El inesperado rebote de las energías renovables: 5 fondos de inversión que ganan hasta un 55% en 2026

El inesperado rebote de las energías renovables: 5 fondos de inversión que ganan hasta un 55% en 2026

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Los fondos de energías renovables remontan en 2026 y suben hasta un 55% en lo que va de año.

Después de tres años durísimos para los fondos de energías renovables —los famosos "huérfanos" de las carteras temáticas tras el desplome de 2022 y 2023—, 2026 está siendo la remontada que muchos gestores habían prometido y que el mercado había dejado de creer.

La subida, eso sí, no llega por una ola idealista de inversión sostenible. Llega por algo mucho más prosaico: la electricidad escasea, la demanda eléctrica se está disparando y todo lo que produzca electrones, sea limpio o no, está cotizando esa realidad

Centros de datos para inteligencia artificial, electrificación del transporte, refrigeración global, reindustrialización europea y, sobre todo desde marzo, la guerra en Irán y la crisis del estrecho de Ormuz. El "nuevo orden energético" está empujando con fuerza a los fondos 'clean energy', 'smart energy' y de transición, que llevaban tres ejercicios o bien planos, o bien siendo carne de pérdidas.

El trasfondo: la electricidad es el nuevo petróleo

Para entender por qué los fondos de renovables están remontando con esta fuerza, hay que mirar al motor que mueve al sector. Y ese motor no es la fe en los fondos socialmente responsables (que en años pasados se vieran empujados por un 'hype' fuerte con todo lo relacionado con la temática "verde"). Es la demanda eléctrica, sin más. Sumado a un querer independizarse del petróleo por motivos estratégicos que todos estamos sufriendo tras la guerra de Irán.

Pierre Abadie y Lindee Wong, codirector de la estrategia de descarbonización de Private Equity y directora de Clima y Biodiversidad de Tikehau Capital, lo resumen en un análisis reciente: "El aumento de la demanda de electricidad viene impulsado por varios sistemas estructurales que se están expandiendo simultáneamente". Refrigeración, transporte, centros de datos, electrificación industrial. Todo eso a la vez. "No se trata de una demanda marginal. Se está convirtiendo en un componente fundamental de los sistemas eléctricos", advierten.

Según los datos que recoge Tikehau, se prevé que la demanda eléctrica europea aumente unos 300 teravatios-hora entre 2025 y 2030; la estadounidense más de 400; y la china unos 2.600 teravatios-hora en el mismo periodo, "lo que es comparable al consumo total actual de Europa", apuntan los analistas franceses. Y a nivel global, se invierten más de 2 billones de dólares al año en electrificación, "lo que supone el doble que hace 10 años y el doble que la inversión mundial en combustibles fósiles".

La conclusión que sacan Abadie y Wong es la que mueve a los gestores de renovables: "La transición está impulsada por la demanda, siendo la electrificación la respuesta del sistema, lo que da lugar a una ola sostenida de inversión en capital". Y donde hay capex sostenido, hay flujos de caja para fabricantes, ingenierías y proveedores. "Las empresas de ingeniería diseñan y estructuran los sistemas. Las empresas de servicios empresariales los instalan y operan. Los fabricantes suministran los equipos esenciales", escriben Abadie y Wong sobre dónde está la oportunidad de inversión. Justo el tipo de compañías que cargan en cartera los cinco fondos del ranking.

A esto se suma otro factor: la nuclear renaissance. Mobeen Tahir, director de Investigación Macroeconómica y Temática de WisdomTree, lo recordaba a finales de abril: la administración Trump ha anunciado planes para cuadruplicar la capacidad nuclear estadounidense para 2050, China opera 61 reactores y tiene 38 en construcción, y Japón ha vuelto a apostar por el átomo después de Fukushima.

"A medida que aumenta la demanda energética, especialmente por parte de industrias intensivas en consumo eléctrico como la inteligencia artificial, la energía nuclear se percibe cada vez más como una fuente fiable de energía de base", escribe Tahir. Varios de los fondos de la lista han ampliado peso en uranio y utilities con exposición nuclear en sus carteras.

