciones de inversión colectiva, sin una predeterminación previa de divisa, capitalización bursátil, sector o estilo de gestión, y completa la cartera con inversión directa en renta variable de cualquier capitalización y en renta fija pública y privada. Tiene un nivel de riesgo 4 sobre 7.
La cartera de Fondmapfre Global FI incluye actualmente fondos cotizados (ETF) y fondos de inversión de firmas de inversión muy conocidas como Vanguard, JPMorgan AM, Goldman Sachs, Invesco y Amundi, según la composición a 30 de junio de 2026.
Este fondo de inversión ha conseguido unas ganancias del +14,96% en lo que va de 2026, según el valor liquidativo a 21 de julio de 2026. Si se echa la vista atrás, la rentabilidad anualizada ha sido del +8,63% a cinco años.
Este tipo de fondos de inversión ilustran bien esa idea de que value y growth no son bandos enfrentados, sino dos maneras complementarias de buscar rentabilidad. Cuando el ciclo favorece a las compañías de crecimiento, una cartera con algo de sesgo valor sirve para reducir la volatilidad.
La combinación de ambos estilos de inversión, ya sea repartiendo el capital entre fondos especializados o a través de un fondo blend, es una forma de no depender de que un único estilo esté de moda en cada momento.
La decisión no es solo técnica
Ahora bien, elegir entre value, growth o una combinación de ambos no depende únicamente de las cifras de rentabilidad. A la hora de invertir, hay que tener en cuenta otros factores. Por ejemplo, el horizonte temporal del inversor, de su tolerancia al riesgo y de los objetivos que persigue con sus ahorros.
Debido a ello, antes de decantarse por un estilo u otro o de construir una cartera que combine varios, siempre resulta aconsejable ir acompañado de la mano de un experto financiero que ayude en la toma de decisiones. Mapfre cuenta con una red de expertos financieros dentro de Mapfre Gestión Patrimonial, que pueden ayudar al inversor a analizar sus circunstancias, a decidir qué combinación de estilos encaja mejor con su perfil de inversor y su etapa de la vida financiera.