La Fed mantiene los tipos de interés, pero sin unanimidad en el voto: ¿vendrá en septiembre la subida?
Tal y como se esperaba, la Reserva Federal mantiene los tipos de interés en el rango del 3,50%-3,75% en su reunión de este miércoles 29 de julio, la segunda presidida por Kevin Warsh. Con esta decisión, el banco central estadounidense encadena cinco reuniones consecutivas sin mover el precio del dinero, donde permanece anclado desde diciembre.
La decisión eso sí no ha sido unánime como en junio. Beth M. Hammack, Neel Kashkari y Lorie K. Logan votaron en contra de la decisión porque "preferían subir el rango objetivo del tipo de los fondos federales en un cuarto de punto porcentual en esta reunión". Es el paso de la unanimidad de 12 a 0 de junio a un 9 a 3 que rompe el consenso que Warsh había conseguido en su estreno.
Son, además, los mismos tres nombres de abril, y esa continuidad dice bastante. Entonces votaron en contra porque se negaban a que el comunicado incorporase un sesgo acomodaticio con la inflación subyacente sin ceder. En junio firmaron la unanimidad, una vez que ese sesgo desapareció del texto.
En julio ya no les basta con que la Fed no prometa bajadas: quieren la subida sobre la mesa. El ala halcón del FOMC ha recorrido en tres reuniones el camino que va de frenar el discurso a exigir movimiento. El recuento supera además lo que anticipaba el consenso. Bank of America esperaba dos disidencias, las de Logan y Hammack; la de Kashkari no estaba en el guion.
El comunicado repite palabra por palabra el de junio. El voto, no
Quien busque pistas en el texto se va a quedar con las manos vacías. Los tres párrafos de fondo del comunicado de julio son idénticos, palabra por palabra, a los de junio. La descripción de la economía se mantiene intacta: la actividad "se expande a un ritmo sólido pese a la elevada incertidumbre que se debe, en parte, al conflicto en Oriente Medio", con un "crecimiento de la productividad y una inversión en capital" que siguen siendo "sólidos" y unas ganancias de empleo que "han seguido el ritmo de la fuerza laboral", con un paro que "apenas ha variado".
El párrafo de inflación tampoco se toca. La Fed repite que "la inflación sigue elevada en relación con el objetivo del 2% del Comité, en parte como reflejo de los shocks de oferta que han impulsado subidas de precios en determinados sectores, incluida la energía", y vuelve a cerrar con la frase que Warsh estrenó en junio: "El Comité cumplirá con la estabilidad de precios". Ni una línea sobre la moderación del IPC de junio al 3,5%, ni una referencia al repunte y posterior repliegue del crudo. Y, de nuevo, cero orientación sobre los próximos pasos.
El IPC que ganó tiempo a la Fed
El dato de precios de junio explica buena parte de lo ocurrido este miércoles. La moderación al 3,5% interanual retiró presión inmediata sobre el comité y le permitió llegar a la reunión sin necesidad de actuar, aunque ningún miembro de la Fed ha dado la inflación por vencida.
"El último dato del Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondiente a junio fue más moderado de lo esperado, pero los responsables de la Fed se han mostrado cautos a la hora de declarar la victoria, argumentando en su lugar que están preparados para subir los tipos de interés si la inflación no se modera", resume Tiffany Wilding, economista de PIMCO.
Hay además un argumento estadístico que anticipaba el resultado. Bank of America recordaba antes de la reunión que "la historia demuestra que la Fed no suele sorprender con subidas de tipos de carácter halcón" y que, "según los datos de los futuros sobre los tipos de la Fed desde 1994, la Fed nunca ha subido los tipos cuando el mercado descontaba una probabilidad inferior al 60%". Con un 33,7% en FedWatch, julio nunca cumplió ese umbral.
Septiembre es otra historia: para entonces habrá dos datos de inflación más, un nuevo dot plot y, si el crudo no se relaja, un shock energético con más recorrido en los precios subyacentes.
