Tras una sólida rentabilidad en 2025, estamos convencidos de que la renta fija seguirá siendo una fuente duradera de valor en 2026. Como señalamos en nuestro outlook para 2026, los estímulos fiscales, la inversión en inteligencia artificial (IA) y la desregulación financiera respaldan el crecimiento. No obstante, la incertidumbre comercial y la creciente inquietud sobre la independencia de los bancos centrales añaden complejidad a unas perspectivas de inflación poco claras. Además, la mayoría de los bancos centrales de mercados desarrollados se aproximan al final de sus ciclos de expansión monetaria.
En la medida en que los rendimientos se mantienen elevados, creemos que los mercados de renta fija siguen ofreciendo puntos de entrada atractivos. Al mismo tiempo, el aumento del riesgo de volatilidad pone de relieve la importancia de una gestión activa que priorice tanto la resiliencia como la rentabilidad.
En este contexto, presentamos nuestras cinco principales ideas de renta fija para inversores europeos en 2026:
1. Renta fija sin restricciones
Seguimos considerando que las estrategias de rentabilidad total no limitadas por índices de referencia están mejor posicionadas para afrontar las últimas fases del ciclo económico y crediticio. La divergencia de políticas monetarias puede generar dispersión en crecimiento e inflación, aumentando la probabilidad de correcciones en un entorno de valoraciones ajustadas.
Los inversores europeos pueden beneficiarse de esta dispersión principalmente a través de:
- Estrategias globales de deuda soberana y multidivisa, que tienden a destacar en periodos de incertidumbre macroeconómica.
- Estrategias con amplia flexibilidad para asignar capital entre distintos sectores del crédito.
En nuestra opinión, será clave mantener agilidad, utilizando asignaciones bien dimensionadas a activos líquidos como los bonos soberanos, que pueden reforzar la solidez de la cartera sin sacrificar rentabilidad. La paciencia y la precisión seguirán siendo fundamentales para identificar oportunidades en un entorno exigente en términos de valoración.
Uso en cartera: diversificación, liquidez, mitigación del riesgo y rentabilidad total.
2. Crédito europeo con grado de inversión
Creemos que el mantenimiento de tires soberanas en niveles elevados aporta atractivo al crédito con grado de inversión desde el punto de vista del “carry” y de los ingresos, pese al estrechamiento de diferenciales. Dentro de este universo, el crédito europeo destaca por un ciclo aún sólido, fuerte demanda inversora y fundamentales robustos de emisores de mayor calidad.
Aunque la dispersión entre regiones, sectores y emisores es reducida, esperamos que episodios de volatilidad en 2026 generen oportunidades de alfa mediante selección de valores y asignación sectorial. Además, los bonos europeos con grado de inversión suelen ofrecer protección de duración, lo que puede servir de contrapeso en caso de deterioro repentino de los fundamentales crediticios.
En conjunto, esperamos un potencial de rentabilidad atractivo y una trayectoria relativamente estable.
Uso en cartera: ingresos, mitigación del riesgo y liquidez.
3. Crédito europeo de alto rendimiento
A pesar de que los diferenciales se sitúan cerca de niveles históricamente estrechos, consideramos que los rendimientos totales siguen siendo atractivos. La bajada de tipos y las inversiones vinculadas a la IA podrían prolongar el ciclo crediticio, incluso ante cierta debilidad en algunos segmentos de la economía estadounidense. En Europa, unas condiciones de financiación más accesibles y la fortaleza del ahorro de los hogares deberían respaldar la estabilidad de los fundamentales empresariales.
Prevemos que los indicadores fundamentales se mantengan en general estables y que las tasas de impago converjan hacia sus medias de largo plazo en los próximos doce meses. No obstante, anticipamos un aumento de la dispersión en un contexto de mayores riesgos de cola, incluyendo posibles desequilibrios en crédito privado, endeudamiento vinculado a centros de datos y factores geopolíticos.
En este entorno, el análisis fundamental riguroso será determinante para identificar emisores sólidos y evitar los más vulnerables.
Uso en cartera: rentabilidad total e ingresos.
4. Deuda de mercados emergentes
Creemos que la deuda de mercados emergentes puede actuar como catalizador de rentabilidad y como fuente de diversificación para inversores europeos. Aunque históricamente ha sido más cíclica y volátil que la deuda de mercados desarrollados, vemos argumentos estructurales favorables, especialmente ante el aumento de riesgos en economías desarrolladas.
Los elevados rendimientos actuales ofrecen una aproximación razonable a la rentabilidad prevista para 2026. Asimismo, la moderación de las previsiones de impago y la posible mejora de indicadores fiscales, externos y de crecimiento refuerzan nuestra visión. El entorno macroeconómico es en general favorable: inflación controlada, margen para recortes adicionales de tipos y estímulos fiscales que respaldan el crecimiento global.
Sin embargo, será importante vigilar la dinámica de final de ciclo, la evolución de la política arancelaria estadounidense y los riesgos geopolíticos. La creciente divergencia política y fiscal entre países probablemente incrementará la dispersión, lo que subraya la importancia de la selección activa.
Identificamos oportunidades particularmente en segmentos de alto rendimiento y en deuda soberana de mercados emergentes más pequeños. Salvo shocks imprevistos, esta clase de activo podría contribuir positivamente a carteras diversificadas gracias al atractivo “carry”, la posible compresión de tipos y la debilidad del dólar.
Uso en cartera: ingresos, rentabilidad y diversificación.
5. Crédito titulizado
El crédito titulizado representa una valiosa fuente de diversificación e ingresos en carteras multisectoriales. En 2026, creemos que seguirá ofreciendo rendimientos atractivos frente al crédito con grado de inversión, apoyado por protecciones estructurales y menor sensibilidad a diferenciales, lo que puede mitigar el impacto de la volatilidad de tipos.
La exposición a distintos motores económicos —consumo, vivienda e inmuebles comerciales— puede reducir la correlación con el crédito corporativo tradicional y reforzar la resiliencia de la cartera en un entorno incierto.
Aunque los fundamentales se han ido normalizando, el rendimiento varía según subsector y perfil de prestatario. Entre los segmentos más interesantes destacamos:
- Titulizaciones hipotecarias residenciales no emitidas por agencias.
- Activos respaldados por préstamos al consumo de mayor calidad.
- Valores respaldados por inmuebles comerciales.
- Titulizaciones vinculadas a préstamos corporativos, beneficiadas por la solidez de los fundamentales bancarios.
Uso en cartera: ingresos, rentabilidad total y diversificación.
Para profundizar en estas perspectivas, te invitamos a visitar la página web de Wellington Management.
Tribuna elaborada por Marco Giordano, Investment Director y Tobias Ripka, CFA, Investment Director de Wellington Management.
Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
Invierte fácil con Indexa Capital
El gestor de carteras independiente líder en España, con más de
4.120 M€ gestionados, asesorados o administrados, de más de 126 mil clientes. Además, carteras de fondos indexados y de planes de pensiones con diversificación global y comisiones 80 % más bajas que los bancos.