Llegado el verano, parece buen momento para recapitular lo que está siendo el año y señalar los grandes catalizadores que le esperan al mercado en la parte final del ejercicio.

Hemos asistido a un espectacular comienzo de año para los activos riesgo con importantes subidas de todos los principales índices bursátiles. El buen momento iniciado en el último trimestre de 2016, tras la victoria de Trump en las elecciones americanas, impulsó a los activos de riesgo. El movimiento en la primera parte del ejercicio se caracterizó por la rotación sectorial hacia compañías más expuestas a ciclo (especialmente financieras) y la caída agresiva de los bonos ante las más que probables políticas del nuevo presidente norteamericano (estímulo fiscal y aumento de gasto público).  Estas políticas de corte más expansivo y la ilusión del mercado de que se extendieran a otras geografías son las principales razones del excelente comportamiento de las bolsas. Esto se notó en la confianza de consumidores y empresarios con un importante repunte en los indicadores adelantados de actividad (soft data) aunque, aún, no se haya visto plenamente recogido en los datos reales.

En lo que se refiere a Europa hemos dejado atrás las temidas elecciones holandesas y francesas que arrojaron un gran resultado para los intereses de la Unión ya que en Holanda el partido anti europeísta de extrema derecha liderado por Geert Wilders, que llegó a encabezar las encuestas, no tuvo tanto apoyo como el que se presuponía, asestando un duro golpe a los populismos europeos. La visibilidad política en la eurozona mejoró todavía más con la victoria de Macron en Francia que provocó una entrada de flujos en la eurozona gracias a la mejora de la percepción económica y política. Los buenos resultados empresariales durante la primera mitad del año, los buenos datos económicos y la mayor visibilidad política han sido las claves del gran comportamiento de las bolsas europeas.

Los bancos centrales siguen apoyando los mercados y han sido los grandes protagonistas de las últimas semanas con declaraciones que hacen entrever que las subidas de tipos serán graduales y que la inflación sigue sin ser un problema. Esto provocó una nueva rotación sectorial hacia sectores menos cíclicos y vimos algo de corrección en el sector financiero.

En resumen, una primera parte del semestre impulsada por las buenas perspectivas económicas y gran fortaleza en los indicadores adelantados y una segunda mitad en la que la baja inflación y los estímulos monetarios han apoyado las valoraciones de los activos financieros.

Entramos en los meses de verano, históricamente muy volátiles por los bajos volúmenes. ¿Cuáles creemos que son los grandes catalizadores para los mercados en la parte final del año?

  1. Los bancos centrales y la retirada de los estímulos. Draghi en septiembre dará la hoja de ruta de cuándo y cómo retirar los estímulos y la Reserva Federal americana ya ha anunciado que a finales del ejercicio comenzará a reducir su balance.
  2. Las elecciones alemanas este próximo septiembre y las italianas que, pese a ser en 2018, se empezaran a cotizar antes en los mercados.
  3. Política americana. Con las reforma sanitaria y fiscal pendientes, el mercado se puede impacientar ante las dificultades de Trump en ejecutar lo prometido en campaña.
     
    Por supuesto no podemos olvidarnos de los resultados empresariales, la evolución de las materias primas y sobre todo los datos macro, especialmente la inflación a nivel global. Debido a la exigente valoración de todos los activos financieros, la evolución de los tipos de interés a nivel mundial es el input más importante a vigilar. Una subida de tipo de interés rápida y desordenada sería el principal riesgo para los mercados financieros, tanto de renta variable como de renta fija.