Mutuactivos Semanal | La renta fija en 2026
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Por Ignacio Dolz de Espejo. Director de Soluciones de Inversión y Producto de Mutuactivos.
Hay muchos inversores extrañados de que la rentabilidad de la renta fija esté siendo tan baja este año. Mutuafondo FI comenzó 2026 con una TIR cercana al 2,6% y sería razonable esperar que a mitad de año acumulase aproximadamente la mitad de ese retorno, pero la realidad es que sólo lleva acumulado un 0,4%. Y es que la TIR es una estimación de la rentabilidad potencial de una cartera si las condiciones del mercado permanecen estables. Y este año no ha sido así.
El cierre del Estrecho de Ormuz y el fuerte repunte del petróleo provocaron un aumento de las expectativas de inflación y que se descontasen subidas de tipos por parte de los bancos centrales. Cuando suben las rentabilidades exigidas por el mercado a los bonos, los ya emitidos, con cupones fijados en un entorno anterior de tipos más bajos, pierden valor frente a las nuevas emisiones. Si hoy un inversor puede comprar bonos nuevos con rentabilidades más altas, los bonos antiguos tienen que ajustar su precio para seguir siendo atractivos.
Por eso hemos vivido una situación que puede parecer contradictoria: las carteras han seguido cobrando cupones y acumulando rentabilidad, pero una parte de ese efecto positivo se ha visto compensada por la caída temporal de los precios de los bonos. No estamos ante un problema de la calidad de las posiciones de los fondos, sino ante una caída temporal de valoración provocada por un cambio brusco en las expectativas de inflación y tipos tras el shock geopolítico.
De hecho, ese mismo movimiento que ha penalizado la rentabilidad acumulada en 2026 ha mejorado la rentabilidad potencial futura de los fondos.
Hoy las carteras ofrecen rentabilidades más atractivas que a comienzos de año y eso es una buena noticia para el inversor que mantiene una visión de medio plazo. Las TIRes de nuestros fondos son muy atractivas: un 3% Mutuafondo Corto Plazo, un 3,3% Mutuafondo FI y un 3,9% Mutuafondo Flexible Bonds.
Como explicaremos, optar hoy por un depósito es como conducir mirando sólo el retrovisor, la oportunidad está ahora en renta fija.
Repasemos 2026 y lo que hemos ido haciendo
A principios de año el escenario macro seguía siendo favorable, apoyado por datos de crecimiento e inflación mejores de lo esperado y por tendencias estructurales como la inteligencia artificial, el gasto en defensa y las infraestructuras. Los diferenciales de crédito permanecían en mínimos y veíamos poco valor en muchos segmentos del mercado para el riesgo asumido.
Por eso comenzamos el ejercicio neutrales en duración de tipos y en proceso de reducción del riesgo de crédito: tras haber reducido peso, plazos y riesgo, manteníamos alrededor de un 25% en liquidez o instrumentos equivalentes en buena parte de los fondos activos de renta fija. Preferíamos mantener niveles elevados de liquidez como reserva para poder actuar si aparecían oportunidades.
El punto de inflexión llegó en marzo. El conflicto con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz provocaron un cambio brusco en el régimen de mercado. El Brent superó los 110 dólares por barril por primera vez desde 2022, lo que se trasladó rápidamente a los tipos de interés y las rentabilidades de la deuda soberana repuntaron con fuerza.
El bono alemán a dos años pasó desde el 2% hasta el 2,6% y el Bund desde el 2,6% hasta el 3%. También corrigieron las primas de riesgo periférico y el crédito, aunque en menor medida. Algunos bonos soberanos, como los italianos, pagaban igual o más que algunas empresas alemanas. Fue entonces cuando decidimos utilizar parte de la liquidez que habíamos acumulado sustituyéndola por deuda pública y pasamos de neutralidad en duración a una posición larga frente a neutralidad.
La lógica era sencilla. Un shock de oferta energético puede elevar la inflación a corto plazo, pero no justifica una reacción de los bancos centrales si el conflicto no se extendía. El problema es que sí se ha alargado.
En abril, el mercado comenzó a asumir que la crisis podía durar más tiempo. La inflación empezó a repuntar y los bancos centrales adoptaron un tono más agresivo, descartando las bajadas de tipos previstas en EE.UU.. Seguimos aumentando duración de forma gradual, mantuvimos una exposición al crédito sustancialmente inferior a la habitual.