Ormuz acelera el caso: las renovables, como "cobertura estratégica"

La guerra de Irán y la crisis del estrecho de Ormuz, en marzo de 2026, ha añadido un argumento que el sector no tenía hace seis meses: el de la seguridad energética. Según los datos que recoge Aberdeen Investments, por Ormuz transitaban en 2025 unos 20 millones de barriles diarios de crudo y casi un 19% del comercio mundial de GNL, con Asia llevándose el grueso del flujo. Que ese cuello de botella se tambalee es exactamente el tipo de shock que cambia la conversación.

David Smith, director sénior de inversiones en renta variable asiática de Aberdeen Investments, lo describe sin rodeos: "Esta crisis no propicia tanto la transición de Asia hacia las energías limpias como refuerza los argumentos a favor de ella, y puede acelerar aún más su ritmo". Y añade el matiz que mejor explica el rally: "Lo que hace Ormuz es reforzar la urgencia, convirtiendo las energías renovables de una prioridad de descarbonización en una cobertura estratégica". Pasar de prioridad ESG a cobertura geopolítica es un salto de categoría que el mercado está empezando a poner en precio.

Y a este cruce entre renovables y geopolítica, Robeco añade otra capa: la de los minerales. Jan de Bruijn, gestor de carteras de clientes de Robeco, defiende en un informe de mayo que "el repentino salto de los precios del petróleo y el GNL provocado por la guerra de Irán en marzo de 2026 también ha ilustrado la fragilidad de las cadenas de suministro de combustibles fósiles y es probable que acelere aún más la inversión mundial en energías renovables, electrificación y eficiencia".

Y recuerda que IA y renovables comparten los mismos cuellos de botella físicos: cobre, tierras raras, litio, cobalto, níquel y metales del grupo del platino. Una parte muy significativa de esas reservas está concentrada en mercados emergentes —Chile, RDC, Indonesia, Sudáfrica, China—, lo que explica también por qué los fabricantes asiáticos pesan cada vez más en las carteras de los fondos del ranking.

Los 5 fondos de energías renovables más rentables en 2026

Repasamos a continuación los cinco fondos de energías renovables y alternativas con mejor rentabilidad year to date en 2026 y con un patrimonio de al menos 500 millones de euros, ordenados de menor a mayor revalorización. Recuerda que puedes ver aquí el listado completo de los fondos de energía alternativa, para que puedas ordenarlos y compararlos como te apetezca (o incluso compararlos con los ETFs de energía alternativa).

Junto a la rentabilidad acumulada en el año, incluimos el dato a tres años —que en algunos casos sigue siendo modesto, dado el desplome del sector entre 2022 y 2023— y el patrimonio actual del fondo.

5. BlackRock Sustainable Energy (+22,32%)

El gigante BlackRock abre el ranking con un fondo veterano del segmento, lanzado en 2009. El BGF Sustainable Energy es, de los cinco, el menos rentable en 2026 con un +22,32%, y también el que peor lo ha pasado en el ciclo: a tres años acumula un +12,48% anualizado. Su patrimonio asciende a 4.335,8 millones de euros, lo que lo convierte en uno de los pesos pesados del sector.

Es un fondo de large cap global con sesgo a utilities, semiconductores y fabricantes de equipamiento eléctrico. Más conservador que la media de la categoría (riesgo 5/7), lo que puede explicar que en este rally esté cotizando un poco por debajo de sus competidores más concentrados.

Por sectores, la cartera del BGF Sustainable Energy se reparte sobre todo entre industriales (36,9%), utilities (24,9%) y tecnología (22,7%), con un peso aún relevante en materiales básicos (10,2%). Entre sus diez principales posiciones (datos a 31 de marzo de 2026) destacan nombres muy clásicos del sector eléctrico y de redes: Linde (4,99%), NextEra Energy (4,98%), SSE (4,56%), National Grid (4,54%) y la portuguesa EDP Renovaveis (4,50%).

