Del optimismo a la incertidumbre en los mercados
Anthony Willis, Senior Economist, Columbia Threadneedle Investments
• Los mercados cerraron la semana pasada al alza tras el anuncio de un alto el fuego condicional entre Irán y Estados Unidos.
• Durante el fin de semana no se alcanzó un acuerdo, aunque la reacción de los mercados ha sido relativamente buena.
• Un eventual bloqueo estadounidense incrementaría la presión sobre las exportaciones energéticas hacia Asia, especialmente hacia China.
• Alrededor de 900 buques permanecen a la espera de salir del Golfo e, incluso si se alcanza una resolución, la normalización tardará semanas en reinstaurarse.
• El Fondo Monetario Internacional se dispone a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento global. Es probable que tanto los mercados energéticos como los de renta variable sigan mostrando volatilidad.
La semana pasada concluyó con un tono de optimismo en los mercados financieros tras el anuncio de un alto el fuego condicional entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, las conversaciones mantenidas durante el fin de semana no fructificaron en un acuerdo, lo que nos adentra en una nueva semana marcada por la incertidumbre.
Las 21 horas de negociaciones no lograron cerrar un pacto, aunque el alto el fuego se mantiene, lo que constituye un elemento positivo. Los intermediarios continúan trabajando intensamente entre bastidores para garantizar que ambas partes sigan dialogando. A grandes rasgos, persisten diferencias relevantes entre las propuestas de paz de Estados Unidos e Irán, lo que hace inevitable la necesidad de concesiones. Entre los puntos clave destacan el desbloqueo de activos iraníes, las capacidades nucleares y el control del estrecho de Ormuz, un elemento que otorga a Irán una significativa capacidad de influencia sobre la economía global.
Pese a las tensiones, la semana pasada supuso un freno a la amenaza de escalada, ya que tanto el alto el fuego como las negociaciones apuntan a una voluntad compartida de alcanzar un acuerdo.
Estados Unidos ha planteado la posibilidad de bloquear el estrecho de Ormuz. Desde la perspectiva iraní, esto supondría una escalada y podría restringir a corto plazo las exportaciones energéticas hacia Asia, especialmente hacia China, agravando así la tensión en los mercados de exportación.
Actualmente, Estados Unidos mantiene presencia naval en el estrecho y ha estado despejando minas de las rutas marítimas. Estas operaciones buscan reforzar el control y facilitar una progresiva normalización del tráfico. Sin embargo, la situación dista aún de la normalidad: cerca de 900 buques siguen a la espera de abandonar el Golfo. Antes del conflicto, unos 140 buques transitaban diariamente por el estrecho. En los últimos días, la cifra se ha reducido a apenas nueve o diez, aunque unos 13 están listos para partir de inmediato.
Incluso en el caso de alcanzarse un acuerdo, la normalización del tráfico requerirá tiempo, estimándose entre seis y ocho semanas. A medida que el flujo marítimo se recupere, previsible veremos una corrección a la baja en los precios del petróleo. No obstante, las tensiones en el suministro persistirán, dado que llevará tiempo que el petróleo y gas lleguen a sus destinos finales.
En términos más amplios, la situación sigue siendo incierta. Nuestro escenario base continúa apuntando a algún tipo de resolución del conflicto, pero hasta entonces los mercados energéticos permanecerán volátiles. Lo mismo cabe esperar de los mercados de renta variable, donde los activos de riesgo tenderán a repuntar conforme se consoliden avances hacia un cese duradero de las hostilidades.
El Fondo Monetario Internacional previsiblemente revisará a la baja sus estimaciones de crecimiento global en su reunión de esta semana. Con todo, la reacción de los mercados a la ausencia de acuerdo durante el fin de semana ha sido relativamente buena. El consenso del mercado sigue confiando en que se alcance algún tipo de acuerdo en las próximas semanas. Mientras tanto, seguiremos monitorizando de cerca los acontecimientos.
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