Así invierte una trader profesional en plena era Trump y un 2026 de máximos históricos | Finect Talks
¿Cómo ve el mercado un trader profesional con los índices en máximos históricos? ¿Qué oportunidades detecta alguien que mira las pantallas cada día? ¿Y cómo se sobrevive a la volatilidad de Trump operando a corto plazo?
En esta nueva edición de Finect Talks nos adentramos en un mundo que muchos inversores miran con curiosidad pero pocos conocen de verdad: el del análisis técnico y el trading. Para ello hablamos con Alba Puerro, analista técnica, trader profesional con más de una década de experiencia y directora de Salaparatraders.es.
Alba nos explica cómo ve el mercado desde las trincheras, qué sectores le llaman la atención ahora mismo, cómo convive con los algoritmos de alta frecuencia y por qué ser trader no tiene nada que ver con la imagen de las cinco pantallas y el Lamborghini en el garaje.
Cómo ha cambiado ser trader con Trump en la Casa Blanca
Alba lleva más de 12 años operando en los mercados, pero reconoce que la entrada de Trump en la presidencia ha obligado a cambiar cosas. No tanto la estrategia en sí, sino la gestión del riesgo. "Este extra de volatilidad nos obliga a estar mucho más pendientes y a ser más exquisitos en la gestión", explica. Con noticias que mueven los mercados cada fin de semana —un día paz, al siguiente guerra—, los movimientos son mucho más amplios de lo habitual. En oro, por ejemplo, se están viendo oscilaciones en días que antes tardaban meses en producirse.
Eso tiene una consecuencia directa: hay que reducir el tamaño de las posiciones. "Si ya sabemos que se puede mover 80 puntos, lo que antes se movía en un mes, pues tienes que reducir el tamaño de la posición", señala. Para un analista técnico, la volatilidad es bienvenida —sin movimiento no hay oportunidad—, pero también obliga a una disciplina mayor con los stops y con la protección de beneficios.
¿Qué es realmente el trading y cuánto de "corto plazo" estamos hablando?
Cuando Alba habla de su operativa de scalping en la apertura de Wall Street, el marco temporal sorprende: estamos hablando de minutos. Se conecta a las 15:30, espera a que se forme la primera vela de cinco minutos y, a partir de ahí, busca roturas y patrones que le den la señal de entrada. "A veces te lo da el movimiento en los primeros 15 minutos y a veces te estás 40 minutos", cuenta. Mucho más de ahí no se puede llevar, porque la volatilidad de apertura se agota.
Cada operación tiene un stop de pérdida y un objetivo de beneficio definidos antes de entrar. No es improvisar: es ejecutar una operativa que tiene aprendida y repetida durante años. Y al día, suele hacer unas siete operaciones, lejos de las 200 que muchos imaginan. "Más que una ametralladora, es un francotirador: mucho esperar y disparar cuando toca".
IA y algoritmos: ¿puede una máquina ser mejor trader que un humano?
En un mercado cada vez más dominado por robots de alta frecuencia y algoritmos, Alba se define como trader discrecional. Usa herramientas tecnológicas para filtrar patrones y detectar oportunidades, pero la decisión final es suya. "Las veces que he dejado algo de mi capital para un robot o para algo así, al final eso te pierde la cuenta", reconoce.
Sobre si la inteligencia artificial puede acabar siendo mejor analista técnico que un humano, su respuesta es clara: de momento, no. Recuerda que se hicieron pruebas con varios modelos de IA invirtiendo y la mayoría rindió por debajo del mercado. Eso sí, reconoce que la IA tiene una ventaja que ningún humano puede igualar: no se cansa. "Un día estás cansado, un día tienes fiebre, un día tienes el día torcido. La IA no se cansa, te repasa todo el mercado en cinco minutos", admite. Lo que no recomienda es delegar todo: la IA como herramienta sí, como sustituto del criterio humano todavía no.
