Este ETF de Vanguard está dando mucho que hablar: ¿por qué? ¿Merece la pena?

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La gestora indexada Vanguard lanzó hace unas semanas un ETF que está dando mucho que hablar. Lleva apenas unas semanas cotizando y ya se ha colado entre los productos de inversión más buscados en Finect. En el momento de grabar este vídeo era el 2º fondo cotizado más visto en los últimos 7 días, según datos de nuestra plataforma Finect Plus.

En los próximos minutos vamos a ver en qué invierte este ETF, por qué ha generado tanto revuelo, qué alternativas hay y si tiene sentido plantearse un cambio a un ETF así o similar para quien ya tiene su cartera indexada montada.

¿Qué es este ETF y por qué ha generado tanto revuelo?

Empezamos por lo básico. El ETF en cuestión se llama Vanguard FTSE Global All-Cap y replica el índice FTSE Global All Cap. Lo que hace ese índice es capturar aproximadamente el 98% de la capitalización bursátil mundial invertible.

¿Qué significa eso en la práctica? Que dentro de un solo producto tienes empresas grandes, medianas y pequeñas de todo el mundo. Estados Unidos, Europa, Japón, emergentes... Unas 10.000 posiciones en total. Va más allá del clásico MSCI World (que no invierte en países como China, por ejemplo) y mucho más allá de los fondos o ETFs indexados al S&P 500 americano.

Aquí viene lo que lo distingue del ETF que hasta ahora era la referencia para mucha gente: el VWCE, el Vanguard FTSE All-World. Ojo con la diferencia, porque es fácil liarse y pensar que porque llevan "world" o "global" en el apellido son lo mismo. Lo que hay por debajo cambia.

El Vanguard FTSE All-World cubre unas 3.800 empresas, grandes y medianas. Deja fuera las small caps, las empresas pequeñas, que representan en torno al 9% del mercado global. El nuevo Global All-Cap las incluye.

Hasta ahora, si querías un ETF global con small caps incluidas, tenías opciones como el SPDR MSCI ACWI IMI, que replica por muestreo (no tiene las 10.000 posiciones del índice, selecciona una muestra representativa) y cobra un 0,17%. La otra: el Vanguard ESG Global All Cap, que sí incluye small caps pero lleva un filtro ESG integrado que excluye ciertas empresas y cobra un 0,24%.

Ahora, Vanguard pone sobre la mesa un ETF global puro, con small caps y al 0,07%. Para ponerlo en contexto: hay ETFs que replican solo el S&P 500 que cobran más que esto. Vanguard ha colocado este producto a un precio muy agresivo. Y eso, junto con que cubre un hueco que existía en el mercado europeo de ETFs, explica que en menos de un mes ya haya captado más de 550 millones de euros en el momento de grabar el vídeo, y que se haya colado entre los ETFs más buscados en sitios como Finect. Plataformas como Trade Republic y MyInvestor ya lo han añadido a su catálogo.

Comisiones por operativa

1€ por operación

Comisiones por divisas

No aplica

Mercados que operan

EEUU, Europa y Asia

Comisiones por operativa

0,12 % por operación, con un mínimo de 3€ y un máximo de 25€

Comisiones por divisas

0,30%

Mercados que operan

Europa, EEUU, Japón y países emergentes

¿Cambia mucho la rentabilidad por añadir small caps?

Llegados a este punto, muchos os preguntaréis: muy bien esto, pero ¿tanto cambia añadir small caps? ¿Realmente merece la pena cambiarse solo por tener unas cuantas empresas más que igual no aportan tanto?

Es una pregunta razonable. Las small caps pesan en torno a un 9% dentro del índice. El 91% restante es prácticamente lo mismo que ya tienes en un VWCE o en cualquier ETF global de grandes y medianas. La composición por países es casi idéntica: Estados Unidos pesa un 62%, Japón un 6%, Reino Unido por detrás. El sector tecnológico lidera con un 31,6%. Así que en un año cualquiera, la diferencia de rentabilidad entre ambos índices va a ser pequeña.

Pero, ¿y si miramos más a largo plazo? Con datos del FTSE Global All Cap y del FTSE All World desde 2005 hasta 2025, el resultado es prácticamente un empate: el FTSE Global All Cap rindió un 8,91% anualizado frente al 8,94% del FTSE All World. Tres centésimas al año de diferencia.

Ese empate final esconde algo interesante. De 2005 a 2013, el índice amplio (el que incluye small caps) ganó: un 7,3% frente al 7,03% del All World. Las empresas pequeñas tiraron del carro esos años. De 2014 a 2025 la relación se invirtió: el All World rindió un 10,37% frente al 10,13% del Global All Cap, porque ese periodo coincidió con la era de las mega caps tecnológicas (Apple, Microsoft, Nvidia...), que pesan un poco más en el índice sin small caps.

En las grandes caídas, el índice amplio cayó un poco más cada vez. En 2008: un 42,2% frente al 41,8% del All World. En 2018 y 2022, misma historia. Tiene sentido: las empresas pequeñas son más volátiles.

