China está administrando las vacunas contra el Covid-19 a un ritmo vertiginoso. De hecho, parece que el Gobierno cumplirá su objetivo de vacunar al 80% de la población para finales de año, antes de lo previsto. Al ritmo actual, podría lograrlo en el tercer trimestre, lo que sería una buena noticia para China.

Esta rapidez en el proceso de vacunación debería suavizar la preocupación por los bajos niveles de inmunidad natural en China. El año pasado, el Gobierno gestionó con firmeza el Covid-19 a través de estrictos confinamientos, lo que prácticamente erradicó los nuevos casos de transmisión interna del virus en los dos meses siguientes a la notificación oficial del virus. Sin embargo, también conllevó que China acumulara muy poca inmunidad natural. Como se ha visto en otros países del mundo que han manejado el Covid-19 a través de la contención, esto ha dejado a las poblaciones y a las economías vulnerables a nuevos brotes, particularmente de las nuevas variantes más infecciosas.

Mientras tanto, la aceleración de la vacunación puede dar un apoyo marginal a la recuperación del gasto de los consumidores, que hasta ahora ha ido a la zaga de la recuperación económica general. La relativa ralentización del consumo refleja probablemente algún cambio estructural en la actividad económica, por ejemplo, en el teletrabajo, junto con la aparente ausencia de una fuerte recuperación del mercado laboral. Pero, si bien las dudas sobre la evolución del Covid-19 han sido un viento en contra para el consumo, este debería desaparecer a medida que la tasa de vacunación aumente.

Por qué es también una buena noticia para los mercados emergentes en general

El hecho de que China cumpla sus objetivos de vacunación más rápidamente de lo previsto podría llevarle a exportar en breve grandes cantidades de vacunas a otros mercados emergentes que hasta ahora han carecido de un suministro fiable.

Como señalamos a principios de este año, es probable que tanto China como Rusia intenten llenar el vacío de vacunas en los mercados emergentes, causado en gran parte por el acaparamiento en los mercados desarrollados. China, en particular, ya había acordado en ese momento suministrar sus vacunas nacionales a la mayoría de los países de África y Latinoamérica, así como a partes de Asia y Europa.

Esto también podría hacer que otros países respondieran ofreciendo más vacunas a los mercados emergentes. EE.UU. anunció el mes pasado que daría prioridad al envío de vacunas a zonas de Latinoamérica, después de que China entregara viales a países de la región. Los líderes del G7 anunciaron al final de su última reunión en el Reino Unido que planean donar 1.000 millones de vacunas durante el próximo año, pero podrían sentirse obligados a ser más ambiciosos si China empieza a aumentar sus exportaciones.

Cualquier cosa que pueda acelerar el proceso de vacunación en los países emergentes sería claramente una buena noticia para hacer frente a la pandemia y frenar la aparición de nuevas cepas. Además, una mejor gestión de la crisis sanitaria también podría tener algunos efectos positivos sobre las perspectivas económicas y la rentabilidad de los activos de los mercados emergentes.


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