La incertidumbre de la política monetaria domina las perspectivas de la renta fija
En julio, los mercados pasaron de centrarse únicamente en la inflación a realizar una evaluación más equilibrada del crecimiento, la política monetaria y los riesgos geopolíticos. Al mismo tiempo, la comunicación reciente de la Reserva Federal suscitó más dudas de las que resolvió, lo que dejó a los inversores sumidos en una incertidumbre aún mayor en relación con las perspectivas de la política monetaria.
Aunque el presidente Warsh reafirmó su compromiso de devolver la inflación al objetivo, la decisión de no variar los tipos en la reunión de julio del FOMC llevó a los inversores a preguntarse cómo se trasladará su discurso restrictivo a la política monetaria. Ante la escasez de orientaciones sobre la evolución futura de los tipos, es probable que los mercados sigan siendo muy dependientes de los datos, lo que podría aumentar la volatilidad a medida que los inversores buscan más certeza sobre la función de reacción de la Fed.
Tras la reunión que celebró el FOMC el 29 de julio, el tipo del bono a 10 años del Tesoro de EE.UU. subió alrededor de 15 pb a finales de mes antes de moderarse a comienzos de agosto cuando los datos se ralentizaron. El dato de empleo no agrícola de julio descendió en 23.000 personas, mientras que las cifras de mayo y junio se revisaron a la baja hasta un total de 103.000 personas. El deflactor del consumo personal cayó hasta el 3,7% interanual en junio, frente al 4,1% de mayo, mientras que el crudo Brent se alejó de su máximo de julio en torno a 87 dólares por barril hasta situarse por debajo de 80 dólares.
Mientras redactamos este informe, los mercados están descontando tan solo una subida de tipos de 25 pb por parte de la Fed en 2027, lo que podría subestimar el riesgo de una inflación más persistente. Los elevados costes energéticos tardarán algún tiempo en trasladarse a la economía, mientras que las expectativas de inflación seguirán moviéndose por encima del objetivo. Aunque las condiciones del mercado laboral están deteriorándose, siguen siendo firmes desde una óptica histórica.
La Fed podría mantener los tipos sin cambios hasta que pasen las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre, pero no pueden descartarse subidas a finales de año si la inflación sigue siendo elevada. Por lo tanto, el mercado laboral y los datos de inflación serán determinantes, mientras que el simposio de Jackson Hole debería despejar alguna incógnita sobre el marco de política monetaria del presidente Warsh.
En los mercados de bonos corporativos, los fundamentales aguantan, aunque el liderazgo cada vez es más específico. Los diferenciales de los bonos investment grade se mantienen cerca de mínimos históricos, sostenidos por unos balances empresariales saludables y unos rendimientos “todo incluido” atractivos. Sin embargo, la beta general de la deuda corporativa ofrece menos atractivo con las valoraciones actuales, sobre todo ahora que siguen creciendo las emisiones vinculadas a las inversiones en la IA y la financiación de los centros de datos. Aunque la oferta se ha absorbido a buen ritmo hasta ahora, la debilidad observada recientemente en los bonos de los sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones, junto con el aumento de la dispersión entre los títulos, sugiere que los inversores están volviéndose más selectivos.
Por lo tanto, el posicionamiento sigue aconsejando selectividad frente a una exposición amplia al mercado. Seguimos siendo optimistas sobre los bonos investment grade de alta calidad, donde los fundamentales siguen justificando las valoraciones, mientras que en una selección de bonos high yield con calificación BB estamos encontrando un carry ajustado al riesgo atractivo sostenido por unas tasas de impago excepcionalmente bajas.
También nos siguen gustando determinados títulos AT1, donde los sólidos fundamentales bancarios, las rentas atractivas y el bajo riesgo de ampliación ofrecen oportunidades de carry interesantes. En los mercados de bonos corporativos, la subida de los tipos de la deuda pública hace que los rendimientos “todo incluido” sigan siendo atractivos incluso donde los diferenciales se mueven en mínimos históricos, lo que refuerza nuestra preferencia por la selección de títulos basada en los fundamentales de los emisores, en lugar de la dirección general de los diferenciales.
Marion Le Morhedec
CIO global del área de Renta Fija
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