La IA sigue tirando del mercado, pero las oportunidades están cambiando
A medida que acelera la adopción de la IA, las empresas que conviertan las inversiones en flujos de efectivo se colocarán a la cabeza del mercado
Nos adentramos en el segundo semestre y las bolsas han registrado una primera mitad sobresaliente. A pesar del conflicto el Oriente Medio y las alteraciones del transporte marítimo por el estrecho de Ormuz, la IA ha seguido siendo el gran motor de las bolsas.
A finales de junio, el S&P 500 había avanzado casi un 10%, mientras que el Nasdaq 100 y el Russell 2000 se habían revalorizado alrededor del doble de esa cifra. Europa se anotó unas ganancias más contenidas, pero Asia lideró los mercados internacionales. A pesar de las caídas de dos dígitos de China (MSCI China -16%), Asia encontró apoyo en las impresionantes ganancias del Nikkei 225 japonés (+39%), Taiwán (+59%) y Korea (+101%). El denominador común ha sido la IA.
Un aspecto crucial es que sigue siendo más una cuestión de beneficios que de valoración. Las expectativas de beneficios que arroja nuestro análisis fundamental para el sector mundial de la tecnología este año han subido casi un 40% en lo que llevamos de 2026, mientras que las valoraciones se mantienen dentro de las horquillas históricas recientes. Los mercados siguen recompensando a las empresas que convierten la inversión en IA en un crecimiento tangible de los beneficios.
De cara al futuro, la IA agencial marca la siguiente fase del ciclo de inversión. A medida que las empresas dejan atrás la experimentación para integrar la IA en los flujos de trabajo, el foco está desplazándose de las infraestructuras a la productividad. La demanda está ampliándose más allá de los semiconductores para abarcar las memorias, los dispositivos ópticos, el empaquetado avanzado, la automatización y la electricidad, mientras que la IA está comenzando a generar mejoras medibles de la productividad en el conjunto de la economía.
La gran pregunta es si esta dinámica de beneficios puede sostenerse. Eso dependerá de que continúe la adopción de la IA, de que las mejoras de la productividad justifiquen la inversión y del ritmo al que se despejen los cuellos de botella en el suministro. Aunque las restricciones actuales estimulan el poder de fijación de precios en varias áreas del ecosistema de la IA, estas condiciones no durarán indefinidamente.
Las oportunidades también están volviéndose más selectivas. Las tecnologías rompedoras rara vez recompensan a todos los actores y, a medida que acelera la inversión, también lo hace el riesgo de asignación inadecuada del capital. Los mercados probablemente se muestren menos indulgentes con las empresas que no consigan convertir la inversión en beneficios y flujos de efectivo sostenibles. Al mismo tiempo, algunos sectores, como los servicios financieros, la atención sanitaria y la industria, parecen estar cada vez mejor situados para beneficiarse de las mejoras de la productividad generadas por la IA, lo que amplía las oportunidades más allá de los líderes tecnológicos tradicionales.
Los riesgos siguen siendo elevados. Un entorno geopolítico más fragmentado, unos precios energéticos persistentemente más altos y una inflación renovada podrían lastrar el sentimiento y llevar a las autoridades monetarias a adoptar un enfoque más restrictivo. Sin embargo, el entorno general de los beneficios continúa siendo favorable. La IA sigue constituyendo la oportunidad de crecimiento estructural más importante en la renta variable global, pero los argumentos de inversión están evolucionando. Las rentabilidades futuras probablemente dependan menos de una exposición amplia a la temática y más de identificar empresas capaces de convertir el liderazgo tecnológico en un crecimiento duradero de los beneficios.
Niamh Brodie-Machura, CIO del área de Renta Variable