Máximos históricos, euforia y las señales que vigila
Con los mercados rompiendo máximos, Alba detecta algo que le llama mucho la atención: una divergencia importante entre las grandes tecnológicas —que siguen tirando— y el resto del mercado. "El sector de consumo está penalizando muchas empresas, desde cruceros hasta Burger King o el cuidado de mascotas", señala. Por un lado sigue entrando capital en IA, semiconductores y todo lo que pueda implementar inteligencia artificial. Por otro, hay sectores que se están drenando.
Su lectura es que mientras las grandes sigan tirando, no veremos grandes caídas en los índices. Pero advierte de un cuello de botella que pocos están mirando: la energía y las materias primas necesarias para sostener el crecimiento de la IA. "Se está viendo limitada por energía y por el tema de dónde llega el cobre. Muchos proyectos que ya están propuestos se están viendo que no pueden avanzar por impedimentos físicos", apunta, y señala que esto puede ser relevante ya para 2028-2030.
Dónde pone su dinero una trader profesional
Cuando se le pregunta por sectores y activos que le interesan, Alba destaca dos ideas claras. La primera es energía: empresas de mini centrales nucleares, petroleras y eléctricas que van a ser demandadas por el crecimiento de la IA y los centros de datos. "Es un crecimiento más lento, pero va a estar ahí porque va a demandarse, cada vez más", explica.
La segunda es Bitcoin, como ahorro a largo plazo. No como operativa de trading, sino como reserva de valor a un horizonte de cinco a diez años. "Estamos viendo cómo instituciones, manos fuertes, están comprando. Primero lo demonizan y ahora lo están adoptando", señala, recordando que la sacudida tras el anuncio de aranceles de Trump sirvió para que los institucionales compraran lo que el retail vendió por pánico. En su opinión, Bitcoin no debería verse por debajo de los 50.000 dólares, aunque avisa de que no es algo de hoy para mañana.
Y una confesión que rompe el estereotipo: su liquidez la tiene en un depósito en USDT, una stablecoin que le da algo más que un depósito bancario. El resto está invertido y en movimiento. "Ser trader lo primero es ser gestor. Tienes que gestionar bien todos tus ahorros", insiste.
El consejo para quien quiera empezar
Para quien escuche esto y quiera lanzarse, su mensaje es claro: cuenta demo primero. Sin excepciones. Las rentabilidades que se están viendo ahora —un 20% o un 50% en semanas con algunas acciones— no son lo normal, y entrar atraído por esos números es la peor forma de empezar. "Lo normal es cogerte eso a lo mejor después de tres meses o después de un año", advierte.
Alba estima que un periodo formativo de estudio de al menos tres meses y luego práctica en cuenta demo puede llevar a empezar a operar con cierta base en aproximadamente un año. Pero insiste en que la clave no es la formación académica sino la disciplina emocional: no sobreoperar, respetar los stops y, sobre todo, no confundir una buena racha con talento. "Una entrada emocional que te sale fenomenal es un refuerzo positivo que a la siguiente te vas a apalancar más y vas a perder todo lo ganado", concluye.
Además, en el Finect Talks de esta semana...
Antes de la entrevista, en la sección de El Corrillo, Alicia y Antonio repasan lo más relevante publicado esta semana en Finect.com: cómo 20 fondos acaparan 6 de cada 10 euros nuevos en la industria española, la reflexión de Mapfre AM sobre por qué la calidad tiene un precio y los inversores lo olvidan, el análisis de Renta 4 sobre SpaceX como infraestructura del futuro y la entrevista al experto del mes, Sergio Valverde, que recomienda construir carteras pensando en resistencia.
Después, en la sección Largoplacistas, en colaboración con Crescenta, Ramiro Iglesias desmonta los grandes mitos del private equity: ¿es solo para ricos? ¿es opaco? ¿te cierran el grifo si las cosas van mal? Un repaso a las realidades detrás de los tópicos más extendidos.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.