El BCE subirá tipos al 2,25%: el shock energético fuerza la primera revisión al alza del año
El consenso prevé que el BCE suba tipos en 25 puntos básicos en su reunión de este jueves 11 de junio. Expertos de Allianz GI, Carmignac, Schroders, Ibercaja Gestión, PIMCO o BofA analizan qué podemos esperar
El Banco Central Europeo (BCE) se reune este jueves 11 de junio en una cita que el mercado y los expertos consideran prácticamente resuelta. En concreto, se anticipa una subida de tipos de 25 puntos básicos, que llevaría el tipo de la facilidad de depósito del 2% al 2,25%. El movimiento respondería a la persistencia de las presiones inflacionistas en la eurozona, impulsadas en gran medida por el repunte de los precios de la energía por el conflicto en Irán.
El alza está tan descontada que, en este punto, ha dejado de ser la principal reflexión. El verdadero debate entre los analistas se centra en si el de junio va a ser un ajuste puntual o el inicio de un nuevo ciclo de endurecimiento monetario. ¿Qué pueden esperar los mercados? ¿Y si la inflación vuelve a ser el problema? Así están moviendo sus carteras los expertos.
Para empezar, además de la decisión sobre tipos este jueves se conocerá las proyecciones macroeconómicas actualizadas, y previsiblemente incorporarán revisiones al alza en inflación y a la baja en crecimiento. Estas estimaciones del BCE van a ser tan relevantes (o más) como la propia decisión sobre los tipos.
El escenario no está exento de tensión. La economía de la eurozona pierde impulso ante la crisis energética: los PMIs apuntan a contracción, la confianza del consumidor se deteriora y el turismo de verano podría resentirse por la escasez de combustible para aviones. Por eso, los expertos consideran que el BCE deberá endurecer política monetaria, aunque todavía sin un mapa de navegación claro sobre hasta dónde llegará Christine Lagarde.
Así lo plantean:
Allianz GI: "El BCE sigue adelante con su estrategia"
Michael Krautzberger, CIO Global Public Markets, Allianz Global Investors
Los argumentos para una subida de tipos en junio son muy sólidos. El reciente repunte de los precios de la energía ha vuelto a situar la inflación de la eurozona por encima del objetivo.
La persistente disrupción en el estrecho de Ormuz refuerza el riesgo de que los elevados precios energéticos se prolonguen más de lo previsto. Más allá de la energía, las primeras señales de presiones inflacionistas más amplias, especialmente en los bienes de consumo, sugieren que comienzan a aparecer efectos de segunda ronda.
Aunque endurecer la política monetaria en un contexto de desaceleración económica no está exento de riesgos, especialmente para las condiciones financieras y la transmisión del crédito, el mayor peligro sería permitir que las expectativas de inflación se desanclaran al alza. Por tanto, una estrategia de endurecimiento gradual y preventiva sigue siendo la opción más prudente.
De cara a los próximos meses, esperamos que la presidenta Lagarde mantenga una postura flexible, al tiempo que respalde implícitamente nuevas subidas de tipos.
El BCE sigue inmerso en un ciclo de endurecimiento monetario. No de forma agresiva, pero sí con una orientación claramente restrictiva. La decisión de junio debe interpretarse como una continuación de esta estrategia: gradual, basada en los datos y firmemente orientada a restaurar la estabilidad de precios.
Schroders: "Nos parece demasiado agresivo que el mercado descuente dos subidas este año"
Irene Lauro, economista sénior para Europa y especialista en clima de Schroders
El impulso del crecimiento en la eurozona se está debilitando ante los problemas en el sector energético, con los PMIs apuntando a contracción y los servicios perdiendo resistencia. Este contexto reduce el riesgo de efectos inflacionarios de segunda ronda.
Hemos revisado a la baja nuestras previsiones para la eurozona ante la fuerte crisis energética y ahora esperamos que el crecimiento del PIB se ralentice hasta el 0,7% este año.
Se prevé que la inflación se dispare a corto plazo a medida que se refleje la subida de los precios de la energía, mientras que las presiones sobre los precios de los alimentos y los productos manufacturados también se están intensificando debido al alargamiento de los plazos de entrega y a los nuevos cuellos de botella en el suministro. Esperamos que la inflación general aumente hasta el 2,9% interanual en 2026, antes de moderarse hasta el 2,4% en 2027.
Los mercados están descontando actualmente dos subidas de tipos del BCE este año, pero, en nuestra opinión, esto es demasiado agresivo. Por lo tanto, esperamos que el BCE mantenga los tipos sin cambios este año, y que solo sea probable una política monetaria más restrictiva en 2027.
Ibercaja Gestión: "Descontamos una subida adicional después de verano que dejará el tipo en el 2,50%"
Cristina Gavín Moreno, jefa de Renta Fija en Ibercaja Gestión
El BCE subirá el tipo de intervención este próximo jueves en 25 puntos básicos hasta situar la facilidad de depósito en el 2,25%. No se esperan sorpresas por ese lado: las declaraciones a las que hemos asistido las últimas semanas por parte de diversos miembros del Consejo de Gobierno dejan claro el sentir de la institución europea sobre la necesidad de una subida de tipos que trate de frenar las tensiones inflacionistas que la elevación de los costes de transporte y materias primas está teniendo sobre la economía europea. La inflación de mayo que conocíamos hace unos días y que se situaba en el 3,2%, por encima de lo previsto, no viene sino a apuntalar esta previsión.
