Powell se queda como gobernador de la Fed: "Me iré cuando crea que es apropiado hacerlo"

Powell se queda como gobernador de la Fed: "Me iré cuando crea que es apropiado hacerlo"

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Jerome Powell ha protagonizado este miércoles su última rueda de prensa como presidente de la Reserva Federal tras la decisión de mantener tipos en el rango del 3,5%-3,75%. Una comparecencia atípica: cuatro disidencias en el comunicado —la mayor fractura interna del FOMC desde octubre de 1992—, un shock energético sin digerir, una inflación subyacente que sigue en el 3,2%, y un Powell que ha confirmado que seguirá como gobernador (no presidente) de la Fed después del 15 de mayo, cuando termine oficialmente su mandato como presidente.

El relevo en favor de Kevin Warsh está cada vez más cerca. Powell ha querido dejar claro que su continuidad como gobernador no será en clave de presidente en la sombra. "Eso es algo que nunca haría", ha asegurado. Ha confirmado que su intención es "mantener un perfil bajo como gobernador" y respetar el papel del próximo presidente.

Sobre Warsh ha sido elogioso: "Tiene las capacidades, las habilidades para ser muy bueno" a la hora de generar consenso en el FOMC. También ha confirmado que confía en que Warsh resista la presión política del presidente: "Testificó muy fuertemente en ese sentido en su audiencia y le tomo la palabra".

Sobre cuándo dejará el cargo de gobernador, Powell ha sido deliberadamente ambiguo: "Me iré cuando crea que es apropiado hacerlo". Lo que sí ha dejado claro es que su salida está condicionada a que la investigación judicial sobre él "esté completamente terminada, con transparencia y finalidad".

"Estas acciones legales por parte de la administración no tienen precedentes en los 113 años de historia de la Fed"

La explicación que ha dado Powell para quedarse como gobernador ha sido inusualmente directa. Su preocupación, ha dicho, es la "serie de ataques legales contra la Fed" que, según él, amenazan la capacidad del banco central de hacer política monetaria sin tener en cuenta factores políticos. "Quiero señalar que esto no tiene absolutamente nada que ver con las críticas verbales de los cargos electos. Nunca he sugerido que eso sea un problema. Pero estas acciones legales por parte de la administración no tienen precedentes en los 113 años de historia de la Fed", ha afirmado.

Powell ha ido más lejos al ser preguntado si la independencia de la Fed es hoy tan sólida como cuando él asumió el cargo en 2018. Su respuesta ha sido inequívoca: "Creo que está en riesgo". Ha añadido que la institución "está siendo golpeada" por estas acciones legales y que la Fed ha tenido que recurrir a los tribunales para defender su capacidad de hacer política monetaria sin consideraciones políticas.

"Tuvimos una discusión bastante vigorosa" sobre el sesgo acomodaticio

El statement publicado este miércoles ha mantenido la formulación de un sesgo acomodaticio (easing bias) que ya estaba en marzo, pero con una diferencia decisiva: ahora hay tres miembros del comité que han votado en contra precisamente por incluir ese sesgo. Beth M. Hammack, Neel Kashkari y Lorie K. Logan apoyaron mantener tipos sin cambios pero rechazaron la inclusión del sesgo acomodaticio en el comunicado. A ellos se suma Stephen I. Miran, que como en marzo votó a favor de bajar tipos un cuarto de punto.

Powell ha admitido que la discusión interna ha sido intensa: "Tuvimos una discusión bastante vigorosa sobre ese tema. (...) El número de personas en el comité que podrían apoyar un cambio de lenguaje, cambiando a una postura más neutral en la que una subida sea tan probable como un recorte, ha aumentado durante el periodo entre reuniones", ha reconocido. Aun así, la mayoría —incluido Powell— ha optado por no mover ficha todavía: "Nadie está pidiendo una subida ahora".

"La política monetaria no está en un curso predeterminado"

Sobre el escenario macro, Powell ha sido claro: la Fed no tiene prisa. La estimación basada en el IPC y otros datos indica que el PCE total subió un 3,5% interanual en marzo, impulsado por el repunte del crudo derivado del conflicto en Oriente Medio. El PCE subyacente, en el 3,2%, refleja sobre todo los efectos de los aranceles. "La política monetaria no está en un curso predeterminado y tomaremos nuestras decisiones reunión a reunión", ha resumido.

Sobre la posibilidad de empezar a recortar pronto, Powell ha sido tajante: "Creo que vamos a ser muy cautelosos con eso. Pero la cuestión de mirar a través del shock energético no se nos plantea ahora mismo. Ni siquiera ha tocado techo todavía. Creo que queremos ver el otro lado de eso y avances en los aranceles antes incluso de plantearnos bajar tipos". Powell ha situado el tipo de interés neutral entre el 3% y el 4%, con la Fed actualmente "un poco al norte del 3,5%".

El "equilibrio inusual e incómodo" del mercado laboral

Una de las explicaciones más relevantes de la rueda de prensa ha sido la del mercado laboral. Powell ha admitido que buena parte de la desaceleración del crecimiento del empleo del último año refleja una caída del crecimiento de la población activa por la menor inmigración y menor participación laboral, aunque la demanda de trabajo también se ha suavizado. La tasa de paro está estabilizada en el 4,3%.

El diagnóstico tiene una implicación directa para la política monetaria. Powell lo ha resumido así: "En cierto sentido, el mercado laboral está en equilibrio, pero es un equilibrio inusual e incómodo en el que las personas que no tienen trabajo lo tendrán difícil para entrar a menos que alguien deje el suyo". Las contrataciones y los abandonos voluntarios son, en sus palabras, "realmente bajos".

"Los mercados creen que produciremos una inflación del 2%"

Pese a la fractura interna, Powell ha defendido la credibilidad antiinflacionista de la Fed: "Si miras las expectativas a largo plazo, los mercados creen que no hay ningún sentido en el que nuestra credibilidad en los mercados se haya debilitado. No es así. La gente lo entiende. Este es nuestro compromiso y lo lograremos, y está descontado en los precios", ha sostenido.

Sobre los cuatro shocks de oferta consecutivos —pandemia, invasión de Ucrania, aranceles y ahora la guerra con Irán—, Powell ha reconocido que los desacuerdos dentro del comité son inevitables: "Cada shock de oferta tiene la capacidad de impulsar al alza la inflación y el desempleo. (...) Es solo natural que haya un rango de visiones en el comité. (...) Si todo el mundo estuviera de acuerdo, sería sorprendente".


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