BofA avisa de un septiembre 'caliente' en la deuda europea por el contagio de EEUU
Los bonos europeos afrontan un arranque de curso complicado. Al menos, así lo prevé Bank of America. El tramo largo de la deuda en el Viejo Continente ya se ha contagiado de la gripe de los Treasuries estadounidenses, principal responsable de las subidas de rentabilidad del verano, según la entidad. Y en septiembre, a esta presión se sumará el repunte estacional de emisiones de deuda, aumentando el riesgo sobre las curvas de tipos.
Un reciente informe de Bank of America (BofA) elaborado por los analistas Nathan Thomas y Sphia Salim señala que el repunte acumulado por las rentabilidades europeas a 30 años durante el periodo estival se explica fundamentalmente por el impacto del mercado estadounidense, por encima del peso de la política monetaria local.
Efecto dominó del bono estadounidense a 30 años
El bono de Estados Unidos a 30 años cerró julio en el 5,27%, y en agosto ha llegado a pasar del 5,3%, su nivel más alto desde 2007. Entre el 29 de junio y el 21 de agosto de 2026, la rentabilidad del Bund alemán a 30 años se incrementó en 35 puntos básicos. BofA determina que 25 puntos básicos de esa subida procedieron del contagio de la prima por plazo -el rendimiento adicional que exigen los inversores por prestar a plazos más largos- de Estados Unidos, mientras que las expectativas sobre los tipos del euro (1y1y OIS) explicaron 9 puntos básicos y apenas 0,7 puntos básicos quedan fuera de esos dos factores.
"En el corto plazo, los tipos europeos y el tramo largo están enganchados al bono estadounidense", resumen.
BofA añade que el impacto de las tensiones financieras en la deuda estadounidense se trasladó con similar fuerza a otros mercados europeos:
- Francia (OAT 30 años): registró un repunte total de 49 puntos básicos en su rendimiento, de los cuales 39 puntos básicos respondieron a la prima por plazo estadounidense.
- Reino Unido (Gilt 30 años): sufrió un aumento de 38 puntos básicos, con 36 puntos básicos atribuidos directamente a EEUU.
Los analistas de BofA indican de que la sensibilidad de los tipos europeos a 30 años respecto a la prima por plazo estadounidense se sitúa actualmente "cerca de la parte alta de sus rangos recientes". Además, advierten de que "el contagio de EEUU en Europa está aquí y es probable que se mantenga elevado". ¿Por qué lo que pasa con los bonos de EEUU afecta a tus inversiones aunque no tengas ninguno en cartera?
Las emisiones de septiembre
Este desafío no viene sólo. De cara a las próximas semanas, la entidad considera que a este factor de contagio se le unirá otro estacional: el incremento de la oferta de deuda pública europea previsto para el mes de septiembre. Debido a esta combinación, la entidad financiera mantiene una postura cauta hacia los plazos más largos y alerta sobre el riesgo de un nuevo empinamiento (steepening) en la curva de 10 a 30 años.
Esta previsión sobre el reto adicional que pueden suponer las emisiones de septiembre se encuadra en un escenario global de mayor presión fiscal. Según un análisis de la agencia Scope Ratings firmado por Eiko Sievert, los rendimientos soberanos a 10 años en las economías del G7 se han elevado entre 180 y 380 puntos básicos desde principios de 2022.
En el caso francés, Scope Ratings estima que los costes netos por intereses se dupliquen con creces entre 2025 y 2031, pasando de 59.000 millones de euros a 129.000 millones. La firma añade que en 2026 la factura por intereses superará al gasto en defensa en la mayoría de países del G7: representará el 103% del presupuesto militar en Francia, el 105% en el Reino Unido y el 121% en EEUU, con Alemania como excepción (35%) debido a sus límites constitucionales al endeudamiento.
Francia destaca en este análisis entre los países europeos. Sin medidas adicionales, los gastos netos por intereses del país pasarían de unos 59.000 millones de euros en 2025 a 129.000 millones en 2031, con un crecimiento medio anual del 14% frente a un crecimiento nominal del PIB en torno al 3%. Alemania registraría un aumento anual próximo al 13%, aunque partiendo de una base significativamente inferior.
La mirada fija en la Reserva Federal y el Tesoro
El mercado de bonos tiene que absorber las crecientes necesidades de financiación derivadas de la inversión en inteligencia artificial, los déficits fiscales y la refinanciación de deuda en un momento en el que se debilitan algunas de las principales fuentes de demanda, con los hogares reduciendo ahorro o los inversores internacionales diversificando sus carteras, explican desde Allianz Global Investors.
Así, los inversores en renta fija demandan mayores rentabilidades para absorber los déficits fiscales y las elevadas necesidades de refinanciación de deuda, destacan los economistas de Allianz GI Christian Schulz y Jenny Zeng.
En un intento por moderar las subidas en el tramo largo de la curva, el Tesoro de EEUU anunció recientemente un aumento en las recompras de bonos en los vencimientos de 10 a 30 años. Sin embargo, desde Carmignac, el especialista Kevin Thozet señala que, con la inflación subyacente estadounidense (Core PCE) en el 3,3%, cualquier duda del mercado sobre la firmeza contra la inflación por parte de la Reserva Federal y su presidente, Kevin Warsh, podría acentuar la presión vendedora sobre el tramo largo de las curvas globales.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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