Adicionalmente a la decisión en materia de tipos, el BCE hará una actualización de sus previsiones económicas que podrá servir como indicador de cara a lo que podemos esperar en la segunda parte del año. La política monetaria que veremos en lo que queda de 2026 estará marcada por los datos que vayamos conociendo, no solo en materia de precios sino también de crecimiento. En este escenario, descontamos que veremos una subida adicional en los tipos de interés para después de verano, que dejará la facilidad de depósito en el 2,50% a cierre de 2026.
Carmignac: "El debate ya no es si el BCE endurecerá la política monetaria, sino hasta qué punto y con qué rapidez"
Kevin Thozet, miembro del Comité de Inversión de Carmignac
Se espera que el Banco Central Europeo (BCE) suba el jueves su tipo de depósito en 25 puntos básicos, situándolo de nuevo en el 2,25%, casi exactamente donde se encontraba hace un año.
La decisión en sí no debería sorprender a los mercados. En las últimas semanas, los inversores han revisado progresivamente sus expectativas sobre el endurecimiento de la política monetaria del BCE, ya que han resurgido los riesgos de inflación a pesar de los indicios de desaceleración de la actividad económica.
Es probable que el BCE se mantenga fiel a su enfoque habitual de mantener abiertas todas las opciones y tomar decisiones basadas en los datos que se vayan conociendo en cada reunión. Sin embargo, un perfil de inflación más elevado allanaría implícitamente el camino para un mayor endurecimiento en los próximos trimestres. A diferencia de la Reserva Federal, el BCE no opera bajo un doble mandato.
Preservar la credibilidad requiere demostrar la voluntad de absorber cierta debilidad económica si ese es el precio de devolver la inflación al objetivo. De no hacerlo, se correría el riesgo de un problema de inflación más persistente y, en última instancia, de un entorno de tipos de interés más altos durante más tiempo. En otras palabras, es posible que el BCE tenga que tolerar un crecimiento más débil a corto plazo para evitar unas condiciones monetarias aún más restrictivas más adelante.
Columbia TI: "Un paso contenido para preservar la credibilidad sin profundizar el ciclo de endurecimiento"
Angelina Chueh, gestora de carteras para clientes de Renta Fija de EMEA, Columbia Threadneedle Investments
Se espera que el BCE incremente los tipos de interés en 25 puntos básicos. Esto se produce en respuesta a que la inflación sigue situándose por encima del objetivo, incluso cuando persisten las preocupaciones de que una política monetaria más restrictiva podría lastrar las perspectivas de crecimiento.
Es probable que un incremento moderado de esta magnitud sea visto como un paso contenido, destinado a preservar la credibilidad del banco al tiempo que evita un ciclo de endurecimiento más profundo. También podría proporcionar a los responsables de política monetaria un cierto grado de flexibilidad, permitiendo que haya tiempo para que las incertidumbres geopolíticas se disipen.
El BCE tendrá en cuenta el conflicto en Oriente Medio, pero con la esperanza de que las condiciones puedan estabilizarse y que el tráfico a través del estrecho de Ormuz pueda volver gradualmente a la normalidad.
PIMCO: "Consideramos menos probable que haya más de dos subidas"
Konstantin Veit, gestor de carteras, PIMCO:
Creemos que el Banco Central Europeo (BCE) subirá el tipo de la facilidad de depósito (DFR) en 25 puntos básicos, hasta el 2,25%.
En esta fase, no esperamos que el BCE suba los tipos de forma agresiva, y consideramos menos probable que haya más de dos subidas. Dos subidas llevarían el tipo oficial al límite superior del rango de sus propias estimaciones del tipo neutral (1,75% - 2,5%) y servirían principalmente para gestionar las expectativas y prevenir efectos de segunda ronda.
Si bien la economía de la zona euro mostraba cierto impulso modesto antes de la guerra en Oriente Próximo, desde entonces hemos observado un deterioro material de las perspectivas, principalmente debido al aumento de la incertidumbre y a unos precios de la energía más elevados, que están lastrando el consumo y la inversión. Las proyecciones del BCE probablemente anticiparán una inflación más alta y un crecimiento más bajo en comparación con el ejercicio de marzo.
Bank of America: "Lo que sube, acabará bajando antes de lo que piensa el mercado"
Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa
Esperamos que el BCE suba los tipos en 25 puntos básicos el jueves. Dado que el shock energético es ahora más intenso y duradero de lo que se asumía en las previsiones de marzo, y que sus efectos sobre los precios parecen algo más persistentes, lo lógico sería que el BCE ejecutara la subida ampliamente anticipada por el mercado.
La atención se centrará en las nuevas previsiones, que, en nuestra opinión, probablemente reflejarán un crecimiento algo menor y una inflación más elevada en el corto plazo, pero, de forma crucial, seguirán apuntando a una vuelta al objetivo de inflación antes de finales de 2028. No obstante, este mensaje podría interpretarse como restrictivo, ya que las hipótesis de partida probablemente incorporarán alrededor de tres subidas de tipos, lo que sugiere que dos alzas constituyen un escenario central razonable, aunque dejando abierta la posibilidad de hacer más y no menos.
Más allá de la subida de tipos y de la actualización de previsiones, no esperamos cambios significativos ni en la orientación escrita ni en la verbal.
Que la segunda subida se produzca en julio o en septiembre dependerá en gran medida de la evolución de los precios energéticos. Una actuación en julio requeriría cierta sensación de urgencia. Un petróleo próximo a los 90 dólares por barril podría retrasar el movimiento hasta septiembre. No obstante, las bajadas de tipos terminarán llegando. Nuestra visión macroeconómica permanece intacta: el retorno a una inflación inferior al 2% se retrasa, pero todos los elementos fundamentales siguen presentes.
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