¿Cómo invierten los españoles? ¿qué expectativas de rentabilidad esperan de sus carteras? ¿Suelen aguantar los vaivenes de los mercados? Según los datos recogidos en el Estudio Global de Inversión de Schroders 2019, el inversor español se caracteriza por ser cortoplacista, impaciente y bastante optimista.

En el primer caso, en España, los inversores se sienten más cómodo en el corto plazo. De hecho, somos de los inversores más cortoplacistas de Europa; mantenemos de media unos 1,9 años nuestras inversiones, cifra que se aleja de la recomendación de 5 años que hacen los expertos. Sólo países como Japón, Estados Unidos o Canadá se acercan a esta cifra, con una media de más de 4 años. 

No obstante, este comportamiento puede perjudicar las carteras, sobre todo durante periodos de volatilidad. “La clave es concentrarse en el largo plazo. Es probable que el recorte y los cambios en las inversiones, en particular durante los momentos difíciles, perjudiquen las carteras de los inversores y, en última instancia, den lugar a rentabilidades decepcionantes. En vez de eso, es fundamental mirar más allá de la incertidumbre: nuestro objetivo en Schroders es, por lo tanto, ofrecer soluciones de inversión que reflejen las necesidades de los inversores a través del tiempo y que también se adapten a su apetito de riesgo", explica Charles Prideaux, director global de productos y soluciones de Schroders.

Esta tendencia cortoplacista está estrechamente relacionada con la frecuencia con la que el inversor español modifica su cartera. En respuesta directa a la inestabilidad experimentada en los mercados en el último trimestre de 2018, el 74% de los inversores modificó el perfil de riesgo de sus carteras. De ellos, solo el 37% optó por inversiones de mayor riesgo y el resto por opciones de menor riesgo (40%) o incluso efectivo (23%). 

Sin embargo, la preferencia hacia estrategias más conservadoras dista de la percepción que tiene casi la mitad de los inversores españoles, ya que el 45% considera que el mayor peligro para sus inversiones es no asumir el riesgo suficiente para alcanzar sus objetivos de inversión. Además, pese a que se sienten más cómodos asumiendo poco riesgo, esperan que sus inversiones generen una rentabilidad media durante los próximos 5 años del 9,2% anual, cifra superior a la de nuestros vecinos europeos. Si tenemos en cuenta que a rentabilidad media anual del S&P 500 desde su creación en 1957 es inferior al 8%, existe una tendencia global hacia un exceso de optimismo.

“El estudio muestra que los inversores españoles tienen unas expectativas de rentabilidad excesivamente optimistas y que es poco probable que alcancen sus objetivos de inversión”, añade Carla Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal. Además, Bergareche hace especial hincapié en la importancia de tener una buena cultura financiera, ya que por su tendencia cortoplacista e impaciente, el inversor español puede perderse subidas de mercado o, al revés, no protegerse de manera adecuada durante momentos de inestabilidad.  “A pesar de que el 39% de los inversores españoles se definen como expertos o con un conocimiento avanzado de la inversión, hay que hacer una gran labor de concienciación. En primer lugar, debemos trabajar sobre los horizontes de inversión, que deben ser mucho más largos, así como sobre su tendencia a tomar decisiones en momentos de incertidumbre que puedan alejarlos más de sus objetivos de inversión”.

¿Cómo esperan alcanzar sus objetivos?

El estudio muestra que para más de dos quintas partes de los inversores españoles (43%) la mejor estrategia para alcanzar estos objetivos es utilizar un fondo de inversión multiactivos, con una cartera diversificada en varios mercados, regiones y estrategias. Además, los fondos temáticos que más interés despiertan entre los españoles son los dedicados a tecnologías disruptivas (56%).

En cuanto a la exposición geográfica de sus inversiones, sólo el 27% de los inversores españoles prefieren invertir la mayor parte de su cartera en el mercado local. Finalmente, respecto a su actitud hacia los mercados emergentes, las respuestas son mixtas: casi el 30% cree que invertir en mercados emergentes podría ser beneficioso para su cartera, aunque otro 27% cree que estos mercados son demasiado arriesgados para su perfil.

Los millenials: los más inquietos y optimistas

Al analizar los datos en mayor profundidad, el Estudio Global de Inversión de Schroders 2019 muestra diferencias entre generaciones: los Millennials, inversores entre 18 y 35 años, se muestran más inquietos que los Babyboomers, inversores entre 51 y 70 años. La razón es que el 84% hizo cambios en su perfil de riesgo, frente al 59% de estos últimos. 

Además, las generaciones más jóvenes se muestran más optimistas y esperan rentabilidades medias del 10,3%, unas expectativas bastante superiores a las de los Babyboomers, que son más cautos y esperan un 7,1% de rentabilidad, más en línea con los rendimientos históricos del mercado.