El giro de la Fed continúa a pesar de la pausa
La foto del debate interno, eso sí, se ha dado la vuelta en apenas cuatro meses. En abril el comité discutía cuándo empezar a recortar y llegó a incorporar un sesgo acomodaticio al comunicado que le costó cuatro disidencias. En julio, la conversación va sobre lo contrario: la herramienta FedWatch de CME asignaba antes de la decisión 33,7% de probabilidad a una subida de 25 puntos básicos en esta misma reunión, frente al 66,3% que apostaba por el mantenimiento. Y esa misma herramienta da ahora una mayor probabilidad (por encima del 50%) a tener subida en la próxima reunión tras las vacaciones.
Detrás de ese giro hay dos fuerzas. La primera, un IPC de junio que se moderó al 3,5% interanual —mejor de lo esperado y muy por debajo del 4,2% de mayo—, aunque sigue lejos del objetivo del 2% que la Fed lleva más de cinco años sin cumplir. La segunda, el recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que llevó el petróleo cerca de los 100 dólares antes de replegarse hasta los 80 dólares por barril con el mejor tono de las negociaciones.
¿Qué esperan los expertos a partir de ahora?
El consenso entre las gestoras consultadas antes de la reunión ya no discute recortes: discute el calendario de la subida. Ibercaja Gestión da por hecho que "antes de que finalice 2026, si el escenario de incertidumbre se mantiene, veremos una subida en el tipo de intervención", aunque su jefa de Renta Fija, Cristina Gavín Moreno, matiza que "quizás septiembre sea demasiado apresurado" y sitúa el movimiento en el último trimestre del año.
En Generali Investments el diagnóstico es parecido en el fondo y algo más duro en el sesgo: Paolo Zanghieri, economista sénior de la firma, espera "solo una subida de tipos, a finales de año", pero avisa de que "los riesgos apuntan claramente hacia un mayor endurecimiento".
Septiembre queda vivo precisamente porque Warsh no ha querido cerrarlo. Jenny Zeng, CIO de renta fija de Allianz Global Investors, anticipaba que el presidente insistiría en "la mayor vigilancia del Comité tras más de cinco años con una inflación por encima del objetivo, manteniendo al mismo tiempo la máxima flexibilidad de cara a la reunión de septiembre".
Su lectura del dato de junio va en la misma dirección: con la subyacente todavía por encima del 3% interanual, "es poco probable que los responsables de política monetaria concedan demasiada importancia a un único dato favorable de inflación". Desde Carmignac, Kevin Thozet llega a poner en cuarentena el propio dato de junio: tras el cierre del estrecho de Ormuz y el repunte energético, esas cifras "podrían haber quedado ya desfasadas".
El contrapeso está en el empleo, y es lo que podría desactivar la subida. Chitrang Purani, gestor de renta fija de Capital Group, describe un mercado laboral que aguanta porque "la ralentización de la creación de empleo se ha compensado con un menor crecimiento de la población activa".
El escenario que cambiaría el guion es que ese equilibrio se rompa: "si este equilibrio se desplazara hacia un aumento de la tasa de desempleo, la Reserva Federal podría pasar por alto los riesgos de inflación a corto plazo". La misma guerra que empuja los precios, apunta Purani, amenaza la inversión empresarial y el consumo, con lo que "aumenta el riesgo de asistir a una ralentización más pronunciada del crecimiento".
Queda un cambio de fondo que va más allá de julio: el modo en que la Fed comunica. Con Warsh renunciando a la forward guidance, Thozet advierte de que "a partir de ahora cada reunión de la Fed pasará a ser potencialmente decisiva", lo que traslada la volatilidad a cada cita del calendario en lugar de concentrarla en las que traen proyecciones.
Por su parte, Johanna Kyrklund, CIO del Grupo Schroders, defiende el nuevo esquema frente a quienes ven un retroceso en transparencia: considera el abandono del dot plot y de las orientaciones prospectivas "una adaptación sensata en un entorno caracterizado por perturbaciones de oferta cada vez más frecuentes", y recuerda que "el diagrama de puntos no se introdujo hasta 2012". Su conclusión sobre lo que de verdad está en juego: "la credibilidad de la Fed se mantiene intacta… por ahora".
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