Vivimos en un mundo donde nos ponemos nerviosos si tardan más de 30 segundos en respondernos un mensaje de whatsapp... Ni te quiero contar cuando hablamos de nuestro dinero. Los segundos son horas y los días años. 

Somos impacientes por naturaleza y, en cuanto los resultados empiezan a no acompañar, emergen las dudas de si estamos haciendo lo correcto o no. En teoría, todos queremos ganar dinero invirtiendo a largo plazo, pero en realidad cuando las cosas se tuercen el cuerpo nos pide poner pies en polvorosa... Aunque cuando tomamos la decisión de invertir sabíamos que por el camino vendrían curvas. 
 

Con este percal, los gestores de fondos de inversión a los que confiamos nuestro dinero lo tienen muy complicado. Cuando las cosas van bien, todo es felicidad. Pero cuando empiezan a torcerse, les pasa como a la afición de los equipos con sus entrenadores: llegan las dudas. "Se ha equivocado con esta táctica" (en inversión, con la estrategia) "No entiendo cómo ha apostado por este jugador" (en inversión por este valor o sector) "Ha perdido su toque" (Su ventaja competitiva)

Y mucha gente acaba saliendo, fruto de los malos resultados que se muestran durante este tiempo. Podríamos verlo con muchos gestores, pero voy a comentar el caso de uno en el que he reparado esta mañana. 

Nicolas Walewski tuvo un año bien complicado. Su fondo Alken European Opportunites empezó a hacerlo mucho peor que el resto de fondos de su categoría en verano de 2015 y llegó a registrar pérdidas en muchos puntos de 2016, mientras muchos de sus fondos comparables mostraban importantes ganancias.

No recuerdo hablando con quién hace un año, pero sí que le comenté que era el momento perfecto para invertir en este fondo. A Nicolas no se le había olvidado analizar compañías ni identificar buenos negocios. Quizá alguna de sus decisiónes sectoriales o alguna de sus historias de inversión no estaba saliendo bien, pero seguía siendo el mismo que se había labrado la fama de ser uno de los mejores gestores de renta variable europea gracias a sus rentabilidades a largo plazo. 

No hice lo que pensé y fue un error clarísimo. Hoy el fondo de Nicolas lidera la clasificación de rentabilidad a un año, con un avance del 46%. 

Eso sí, no fui el único. Ni el peor. Durante todos estos meses fue saliendo dinero del fondo de Walewski y en algunas ocasiones con fiereza, como se puede ver en la evolución de flujos de los últimos 14 meses de la clase más popular de su fondo, la R. Sólo en abril del año pasado hubo salidas netas por más de 300 millones de euros.

Evolución de flujos netos en Alken European Opportunities Clase R.

 

¿Cuándo está volviendo a entrar algo de dinero? En estos últimos meses en los que el fondo ha vuelto a destacar en su categoría en los ránkings a 12 meses. Y muchos de los que salieron en el primer semestre de 2016 estarán ahora bien arrepentidos. 

He cogido este ejemplo porque lo he visto esta mañana. Pero prácticamente todos los grandes gestores e inversores han tenido periodos de corto plazo (Y a veces dos o tres años) en los que sus tesis de inversión no han funcionado (Bien porque se habían equivocado, bien porque habían entrado en un sector demasiado pronto o bien porque el mercado estaba en fase de locura). 

Y cuando digo todos es todos los grandes que yo conozco, sin excepciones. Eso sí, pese a estos baches, sus números a largo plazo siguen siendo muy superiores a los de la media de la categoría y al mercado. 

No se trata de casarse con un gestor. Hay que ver si realmente ha cambiado su forma de analizar e invertir o su filosofía, pero quizá sí de tener algo más de paciencia en los baches puntuales que a lo largo del tiempo atraviesan. 

¿No os parece? ¿Qué haceis vosotros cuando un gestor pasa una mala racha? ¿Qué margen de confianza le dais?