En junio, el BCE subió tipos y tensionó especialmente los vencimientos cortos. Poco después el mercado empezó a descontar una cierta normalización del conflicto y las rentabilidades de los bonos retrocedieron parcialmente impulsando la rentabilidad de los fondos. Parecía verse el final del conflicto muy cerca. Entonces redujimos la duración, vendiendo la parte larga de la curva y apostando por una pendiente mayor. Seguíamos largos frente a neutralidad, pero con menos intensidad que en los máximos de abril y mayo.
Por desgracia, la tensión geopolítica volvió a aumentar en julio e incrementamos de nuevo la duración en todos los fondos apartándonos de la visión del mercado.
En agosto EE.UU. anunció nuevas sanciones contra Irán, se produjeron ataques entre ambos países y el petróleo volvió a repuntar (el Brent ha vuelto a superar los 90 dólares) por barril.
Los datos de inflación en EE.UU. y en Europa siguen siendo preocupantes y Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal. no ha tenido más remedio que endurecer su discurso reforzando la idea de que los bancos centrales no pueden dar la batalla por ganada. Por primera vez en mucho tiempo el mercado asigna un 50% de probabilidades a subidas de tipos en la reunión de septiembre. Es uno de los niveles de confianza más bajos de lo últimos tiempos…el mercado no lo tiene claro.
También en agosto, la combinación de inflación persistente, déficits fiscales elevados y una deuda pública que sigue creciendo provocó nuevas ventas en la deuda americana, especialmente en los tramos más largos: el bono a 10 años ha llegado a tocar el 4,8% y el 30 años el 5,3%. De hecho, el secretario del Tesoro, Scott Bessent anunció recompras de deuda para intentar estabilizar el mercado. Una práctica normalmente inútil pero que probablemente se ha visto obligado a activar por “hacer algo”. Recordemos que en EE.UU. las hipotecas están referenciadas al bono a 30 años. La situación no es fácil.
En Europa también han aparecido nuevos focos de riesgo. Las dudas sobre la situación fiscal francesa y la cercanía a las elecciones (2027) han provocado un deterioro de la percepción de riesgo y una ampliación de la prima francesa. No es todavía una crisis, pero sí merece seguimiento.
En definitiva, agosto ha servido para recordar que el escenario continúa siendo complejo. La inflación sigue demasiado alta, los bancos centrales continúan vigilantes y la deuda pública empieza a convertirse en una preocupación estructural para algunos mercados desarrollados.
El problema es que la tesis de partida, que el conflicto duraría poco, no ha resultado cierta. ¿Nos habría ido mejor de haber asumido un conflicto largo? Sí, pero no mucho porque el mayor impacto en los fondos los sufrimos los primeros días del conflicto.
En cualquier caso, la forma de actuar reflejada en estas líneas resume bien nuestra filosofía. No mantenemos una posición de forma estática, sino que gestionamos tácticamente en función de la evolución de la situación.
Mutuafondo Corto Plazo (fondo de renta fija investment grade a muy corto plazo)
Hemos preservado el perfil conservador del producto. En enero partíamos de una TIR del 2,5% con una duración de tipos de 0,8 años y una duración de crédito de 0,9, liquidez del 8,5% y crédito de alta calidad. En marzo la TIR aumentó de forma significativa elevando la rentabilidad potencial futura de la cartera, pero el fondo apenas sufrió porque tiene muy poca sensibilidad (duración) a tipos.
De hecho, acumula hoy una rentabilidad del 1,2% con una TIR que ronda el 3,05% y el peso en liquidez + gobiernos está en el 12%.
Es una magnífica alternativa a los depósitos con una volatilidad muy contenida.
Mutuafondo FI Lux (fondo de renta fija investment grade a corto plazo)
Su camino ha sido más duro, pero el potencial es más atractivo. En enero partíamos de una TIR del 2,6% con una duración de tipos de 1,8 años y una duración de crédito de 2. La liquidez era elevada, del 20%, los gobiernos representaban el 11% y el crédito de alta calidad el 66%.
Cuando en marzo llega la corrección de la deuda aumentamos la duración de tipos hasta 2,5 años. Luego reforzamos el peso en gobiernos. La TIR pasó de niveles próximos al 2,6% hasta superar el 3%.
En los meses de verano, la reaparición de tensiones inflacionistas, la subida de las rentabilidades de la deuda estadounidense y el tono más agresivo de la Reserva Federal han llevado la deuda a niveles aún peores y la rentabilidad es hoy del sólo un 0,4%, pero la TIR es ya del 3,3% y la duración de 2,6 años. Seguimos viendo más valor en la duración que en los diferenciales de crédito, que continúan en niveles históricamente exigentes.
