IA: de la promesa a la realidad
La IA sigue siendo la oportunidad con mayúsculas, pero ahora las pruebas importan más que las promesas
En julio se registraron acusados movimientos en los índices de unos mercados que siguen teniendo a la IA como temática dominante, a pesar de la reactivación de las tensiones en Oriente Medio y las crecientes dudas sobre la credibilidad de los bancos centrales. Las divergencias entre el Nasdaq 100(-6,6%) y el S&P 500 (-0,1%), y entre el Nikkei 225 (-8,1%) y el TOPIX (+0,2%) ponen de relieve el principal motor de las fuertes ventas: los beneficiarios de la IA, que tienen un peso mucho mayor en los primeros índices.
Está intensificándose el debate sobre los argumentos de inversión en la IA, pero seguimo apreciando una visibilidad razonable en los fundamentales a corto plazo, que parecen brindar apoyo. La demanda de IA y el gasto de capital siguen creciendo con fuerza y, a pesar de la corrección de julio, el KOSPI 200, el MSCI Taiwan y el Nikkei 225 siguen ganando un 73%, un 57% y un 28%, respectivamente, en lo que llevamos de año. Lo que cambió en julio fueron no tanto las perspectivas de la IA, sino las expectativas de los inversores. Los mercados están analizando con más detenimiento qué empresas pueden convertir la inversión en IA en beneficios, flujos de efectivo y rentabilidades para el accionista duraderos.
La siguiente fase del ciclo de la IA probablemente recompense la calidad tanto como el crecimiento. Limitarse a suministrar infraestructuras de IA podría no ser suficiente ya. Las empresas que consigan un crecimiento duradero de los ingresos, márgenes sólidos, una elevada generación de tesorería y rentabilidades atractivas sobre la inversión probablemente se erijan en los próximos líderes del mercado. Del mismo modo, las empresas que desplieguen con éxito la IA para mejorar la productividad podrían situarse cada vez más por delante de las que simplemente posibilitan su desarrollo.
Por otro lado, la exitosa salida a bolsa del fabricante chino de chips de memoria CXMT puso de relieve otra importante temática: la competencia. Aunque la demanda en el conjunto del ecosistema de los semiconductores sigue siendo sólida, la creciente capacidad de China para fabricar chips de memoria competitivos a un coste más bajo podría remodelar algunas áreas de esta industria. También habrá que estar atento a las posibles medidas proteccionistas de EE.UU. y otros países en materia de intercambios comerciales.
Las acciones coreanas han registrado una volatilidad particularmente alta en fechas recientes; así, de los 10 diez mayores movimientos diarios del KOSPI desde 2010, siete ganancias y ocho pérdidas han ocurrido este año. Se trata de un mercado altamente concentrado donde dos empresas, Samsung y SK Hynix, suponían alrededor de la mitad del índice a mediados de julio. Las dos empresas presentaron unos buenos resultados trimestrales, pero defraudaron las elevadas expectativas del mercado o los inversores temieron que estuvieran aproximándose al pico del ciclo de revisiones de los beneficios. La oleada de ventas de julio fue vio amplificada por unos elevados niveles de negociación con margen entre los inversores minoristas y por los ETFs apalancados que invierten en un único valor. Sin embargo, los inversores institucionales fueron compradores netos moderados durante el mes, lo que sugiere que los fundamentales siguen siendo mejores de lo que indica la evolución general.
Más allá de la IA, la política monetaria merece una atención particular. Aunque la inflación ha seguido siendo, en conjunto, moderada, la resistencia de los mercados laborales, la firmeza de la inflación de los servicios y los posibles efectos inflacionistas de los aranceles han hecho que las autoridades monetarias sean más cautas a la hora de relajar su política. Además, los elevados precios del petróleo amenazan con frenar el proceso de desinflación, ya que siguen repercutiendo en la industria.
El creciente grado de opacidad de la Fed en su comunicación ha añadido incertidumbre a las perspectivas, lo que provocó un aumento de 25 puntos básicos en los bonos a 10 años del Tesoro de EE.UU. en julio, hasta el 4,72%. Por lo tanto, los mercados están buscando más certezas sobre la función de reacción de la Fed y las condiciones en las que volvería a recortar tipos. Un acercamiento de los rendimientos hacia el 5% probablemente presionaría las valoraciones de las acciones, en especial los valores de crecimiento estadounidenses de duración larga, además de reforzar el dólar estadounidense y endurecer las condiciones financieras en los mercados emergentes. El discurso en torno a la IA y el contexto de tipos de interés probablemente dominen el segundo semestre.
Stuart Rumble
Responsable de Dirección de Inversiones para Asia-Pacífico