Pese al final de 2018 y la reducción de crecimiento para 2018, creemos que hay luz y motivos para ser optimistas en 2020. De hecho, hemos aumentado nuestra previsión para el crecimiento global del 2,5% al 2,7%

Los indicadores a corto siguen mostrando signos de debilidad pero hemos analizado algunos factores que nos hacen ser optimistas a largo plazo

- Los precios de la energía más bajos reducen la inflación e impulsan los ingresos reales. 

- Estados Unidos y China están más cerca de alcanzar un acuerdo 

-  Los tipos de interés pueden subir de manera más moderada

También somos positivos con la situación de Europa: los fundamentales parecen sólidos y muestran signo de recuperación, sobre todo, en el sector relacionado con el empleo. 

En cuanto a los emergentes, se apaciguan los ánimos. La perspectiva de la inflación mejora para la mayoría de países emergentes, menos para Rusia debido a las caídas en los precios del petróleo y a la desaceleración de la economía nacional. 

Por último, el Banco de Japón de mantendrá a la espera a través de una subida del IVA. 

Todos estos escenarios se detallan más en la siguiente infografía: