Fisher Investments España
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Fisher Investments España opina sobre el riesgo de mantener demasiado efectivo

Fisher Investments España opina sobre el riesgo de mantener demasiado efectivo

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En opinión de Fisher Investments España, algunas publicaciones financieras recomiendan que los inversores aumenten sus posiciones en efectivo, ya que consideran que disponer de una reserva al margen del mercado ofrece protección frente a la volatilidad y otros riesgos. Nosotros sí creemos que el efectivo puede desempeñar una función dentro de una estrategia de inversión. No obstante, según nuestras investigaciones, mantener una cantidad excesiva de efectivo conlleva un coste de oportunidad (es decir, la posible rentabilidad que se deja de obtener al decantarse por una opción en lugar de otra), lo que puede poner en riesgo las metas y los objetivos de los inversores.

A juicio de Fisher Investments España, mantener efectivo en una cartera puede tener sentido en determinadas circunstancias. Por ejemplo, nos parece sensato disponer de un fondo de emergencia, ya que pueden surgir gastos imprevistos, como los derivados de daños causados por desastres naturales o de reparaciones en la vivienda o el automóvil. Un colchón de efectivo puede ayudar a hacer frente a este tipo de situaciones inesperadas. También puede ser conveniente disponer de efectivo si prevé que necesitará dinero a corto plazo, ya sea para mantener su nivel de vida o para financiar una compra importante (como una vivienda o una embarcación). Una recomendación general bastante extendida es mantener en efectivo el equivalente a entre tres y seis meses de gastos de manutención, aunque la situación financiera y los objetivos de cada persona son diferentes.

Más allá de estas situaciones, mantener un exceso de efectivo aumenta el riesgo de renunciar a la mayor rentabilidad que podrían ofrecer otras clases de activos —lo que los economistas denominan coste de oportunidad—. Dicho de otro modo, decidir mantener efectivo equivale a decidir no invertir en otros activos, como acciones o bonos. En opinión de Fisher Investments España, y a partir de sus análisis de la evolución histórica de los mercados, este tipo de decisiones puede ser perjudicial para el inversor a largo plazo que necesita que su cartera crezca para alcanzar sus objetivos financieros.

Veamos ahora cómo han evolucionado históricamente las rentabilidades de los distintos tipos de activos. Comencemos por el efectivo. Es cierto que, a corto plazo, el efectivo puede parecer la opción ganadora, sobre todo cuando otros activos caen. Sin embargo, también entraña otros riesgos, como la inflación (el aumento generalizado de los precios en la economía), que erosiona el poder adquisitivo de los consumidores con el paso del tiempo. Un euro hoy no vale lo mismo que un euro mañana. Por ejemplo, el índice armonizado de precios de consumo (IPCA) de la eurozona aumentó un 3,0 % interanual en abril de 2026, un incremento superior al promedio del 2,1 % registrado desde 1999.[i] Esto significa que, en términos generales, en abril de 2025 con 100 € se podía comprar aproximadamente un 3 % más de bienes y servicios que con esos mismos 100 € en abril de 2026 (decimos aproximadamente porque el IPC, al igual que otros indicadores de precios, no es una medida del coste de la vida). El efectivo perdió valor.

Comparémoslo ahora con la renta variable mundial, cuya rentabilidad media anualizada a largo plazo se sitúa entre el 5 % y el 10 %, según el índice utilizado y las oscilaciones de las monedas.[ii] Esta rentabilidad incluye tanto los mercados bajistas como los alcistas.[iii] A largo plazo, la renta variable suele superar holgadamente la inflación. Ahí radica el coste de oportunidad: aunque mantener efectivo puede ser una opción acertada para cubrir necesidades a corto plazo, también conlleva el riesgo de que el valor real (es decir, ajustado por la inflación) de la cartera disminuya.

En opinión de Fisher Investments España, y de acuerdo con sus análisis de la historia del mercado, esa manera de actuar puede entrañar riesgos importantes para los inversores a largo plazo. Para entender por qué, imaginemos a dos inversores hipotéticos a comienzos de 2022. Según las investigaciones y los análisis llevados a cabo por Fisher Investments España, la renta variable mundial cayó durante gran parte de la primera mitad del año como consecuencia de diversos factores, entre ellos el fuerte repunte de la inflación tras la pandemia, las rápidas subidas de los tipos de interés por parte de los responsables de la política monetaria y la guerra de Rusia contra Ucrania, por citar solo algunos.[iv]

Supongamos que el inversor A, previendo esos riesgos, vendió todas sus posiciones en renta variable mundial cuando los mercados alcanzaron su máximo el 4 de enero y se mantuvo en efectivo, al margen del mercado, durante los años siguientes, hasta finales de 2025, con la esperanza de evitar la volatilidad y las previsibles consecuencias económicas de la guerra.[v] El inversor B, en cambio, permaneció totalmente invertido en renta variable mundial durante ese mismo periodo. A pesar de la elevada volatilidad registrada en 2022, la renta variable pasó gran parte de los tres años siguientes al alza.[vi] La paciencia del inversor B dio sus frutos, ya que obtuvo una rentabilidad acumulada del 39,5 %. El inversor A, aunque evitó las oscilaciones del mercado en 2022, vio cómo su cartera perdía valor debido a la inflación y no aprovechó la rentabilidad de la renta variable. En este caso, el coste de oportunidad puede cuantificarse.

Puede que comparar una cartera con una exposición del 100 % a la renta variable con otra compuesta al 100 % por efectivo sea un ejemplo extremo. Sin embargo, el principio sigue siendo el mismo: cuanto mayor sea la proporción de efectivo en una cartera, menor será la rentabilidad que puede esperarse a largo plazo. A juicio de Fisher Investments, este aspecto es importante, ya que nuestra experiencia de años gestionando inversiones nos indica que, para alcanzar sus metas y objetivos financieros, la mayoría de los inversores necesitan el crecimiento que proporciona la renta variable a largo plazo.

Por ello, creemos que conviene tener este aspecto en cuenta al estructurar o reestructurar una cartera. Si el colchón de efectivo ya es suficiente para cubrir las necesidades a corto plazo, mantener más de lo necesario podría afectar considerablemente al plan financiero a largo plazo.


[i] Fuente: Eurostat, a 11/6/2026. Índice armonizado de precios de consumo de la eurozona, valores mensuales, variación interanual, de diciembre de 1998 a abril de 2026. El índice armonizado de precios de consumo (IPCA) es un índice gubernamental que refleja los precios de los bienes y servicios que se consumen más habitualmente.

[ii] Fuente: FactSet, a 9/6/2026. Índice MSCI World, rentabilidad anualizada con reinversión de dividendos netos, de 1970 a 2025. La rentabilidad anualizada refleja el porcentaje anual compuesto que reportaría la inversión acumulada durante un período de tiempo determinado.

[iii] Un mercado bajista se define como una caída profunda y prolongada, igual o superior al 20 %, producida por una causa fundamental. Un mercado alcista es un período prolongado marcado por la revalorización general de las cotizaciones.

[iv] Fuente: FactSet, a 9/6/2026. Rentabilidad del índice MSCI World sin reinversión de dividendos, del 31/12/2021 al 31/12/2022.

[v] Ibid.

[vi] Ibid. Rentabilidad con dividendos netos del MSCI World, valores expresados en EUR, del 31/12/2021 al 31/12/2025.

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