El COVID continúa siendo una amenaza para la salud pública mundial y sigue propagándose en muchos países. Pero en Estados Unidos, al igual que en muchos otros países de todo el mundo, los consumidores están comenzando a gastar de nuevo, y la economía estadounidense comienza a despertar tras un letargo que ha sido inducido de forma artificial.

«Existe una enorme demanda acumulada, y es probable que estemos subestimando tanto su magnitud como su duración», señala el gestor Chris Buchbinder.

«Tal y como hemos podido ver en Israel, China y otros países, cuando se logra contener el virus, el número de nuevos casos se desploma y la actividad aumenta con rapidez, por lo que creo que la recuperación económica que comenzamos a ver en Estados Unidos va a acelerarse de forma espectacular».

Gracias en gran medida al aumento del gasto y a las medidas de estímulo por valor de billones de dólares, el producto interior bruto subió en Estados Unidos un 6,4% anualizado en los primeros tres meses del año, y la producción económica total del país podría recuperar los niveles prepandémicos a finales de 2021, años antes de lo previsto.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé un crecimiento del PIB del 6,4% en Estados Unidos para todo 2021, más del doble de la previsión del 3,1% realizada en enero, después de que el crecimiento de los ingresos de los hogares estadounidenses se disparara hasta una cifra récord del 21,1% en el mes de marzo.

«La recuperación siempre dependió de si las medidas de estímulo eran suficientes para que la economía pudiera resistir durante los confinamientos», señala el economista estadounidense de Capital Group Darrell Spence. «Las campañas de vacunación han reducido el lapso temporal entre los estímulos y el final del COVID, por lo que el crecimiento podría ser incluso superior al que prevén actualmente los mercados».

Grandes reservas de liquidez

De hecho, muchos consumidores estadounidenses, que disponen de un gran nivel de liquidez y están dispuestos a gastarlo, ya han comenzado a acelerar la recuperación. Con la ayuda de las medidas de estímulo y de la recuperación del mercado laboral, las tasas de ahorro se dispararon hasta el 21% de la renta disponible durante el primer trimestre de 2021. Y existen ciertas señales que apuntan a que los consumidores, muchos de ellos ya vacunados, tienen la intención de utilizar parte de ese dinero para disfrutar de unas vacaciones largamente postergadas, o simplemente salir de casa e ir a cenar. Las reservas de viajes nacionales en avión y las realizadas a través del servicio por internet OpenTable han registrado un fuerte repunte.

«Nuestros recuerdos están marcados por las experiencias y la conexión con otros seres humanos, así que creo que los viajes y las salidas a los restaurantes van a volver con fuerza», señala la gestora Hilda Applbaum. «El mercado ya lo ha previsto. La pregunta es: ¿alguna de estas compañías ha salido fortalecida de la pandemia de COVID?»

Muchas compañías de los sectores del ocio y los viajes se han negado a quedarse de brazos cruzados durante la pandemia. Algunas líneas de cruceros como Royal Caribbean han establecido estrictos protocolos destinados a limitar la propagación de enfermedades cuando se reanude la navegación. Compañías como Hilton están comprando nuevas propiedades y optimizando sus operaciones. En el sector de la alimentación, el operador de restaurantes multimarca Darden ha instaurado el servicio de recogida, los pedidos por internet y los pagos sin contacto.

«Algunas compañías han aprovechado la crisis para innovar y mejorar», señala Applbaum. «Trato de invertir en aquellas que están bien posicionadas para superar a la competencia cuando se acelere la reapertura de las economías».

Compañías tradicionales que se adaptan a la disrupción

Ante las espectaculares ganancias que han registrado en los últimos diez años las compañías tecnológicas, relativamente nuevas, es comprensible que hayan acaparado toda la atención. Pero los inversores no deberían olvidarse de las compañías tradicionales que cuentan con recursos suficientes para competir y el impulso necesario para aprender de esta incipiente competencia

Los ejemplos están por todas partes. Algunas compañías de comercio minorista como Target, Costco y Home Depot están reforzando sus operaciones digitales para competir con Amazon, y General Motors y Volkswagen se enfrentan a Tesla en el segmento de los vehículos eléctricos.

«Uno de los temas de inversión que va a resultar especialmente interesante es la posibilidad de que el “imperio contrataque”, de que estas compañías más tradicionales puedan innovar y funcionar en un entorno de feroz competencia», señala el gestor de renta variable Carl Kawaja. «Yo no descartaría a las empresas consolidadas».

La transición digital continúa transformando la economía estadounidense

En cuestión de meses, la pandemia de COVID-19 precipitó varios años de cambios en la forma en la que vivimos y trabajamos, así como en la forma en la que operan las compañías «Algunas empresas vieron cómo sus modelos de negocio se aceleraban tres o cuatro años en 2020», afirma el gestor de renta variable Chris Buchbinder.

La tecnología de pagos digitales, que representaba el 9% del total de los pagos realizados en Estados Unidos en 2019, pasó a representar el 15% en 2020, un aumento del 66%. Antes de la pandemia, la telemedicina, o las consultas por internet, representaban solo una pequeña parte del total de citas médicas, pero ascendieron al 20% en los primeros meses de 2020. ¿Se mantendrán en el tiempo estos cambios de comportamiento?

«Es posible que el crecimiento se ralentice en algunas áreas, pero no creo que estas tendencias vayan a revertirse», señala Buchbinder. «Por ejemplo, muchas compañías de contenido en streaming están estrenando nuevas películas a través de sus plataformas al tiempo que lo hacen para el público en general. Cuando la gente pueda volver físicamente a los cines, ¿dejarán de hacerlo? No lo creo».

Inflación: un problema evidente

Aunque la recuperación de la economía estadounidense se ha acelerado de forma notable, también ha desencadenado problemas de suministro, inflación y la preocupación de los inversores ante la posibilidad de que esta inflación pueda mantenerse en el tiempo.

Si intentas comprar madera o un coche usado, es probable que sientas que la inflación está descontrolada. Pero tal y como afirma el gestor de renta fija Ritchie Tuazon, los temores de una inflación galopante a largo plazo pueden resultar excesivos en un entorno de presiones deflacionistas a más largo plazo.

«En abril vimos que la inflación superó el objetivo fijado por la Reserva Federal», señala Tuazon. «Pero no se debió a un ciclo virtuoso de inflación impulsado por la demanda, sino a la reapertura de la economía y a los cuellos de botella de las cadenas de suministro, que tienen un carácter más temporal. Aunque es probable que la inflación siga registrando una gran volatilidad, y estoy muy atento a la evolución de la inflación, creo que con el tiempo volverá a los niveles prepandémicos».

En términos históricos, los aumentos bruscos de los precios de las materias primas industriales (el cobre, el algodón, el caucho, el sebo y el zinc, entre otras) no suelen tener mucha repercusión en el Índice de Precios al Consumo (excluidos los alimentos y la energía), el indicador más utilizado de inflación a largo plazo.

Consecuencias para la inversión

La preocupación de los inversores por la inflación y la subida de los tipos parece exagerada. Es cierto que estamos asistiendo a un repunte a corto plazo de la inflación, pero lo más probable es que tenga carácter temporal. Y no parece que la Reserva Federal tenga mucha prisa por subir los tipos de interés mientras se modera la volatilidad de los precios a corto plazo.

Algunas compañías tradicionales de sectores como el de la automoción, el comercio minorista y el ocio se están adaptando a las fuerzas disruptivas que están transformando la economía estadounidense.