4. Pictet - Clean Energy Transition (+28,37%)

El Pictet Clean Energy Transition es probablemente uno de los fondos más reconocible del segmento por trayectoria comercial en España. Lanzado en 2007, gestionado por Pictet AM, acumula un patrimonio de 4.490,8 millones de euros y firma una rentabilidad year to date del +28,37%. A tres años el dato es del +21,80% anualizado.

Con un riesgo 6/7, el Pictet Clean Energy Transition presenta uno de los sesgos tecnológicos más marcados del grupo: tecnología pesa un 55,3% de la cartera, seguida de industriales (19,0%) y utilities (18,1%). Es un reparto muy revelador del posicionamiento del fondo: la transición energética se juega tanto —o más— en los semiconductores y en el equipamiento eléctrico que en las renovables clásicas.

Sus principales posiciones a cierre de marzo así lo reflejan: Broadcom (5,65%), Marvell Technology (5,52%) y Applied Materials (5,37%) ocupan el podio. Aparecen también Xcel Energy (4,17%), Trane Technologies (3,92%), la española Iberdrola (3,47%), ASML (3,46%), First Solar (3,32%) y Saint-Gobain (3,29%).

3. BNP Clean Energy Solutions (+33,58%)

Anteriormente conocido como el BNP Paribas Energy Transition, gestionado por BNP Paribas AM, es probablemente el fondo del ranking que mejor ilustra el carácter cíclico y volátil del sector: a tres años anualizado solo aporta un +6,81%, una rentabilidad bastante modesta, fruto del desplome que sufrió la categoría entre 2022 y 2023 (a 5 años incluso pierde dinero de forma anualizada). Pero en lo que va de 2026 ha rebotado con fuerza, con un +33,58%. Su riesgo 7/7 explica esa mayor volatilidad.

Su patrimonio asciende a 1.038,5 millones de euros. Cartera concentrada, con sesgo a empresas pure play de renovables, hidrógeno y movilidad eléctrica. En su distribución de activos, industriales suman un 43,4%, tecnología un 29,1%, energía un 11,2% y materiales básicos un 10,3%. Las utilities, en cambio, apenas pesan un 5,7%.

Y aquí está la diferencia clave con BlackRock o Pictet: el fondo está fuertemente posicionado en uranio y nuclear, además de en renovables concentradas. Entre sus diez principales posiciones aparecen Sunrun (6,34%) y Array Technologies (6,27%) en solar, pero también Cameco (5,57%) y NexGen Energy (5,23%), dos jugadores directos sobre uranio. Completan el top Legence (5,75%), Siemens Energy (5,15%), CATL (4,81%), Vertiv Holdings (3,51%) y la productora de litio Albemarle (3,44%). Es un fondo que captura literalmente la tesis que defiende WisdomTree sobre el renacimiento nuclear.

2. Robeco Smart Energy (+44,90%)

El Robeco Smart Energy firma una rentabilidad acumulada en 2026 del +44,90% y es, con sus 5.108,0 millones de euros de patrimonio, el fondo más grande del ranking. Es también uno de los más vistos en Finect, concretamente el segundo fondo más visto de la última semana y del mes (datos de Finect Plus). Track record sólido también a tres años (+26,70% anualizado) y riesgo 5/7.

El enfoque del fondo es transversal: invierte en toda la cadena de valor de la transición energética, desde la generación renovable hasta la distribución, el almacenamiento, la eficiencia energética y la movilidad eléctrica. Es decir, no es un fondo "puro" de renovables al uso, sino que captura precisamente lo que está moviendo el mercado en este 2026: la respuesta industrial al boom de la demanda eléctrica.

El Robeco Smart Energy combina un peso muy alto de tecnología (49,1%) con un fuerte componente industrial (37,8%), dejando utilities en un modesto 7,4%. Es la cartera más "puramente eléctrica" del grupo. Sus mayores posiciones a 31 de marzo lo confirman: la consultora e ingeniería eléctrica Quanta Services (3,72%) y la especialista en refrigeración para data centers Vertiv Holdings (3,69%) lideran la cartera.

