¿Es rentable invertir en fútbol y deporte? Este fondo de inversión value lo hace

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El deporte emociona a millones de personas en todo el mundo. Pero, ¿se puede ganar dinero invirtiendo en él? ¿Qué tienen en común el Borussia Dortmund, una cadena de gimnasios y una marca de zapatillas suizas? ¿Y qué papel juegan las emociones y los sesgos cognitivos a la hora de encontrar oportunidades de inversión que otros pasan por alto?

Luis García, gestor del Mapfre AM Behavioral Fund en Mapfre AM, lo analiza en un nuevo Finect Focus. Un fondo value que aplica las finanzas del comportamiento para identificar ineficiencias de mercado y que destina cerca del 30% de su cartera a empresas relacionadas con el mundo del deporte, un sector todavía infraexplorado por los inversores institucionales europeos.

Invertir en deporte: un territorio que los grandes fondos todavía no han explorado

En Europa, los fondos de inversión que apuestan por el sector deportivo son prácticamente una rareza. Luis García lleva años convencido de que eso es precisamente parte de la oportunidad. El mundo del deporte combina modelos de negocio relativamente sencillos —clubes, marcas, gimnasios, infraestructuras— con una capacidad de fidelización del consumidor extraordinariamente alta. Y a eso se suma que muchos inversores profesionales todavía lo ven con distancia, incluso como algo frívolo. "Sigue siendo un territorio bastante inexplorado", reconoce García.

Lo que ha cambiado en los últimos años, según explica, es la gobernanza corporativa y el perfil directivo de las compañías del sector. Conceptos como el límite salarial o la gestión de la infraestructura deportiva —que llevan décadas implantados en las ligas americanas— empiezan a abrirse camino en Europa.

Y ahí, señala, hay un apalancamiento operativo muy interesante: cuando los ingresos crecen por encima de los costes fijos —fundamentalmente salarios—, el impacto en los márgenes se multiplica. Eso es exactamente lo que ha ocurrido en la NFL en la última década, donde los ingresos apenas se duplicaron pero los beneficios operativos se multiplicaron por cuatro.

El fondo tiene posiciones en clubes de fútbol cotizados como el Borussia Dortmund y el Ajax de Ámsterdam, dos entidades que García destaca por su solidez financiera, su balance saneado y el pago recurrente de dividendos. Pero el deporte es solo una parte de la cartera. También invierten en cadenas de gimnasios, en equipamiento deportivo y en compañías de tecnología aplicada al sector, como Technogym, la firma italiana de maquinaria de fitness que combina diseño aspiracional con una apuesta muy seria por los datos y la inteligencia artificial.

"Technogym siempre ha sido muy pionero en utilizar y almacenarlos y en utilizarlos tanto para los propios CRMs de los gimnasios como, de manera más reciente, para los programas de entrenamiento con inteligencia artificial", explica.

Por qué las emociones del deporte generan ineficiencias que aprovechar

El nombre del fondo no es casualidad. Las finanzas del comportamiento —behavioral finance— estudian cómo los sesgos cognitivos distorsionan las decisiones de inversión. Y el deporte, dice García, es uno de los sectores donde esos sesgos se manifiestan con más intensidad.

La mezcla de emociones propias del aficionado con las emociones propias de los mercados financieros crea una coctelera de volatilidad que, en los momentos adecuados, genera puntos de entrada muy atractivos. "Ha hecho que en algunos momentos la podamos aprovechar para entrar a precios que pensábamos que eran bastante atractivos", señala.

Los dos sesgos que García identifica como más presentes en el día a día del inversor son el efecto manada —la tendencia a seguir al grupo sin pararse a analizar— y el efecto anclaje, que lleva a los inversores a fijarse en precios de referencia anteriores en lugar de evaluar el valor real de un activo. Este segundo sesgo, recuerda, es el que llevó a muchos propietarios a perder dinero durante la crisis inmobiliaria en España: se negaban a vender por debajo del precio al que habían comprado mientras el mercado seguía bajando.

Más allá de identificar los sesgos del mercado, García insiste en que el proceso de gestión debe diseñarse también para evitar los propios. Y los agrupa en dos grandes categorías: los que llevan a sobre reaccionar ante las malas noticias, y los que llevan a infra reaccionar ante las buenas.

Este segundo tipo es el que más a menudo se subestima: las revisiones positivas de beneficios se incorporan más lentamente al precio de lo que sería racional, y ahí también hay oportunidades. "Sí que somos quizá más positivos o estamos más expuestos a efectos un poco de segunda ronda", resume.

Tecnología, salud y compañías españolas: el resto de la cartera

Más allá del deporte, el Mapfre AM Behavioral Fund combina sectores más tradicionales del universo value —industrial, consumo— con una exposición selectiva a tecnología y salud. En tecnología, García explica que el fondo fue accionista de Nvidia cuando la acción rondaba los 100 dólares, aprovechando el ruido arancelario, pero que salieron después al duplicarse la valoración: "En valoraciones del doble, pues reduce bastante nuestro margen de seguridad". Hoy prefieren la exposición a la inteligencia artificial a través de efectos de segunda ronda —semiconductores, centros de datos, fabricantes de placas— antes que a través de los grandes hiperescaladores.

En salud, tienen posiciones en Novartis y en Laboratorios Rovi, una de las compañías españolas mejor gestionadas a juicio del gestor, que ha dado algunas oportunidades de entrada recientes por razones de comunicación más que de negocio. También tienen exposición a empresas como Global Dominion, una compañía de servicios que casi todos los gestores españoles consideran barata pero que no acaba de aflorar ese valor, y a compañías ligadas al turismo que han sufrido desde el inicio de año y que a estos niveles de valoración les parecen interesantes.

El deporte y la tecnología, dice García, no son sectores opuestos: el deporte es potencialmente uno de los mayores beneficiarios de la inteligencia artificial en la próxima década, tanto en la gestión interna de los clubes como en la relación con el aficionado a través de los derechos de televisión. Y eso, sin estar expuesto al riesgo de disrupción que sí afecta a otros sectores. "El deporte creo que está bastante poco expuesto a la disrupción por la IA, pero sí muy expuesto a los posibles beneficios que pueda traer", concluye.

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Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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