El próximo 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente y, con motivo de esta fecha, nos parece interesante destacar el nuevo libro de Bill Gates, fundador de Microsoft, en el que ha abordado el reto de este siglo: cómo dejar de emitir 51.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmósfera cada año.

En su libro, "Cómo evitar un desastre climático: las soluciones que ya tenemos y los avances que aún necesitamos", Gates destaca la necesidad de reducir drásticamente nuestra dependencia de los combustibles fósiles en los próximos 30 años para lograr la neutralidad de carbono. Esto no quiere decir que no vayamos a usar combustibles fósiles para nada, pero habrá que absorber o capturar ese carbono, en vez de liberarlo a la atmósfera.

En su primera parte, el libro nos da una serie de mensajes sencillos que no se pueden pasar por alto:

  • El cambio es ahora. Tenemos que invertir tiempo y dinero ya para evitar un desastre climático cuyo impacto social y económico sería aún más grave que el de todas las recesiones de la era de la posguerra juntas.
     
  • Hay que reducir a cero (o casi cero) las emisiones de carbono antes de 2050. La lentitud con la que avanzamos en esta tarea nos sigue abocando a la catástrofe. Por ejemplo, si las reducimos un 50% desde ahora, aún tendríamos un aumento de la temperatura global.
     
  • Punto de partida desfavorable. Los combustibles fósiles están presentes en casi todo lo que hacemos, desde conducir hasta cepillarnos los dientes, y también son extremadamente baratos. Salvo que nos comprometamos a invertir en soluciones de cero emisiones y reduzcamos así su coste, no avanzaremos rápido.


En la segunda parte del libro, Gates es más optimista. Te lo contamos aquí.


6 mensajes importantes para la inversión en transición energética

En general, el libro de Gates da 6 mensajes importantes para la inversión en transición energética con los que coincidimos plenamente y que, a menudo, nosotros también compartimos con nuestros clientes: 


1.    El sistema energético mundial, formado por la combinación de electricidad, transporte y climatización, es responsable de la mitad de esos 51.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero que se liberan a la atmósfera. El cambio estructural de este sistema, conocido como “transición energética”, supondrá décadas de inversión: no es un cambio cíclico, sino estructural.

2.    Esta fase de inversión acaba de empezar y es necesario que se acelere desde donde estamos ahora para poder llegar a una cifra próxima al cero neto antes de 2050.

3.    El importe que hay que invertir, estimado en unos 100 billones de dólares entre 2020 y 2050, es elevado, en relación tanto a ciclos previos de inversión en energía como a otros sectores.

4.    Las políticas de los gobiernos son cada vez más propicias, y serán claves a la hora de incentivar la inversión, desincentivar aquellas áreas con altas emisiones y reducir el coste de tecnologías emergentes fundamentales.

5.    Los costes de la cadena de valor de la transición energética ya se han normalizado en el caso de algunas tecnologías clave que compiten cara a cara con sus alternativas basadas en combustibles fósiles. Estos costes seguirán bajando de manera relativa.

6.    Las empresas y los particulares se decantan cada vez más por estos productos finales. Algunos ejemplos son Microsoft, que solo consume electricidad generada a partir de fuentes renovables, o los conductores que se compran un coche eléctrico. Esa tendencia no hará más que acelerar en los próximos cinco años.

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