Dependiendo de dónde cortes el periodo, puedes argumentar a favor de cualquiera de los dos. Lo que los datos no muestran es una ventaja permanente por incluir small caps. Ni una penalización permanente tampoco. Lo que sí muestran es que con las small caps estás comprando un mercado más completo (el 98% de la capitalización invertible frente al 90% del VWCE). Y eso tiene valor para quien quiere la máxima diversificación posible en un solo producto, sin apostar por si las empresas pequeñas van a hacerlo mejor o peor en los próximos veinte años.

Costes, competencia y lo que nadie te cuenta del spread

Si en rentabilidad de índice la cosa queda en empate, ¿qué desempata? Las comisiones. Y aquí es donde el Global All-Cap tiene un argumento potente: 0,07% frente al 0,14% del VWCE.

A ver, siete centésimas. Si le metes 1.000€, hablamos de pagar 70 céntimos o 1,4€ al año. 70 céntimos no te sacan de pobre. Vamos a hacer un ejercicio. Imagina que inviertes 10.000 euros hoy, con una rentabilidad bruta del 8% anual (un supuesto razonable a largo plazo para renta variable global, aunque recuerda: es un ejemplo, no una previsión) y dejas ese dinero trabajando durante 20 años sin tocarlo. La única diferencia entre los escenarios es la comisión.

Con el Global All-Cap, al 0,07% anual, tus 10.000 euros se convierten en unos 46.010 euros. Con el VWCE, al 0,14%, te quedas en 45.477 euros. Es decir, unos 533 euros de diferencia.

Puede que 533 euros en 20 años no suene a una fortuna. Y no lo es. Pero recuerda que estamos hablando de una inversión inicial de 10.000 euros sin aportaciones adicionales. Si metes 200 euros al mes durante esos 20 años, cada aportación también arrastra ese ahorro en comisiones durante todo el tiempo que permanece invertida. Y la diferencia se multiplica.

Ojo: esto es un ejercicio ilustrativo. Las comisiones pueden cambiar, no estamos contando impuestos ni costes de transacción. Pero la lógica se mantiene: a largo plazo, cada punto básico de comisión pesa.

Hay que mencionar que este 0,07% no es algo excepcional para índices globales, ni el Vanguard es el único. Un par de ejemplos: el Xtrackers FTSE All World, lanzado hace unos meses, también cobra un 0,07%. Y el Amundi Prime All Country World, que replica el Solactive Global Large & Mid Cap, lo mismo: 0,07%. Lo que diferencia al Global All-Cap de esos dos competidores es la cobertura: las small caps incluidas. Los otros dos se quedan en grandes y medianas.

Y es que hemos pasado de quejarnos durante años de las comisiones altas de los ETFs globales en Europa a tener tres opciones distintas a ese precio. La guerra de comisiones entre gestoras nos encanta porque nos beneficia. Nosotros como inversores queremos que se peleen bien fuerte.

Track record y más spread

Dicho esto, vamos a los matices que conviene tener presentes, porque no todo son comisiones.

El primero: el ETF acaba de nacer, no tiene track record propio. Sabemos cómo se ha comportado el índice, pero el producto todavía tiene que demostrar lo bien que lo replica. Hay una métrica que se llama tracking difference (la diferencia entre lo que hace el índice y lo que realmente obtiene el inversor del ETF después de todos los costes internos), y para evaluarla bien necesitamos unos años de datos.

El segundo: la liquidez. El VWCE mueve un volumen enorme cada día, con casi 70.000 millones de dólares de patrimonio. El Global All-Cap ronda los 550 millones y está creciendo mucho, sí, pero su volumen de negociación es mucho menor. ¿Qué implica eso en la práctica? El spread (la diferencia entre el precio al que puedes comprar y el precio al que puedes vender) es bastante más amplio. Para un inversor particular que compra unos cientos de euros al mes, esto no va a ser un drama, pero está bien recordarlo.

En costes puros, el Global All-Cap tiene ventaja hoy. Pero un ETF recién nacido tiene limitaciones prácticas que los números del TER no reflejan. La liquidez, el spread y la ausencia de historial son factores reales que irán mejorando con el tiempo a medida que el fondo crezca, pero que hoy conviene tener en cuenta.

¿Merece la pena cambiarse si ya tienes el VWCE?

Esta es la pregunta que más se está debatiendo en foros y redes. Y la respuesta, como casi siempre en inversión, depende de tu situación concreta. Cada inversor es un mundo.

Recuerda eso sí que, si ya tienes ETFs globales, vender tu posición para comprar uno nuevo implica realizar plusvalías. Y realizar plusvalías significa pasar por Hacienda este año.

Esa cuenta la tiene que hacer cada uno con sus números. Si llevas poco tiempo y tus plusvalías son pequeñas, el cambio puede compensar rápido. Si llevas años y tienes una plusvalía acumulada grande, el coste fiscal del cambio puede tardar mucho en recuperarse con el ahorro en comisiones. Es un ejercicio que merece la pena hacer con tus propios números antes de mover nada.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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