Como no creemos que tenga siendo que el mercado esté descontando tantas subidas de tipos en la zona euro, si la situación mejora, el fondo podría conseguir generar más que ese 3,3%. Por ejemplo, si el BCE se quedase en una sola subida en los próximos 12 meses (hasta el 2,5%), podríamos llegar a generar algo más de un 1% extra.
Dicho de otra forma, ya está en precio un escenario muy negativo de la deuda pública, si mi peor escenario es del 3% y el mejor del 4%, no es una mala apuesta.
Mutuafondo Flexible Bonds (fondo de renta fija con hasta un 50% en high yield y mucha flexibilidad)
En enero partíamos de una duración de tipos de 2,5 años y una duración de crédito de 2,2. La liquidez estaba en el 20%, los gobiernos representaban un 11% y la TIR de partida era aproximadamente del 3%.
En marzo aumentamos de forma significativa la duración hasta 3,5 años. El fondo sufrió mucho en un entorno adverso para la renta fija y con una duración elevada. En ese momento aumentamos la calidad de la cartera y elevamos de forma significativa la TIR.
Durante agosto hemos seguido gestionando activamente la sensibilidad a tipos.
La rentabilidad hoy es negativa, del -0,15% con una duración de tipos de 3,76 años. Pero la TIR de la cartera es de casi un 4%.
Este fondo sería nuestra apuesta para clientes a lo que no les importa la volatilidad en renta fija y quieren dejar manos libres a una gestión muy activa.
Seguimos considerando que la flexibilidad del fondo es especialmente valiosa en un entorno donde inflación, bancos centrales y deuda pública continúan generando episodios recurrentes de volatilidad.
Conclusiones
La evolución de los tres fondos muestra una misma filosofía aplicada con distinta intensidad según el perfil de riesgo de cada producto.
- En Mutuafondo Corto Plazo priorizamos estabilidad, liquidez y baja sensibilidad a tipos.
- En Mutuafondo FI utilizamos la duración como principal herramienta táctica y el crédito de calidad como generador de yield.
- En Mutuafondo Flexible Bonds disponemos de una flexibilidad mayor para realizar movimientos amplios tanto en duración de tipos como en crédito, incluyendo high yield cuando las oportunidades lo justifiquen.
La filosofía siempre ha sido la misma: aprovechar las oportunidades cuando el mercado se vuelve excesivamente pesimista, manteniendo al mismo tiempo una elevada disciplina de riesgo. En 2026 hemos hecho una apuesta táctica por la duración y en crédito hemos mantenido una actitud prudente, priorizando calidad, liquidez, gobiernos y coberturas.
Durante los últimos meses hemos visto cómo muchas entidades financieras han vuelto a comercializar depósitos con rentabilidades atractivas aprovechando la subida de los tipos de interés.
Es comprensible que algunos inversores comparen esas ofertas con la rentabilidad obtenida recientemente por sus fondos de renta fija y lleguen a la conclusión de que el depósito ofrece una alternativa mejor, pero es como conducir sólo con el retrovisor.
Precisamente porque los tipos han subido, los fondos de renta fija ofrecen hoy una rentabilidad potencial superior a la que tenían a comienzos de año. Además, si durante los próximos trimestres la inflación terminase moderándose y los bancos centrales no tuvieran que llevar los tipos tanto como hoy descuenta el mercado, la duración podría convertirse en una fuente adicional de rentabilidad.
Desde ese punto de vista, Mutuafondo FI probablemente representa hoy una de las alternativas más equilibradas dentro de nuestra gama. El bono alemán a dos años ya descuenta un escenario de tipos cercano al 3%, incorporando buena parte de las expectativas más negativas. Si finalmente la inflación se modera, el petróleo se estabiliza o los bancos centrales no necesitan llegar tan lejos, la duración podría aportar una rentabilidad adicional llevando la rentabilidad del fondo a 12 meses cerca del 4%.
Por eso creemos que, tras las correcciones sufridas por la renta fija durante este ejercicio, resulta más fácil construir argumentos para permanecer invertido que para salir ahora. Las carteras de los fondos tienen hoy más TIR, mantienen niveles elevados de liquidez, conservan una exposición prudente al crédito y cuentan con una sensibilidad a tipos que podría verse beneficiada si el escenario acaba siendo menos exigente de lo que actualmente descuentan los mercados.
En definitiva, creemos que la renta fija ofrece hoy mejores perspectivas de las que ofrecía cuando comenzó el año, aunque los resultados recientes puedan sugerir justo lo contrario.
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