El aviso a los mercados del bono a 30 años de EEUU: ya en máximos desde 2007 y subiendo
La rentabilidad del bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años cotiza este jueves en el entorno del 5,22%, su nivel más alto desde 2007, en los meses previos a la crisis financiera global. El movimiento acumula ya más de 20 puntos básicos en dos sesiones: la deuda larga estadounidense se desplomó ayer tras la reunión de la Reserva Federal de julio y hoy ha seguido cediendo terreno en Asia y Europa.
La secuencia importa tanto como el nivel. La Fed dejó los tipos sin cambios en el 3,50%-3,75%, con tres votos en contra a favor de subirlos. Sobre el papel, eso era una decisión benigna para los bonos. En la práctica, el tramo largo hizo lo contrario de lo que dicta el manual: en lugar de relajarse, se tensó.
Así está el panorama a largo plazo:
Antes de la comparecencia de Kevin Warsh, el reparto de castigos era el habitual: el bono a dos años bajaba cuatro puntos básicos y el de 30 subía dos. Fue durante la rueda de prensa cuando se rompió la baraja.
El 30 años se fue doce puntos básicos arriba y el dos años cayó cuatro: un empinamiento bajista de la curva de libro, con el mercado comprando la parte corta y castigando la larga.
El mensaje del presidente de la Fed fue explícitamente duro, aunque la decisión fuese de espera. Warsh avisó de que "en el período venidero, tenemos que tomar algunas decisiones importantes sobre la tasa de política monetaria" y, preguntado por si subir los tipos es el remedio para una inflación que sigue por encima del objetivo, respondió que un aumento "bien podría ser parte de la solución". La decisión de mantener, dijo, fue "el comienzo de la historia, no el final de la historia".
Warsh reconoció que los mercados han endurecido por sí solos las condiciones financieras. Traducido: la Fed observa cómo el mercado hace el trabajo sucio, y el mercado responde exigiendo una prima cada vez mayor por prestar a treinta años.
"Peligrosa subida", según analistas
El analista financiero Juan Ignacio Crespo tituló su newsletter de este jueves precisamente así: Peligrosa subida de rentabilidad de la deuda pública de EEUU. Y lo justifica desde la primera línea. "Solo una nota para señalar lo peligroso de la evolución de la rentabilidad al alza (o, precio a la baja, que es lo mismo) de la deuda pública de EEUU a largo plazo, tal y como se había pronosticado en la Newsletter desde el año pasado", escribe Crespo, que sitúa el nivel actual del 30 años en un terreno "que no se veía desde los prolegómenos de la crisis financiera".
Su lectura técnica no invita a pensar en un techo, y cree que podría seguir subiendo.Y el problema no se queda en Washington: "Otro tanto le sucede a la deuda pública española, aunque con un gráfico menos ajustado y contundente", señala. Cuando el activo de referencia global reprecia, arrastra al resto de curvas soberanas con él.
Irán: "gasolina" al fuego
El movimiento de los bonos no nace solo del tono de la Fed. Las rentabilidades ya subían durante toda la sesión del miércoles antes de la reunión, empujadas por el crudo. Los ataques iraníes contra posiciones estadounidenses en Oriente Medio y la respuesta de Donald Trump ("GOLPEAREMOS DURAMENTE A IRÁN, AHORA ES NUESTRO TURNO") disparan al petróleo. El Brent vuelve a estar por encima ya de los 92 dólares.
Ahí está el nudo de la película: un shock de oferta energética es exactamente lo que peor gestiona un banco central, porque sube los precios sin que subir los tipos arregle la causa. Y es también lo que más daño hace a un bono a treinta años, cuyo valor depende de la inflación esperada durante tres décadas.
La cosa no se quedó en los bonos. La sesión del miércoles en Wall Street fue de las malas de verdad: S&P 500 -1,52%, Nasdaq 100 -2,06% y Dow Jones -2,19%. Los semiconductores se dejaron un 5% en el día y acumulan cerca de un 30% desde sus máximos recientes, con el Nasdaq 100 entrando en corrección técnica con un descenso del 11%.
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