El movimiento del mercado tras la victoria de Donald Trump ha sorprendido a muchos gestores a nivel global. El reposicionamiento de la mayoría, con altas tasas de liquidez desde verano por los riesgos políticos a los que asistimos en 2016, ha acelerado el movimiento de subida y lo más sorprendente es que se ha contagiado la euforia a nivel global tanto en los mercados financieros como en los indicadores adelantados de actividad. En otros comentarios de mercado analizamos las causas de ese optimismo que podríamos, para no repetirnos, resumir en 2 principales: rebaja fiscal y menor regulación financiera. Los mercados han decidido, de momento, ignorar los riesgos de las políticas de Trump.

Es importante señalar que no es solo la ilusión de una rebaja fiscal y las políticas de expansión económica de Trump lo que está animando a las bolsas, también  hemos visto una fuerte recuperación en los indicadores adelantados de actividad económica especialmente en la confianza de los consumidores y los índices manufactureros (históricamente los indicadores adelantados correlacionan mejor con los mercados bursátiles que los datos pasados de actividad ya que la bolsa suele anticipar a la economía). Esta mejora del sentimiento, la ilusión de una rebaja en los impuestos y la enorme liquidez y escasez de activos han desembocado en un espectacular “rally” de las bolsas, y ya no solo de la americana, el movimiento ha sido global.

Ante esta mejora del sentimiento y una posible rebaja de impuestos histórica en Estados Unidos nos hacemos la pregunta del millón de dólares, ¿es el momento de subirse al tren de renta variable? Un mayor crecimiento global de en torno al 3,3%, un crecimiento de beneficios de entre el 10 y el 20% en los principales mercados y una recuperación de las materias primas después de los miedos de hace un año deberían ser suficientes motivos para incrementar el riesgo de sus carteras. Sin embargo, en nuestra opinión, falta un ingrediente clave para ponernos más constructivos en renta variable, la valoración. La divergencia entre el “soft data” (datos adelantados) y el “hard” (datos oficiales), alentado por un optimismo creciente, nos preocupa.

Pensamos que las valoraciones son muy exigentes para el entorno macroeconómico en el que nos encontramos y que deberíamos ver unos crecimientos de beneficios espectaculares (mayores de los que descuenta el consenso) para justificar los precios actuales. El “momentum” puede continuar impulsado por el optimismo y la liquidez, pero esperaríamos una corrección para entrar con más convicción en este mercado. En caso de asistir a tan esperada corrección vemos más valor en la bolsa europea que en la americana (solo en 1929 y 1999 ha estado tan cara por valoración). No hay que olvidar los riesgos a los que nos enfrentamos en próximas semanas con los índices en máximos. De ellos los que más nos preocupan serían:

1-Mayor tono proteccionista por parte de la administración Trump. Los planes del presidente son financiar la bajada de impuestos con el famoso “border tax” (impuesto a productos no americanos). Con el nivel actual de globalización en los mercados cualquier medida proteccionista sería mal recibida, especialmente en los mercados emergentes que han tenido un sorprendente comportamiento desde la victoria de Trump.

2-Subida de tipos de interés en Estados Unidos más agresiva por parte de la Reserva Federal.

3-Desacelación económica o algún tipo de shock financiero en China.

4-Riesgo político Elecciones en Holanda, Francia, Alemania y muy posiblemente Italia en Europa e incertidumbre sobre las futuras relaciones internacionales de Estados Unidos con la llegada al poder de Trump. A cierre de febrero saltaba la noticia de las reuniones del fiscal general Jeff Sessions durante la campaña de Trump con diplomáticos rusos después de haberlas negado en su nombramiento y la intención, del recién nombrado presidente de incrementar el presupuesto de defensa en 54,000 millones de dólares dejando claro sus intenciones.

En conclusión, esperaríamos una corrección antes de entrar ya que pensamos que las bolsas descuentan el mejor de los mundos con valoraciones tremendamente exigentes e ignoran los posibles riesgos del ejercicio. En marzo las elecciones holandesas, la reunión de la Reserva Federal en la que probablemente suban los tipos de interés y los primeros presupuestos del gobierno Trump serán los protagonistas  a la espera de más detalles sobre su reforma fiscal.