Le siguen Infineon Technologies (3,48%), la utility británica SSE (3,22%) y nVent Electric (3,19%). El bloque asiático tiene también un peso muy relevante: Zhongji Innolight (3,09%), Asia Vital Components (2,98%) y Delta Electronics (2,97%), todas vinculadas a equipamiento óptico, refrigeración y energía para data centers. Es decir: una cartera diseñada casi a medida para capturar el boom de la demanda eléctrica asociado a la IA.

1. Polar Capital Smart Energy (+55,64%)

Y el número uno del ranking: el Polar Capital Smart Energy, con una rentabilidad year to date del +55,64%. Una cifra que, para un fondo temático de renta variable, es absolutamente excepcional en un periodo de menos de cinco meses. El fondo, gestionado por Polar Capital, también es el que mejor cierra el horizonte de tres años, con un +33,49% anualizado, dato muy superior al resto por esta remontada a corto plazo en 2026. Riesgo 6/7.

Su patrimonio, de 654,5 millones de euros, es el más bajo de los cinco fondos del ranking. Una cartera con apuestas marcadas en compañías de eficiencia energética, semiconductores ligados a la transición y fabricantes de equipamiento de red. Una propuesta menos "ESG ortodoxa" y más industria.

El Polar Capital Smart Energy es el fondo más tecnológico del ranking: tecnología pesa un 56,5%, industriales un 30,6% y materiales básicos un 7,5%, con utilities en apenas un 1,2%. Entre sus diez principales posiciones a cierre de marzo dominan los semiconductores: Marvell Technology (6,51%), Lumentum Holdings (6,48%) y Coherent Corp (6,34%) son sus tres primeras apuestas, todas con exposición a fotónica, óptica y conectividad para data centers.

Completan el top Analog Devices (3,98%), Siemens Energy (3,71%), Vertiv Holdings (3,57%), First Solar (3,56%), Delta Electronics (2,89%), Renesas Electronics (2,72%) y STMicroelectronics (2,67%).

Fondo de inversiónRentabilidad YTDRentabildiad 3 añosPatrimonio
 

55,64%

 

33,49%

654,5M€
 

44,90%

 

26,70%

5.108,0M€
 

33,58%

 

6,81%

1.038,5M€
 

28,37%

 

21,80%

4.490,8M€
 

22,32%

 

12,48%

4.335,8M€
 

14,01%

 

-2,30%

779,3M€

Una remontada ¿con asterisco?

Conviene cerrar con la advertencia clásica, pero esta vez con motivos concretos. El rebote de los fondos de energías renovables y alternativas en 2026 está siendo espectacular, pero llega tras tres ejercicios muy duros. Varios de los fondos del ranking, como el BNP Paribas Energy Transition o el Schroder Global Alternative Energy (que con un +14,01% se queda fuera del top-5), siguen mostrando rentabilidades a tres años modestas. Es decir: parte de la subida actual es, simplemente, recuperación del terreno perdido.

Que los fundamentales del sector hayan mejorado parece bastante difícil de discutir: carteras de pedidos al alza, capex sostenido, política industrial alineada y un shock geopolítico que ha reforzado la lógica de seguridad energética. Pero la pregunta de fondo es otra: ¿se lo está creyendo del todo el mercado?

Simon Webber, responsable de renta variable global de Schroders, plantea esa misma duda. Por un lado, reconoce la mejora: "Ya hay indicios claros de que el aumento y la mayor volatilidad de los precios de los combustibles fósiles se están traduciendo en una mayor demanda de energía eólica, solar y de almacenamiento a escala de red".

Pero por otro, señala lo que él considera una desconexión: "Sin embargo, los mercados de renta variable siguen mostrándose escépticos. Los precios de las acciones y las valoraciones en gran parte de la cadena de valor de las energías renovables siguen indicando que se trata de un repunte cíclico de corta duración, en lugar del inicio de un periodo más duradero de mayor crecimiento impulsado por consideraciones de seguridad energética".

En otras palabras: la subida todavía estaría descontando un rebote táctico, no un cambio estructural. La rentabilidad pasada, una vez más, no garantiza la futura. Y un +55% en cuatro meses no es la norma de ningún año. ¿Aguantará el rebote todo el año? Todo parece apuntar a que Ormuz tiene mucho que decir al respecto.


Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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