Impacto del cierre de Ormuz para Japón - Carta trimestral de marzo 2026 de Japan Deep Value Fund
Impacto del cierre de Ormuz para Japón
Japón ha sido históricamente —y continúa siendo— un importador neto de alimentos, materias primas y energía. Desde hace más de un siglo, las grandes compañías japonesas dedicadas al comercio (sogo shosha) han desempeñado un papel clave en la seguridad de suministro del país, mediante la adquisición de activos en el exterior, la creación de joint ventures y filiales internacionales, así como el desarrollo de relaciones estratégicas e influencia en mercados clave.
Precisamente como respuesta a este déficit estructural, Japón se ha dotado del mayor sistema de reservas estratégicas de petróleo del mundo. Estas se almacenan en buques, depósitos y cavidades subterráneas, y cubren aproximadamente 204 días de consumo. Esta cifra multiplica por tres la de otros países asiáticos como India, Tailandia o Filipinas
En el ámbito energético, esta dependencia era menor gracias al peso de la energía nuclear. Sin embargo, el accidente de Fukushima en marzo de 2011 supuso un punto de inflexión, con el cierre de la práctica totalidad del parque nuclear. Posteriormente, las tensiones en el suministro global de gas natural derivadas de la guerra en Ucrania reforzaron la necesidad de diversificación energética, lo que llevó a Japón a reactivar progresivamente parte de su capacidad nuclear.
Desde 2016, once reactores en nueve centrales han vuelto a reabrir. En febrero de 2026 se produjo un hito especialmente relevante con la reapertura de la central de Kashiwazaki-Kariwa, una de las mayores del mundo y operada por TEPCO, la misma compañía responsable de Fukushima.
De cara a 2030, las estimaciones apuntan a que la energía nuclear representará entre un 20% y un 22% del mix energético. Antes de Fukushima, esta cifra se situaba en torno al 25%, mientras que a finales de los años 90 llegó a alcanzar un máximo cercano al 36%.
Por otro lado, Japón es pionero en el uso del gas natural licuado (GNL) desde las décadas de 1960 y 1970, y continúa siendo uno de los mayores importadores mundiales. Australia constituye su principal fuente de suministro, con más del 40% de las importaciones totales, seguida de Malasia, con alrededor del 15%, mientras que Rusia y Estados Unidos aportan aproximadamente un 10% cada uno. En cambio, Qatar —país afectado por un cierre del estrecho de Ormuz— apenas representa cerca del 5% del total.
Reunión con el CEO de la Bolsa de Japón, Hiromi Yamaji
En febrero mantuvimos una reunión presencial con Hiromi Yamaji y otros cuatro ejecutivos de Japan Exchange Group, la sociedad holding que agrupa los principales mercados bursátiles del país. Con anterioridad, ya habíamos mantenido dos llamadas con él y su equipo en abril de 2023 y en febrero de 2024.
Yamaji destacó el avance de las reformas, subrayando que muchas de ellas no responden solo a obligaciones legales, sino a un cambio de mentalidad impulsado desde el propio mercado. Consideró especialmente positivo que la inflación en Japón haya superado el 2% durante tres años consecutivos (ver nuestra última carta trimestral), señalando que “en un entorno deflacionario es muy difícil implementar mejoras”.
Asimismo, puso en valor el aumento significativo, en los últimos cuatro años, del capex (inversión empresarial), de las operaciones corporativas —tanto adquisiciones como exclusiones de bolsa— y la evolución del programa NISA (plan de ahorro individual en acciones), cuyo tratamiento fiscal favorable se ha ampliado. Este instrumento está impulsando el ahorro doméstico en acciones y fondos, con más de 18 millones de inversores y cerca de 30 billones de yenes canalizados hacia renta variable nacional, internacional y fondos de inversión. Resulta especialmente relevante que los menores de 50 años representen ya el 50% del programa, reflejando un cambio de mentalidad tras décadas con un mercado bursátil bajista.
De cara a los próximos años, Yamaji y su equipo estiman que el porcentaje de beneficios distribuidos a los accionistas (payout), vía dividendos y recompras, podría aumentar del 60% actual hasta el 80%. También anticipan revisiones del código de buen gobierno corporativo a lo largo de este año. En este sentido, subrayó la continua reducción de las participaciones cruzadas entre compañías —una característica histórica asociada a los keiretsu y a relaciones empresariales de muy largo plazo—, que han pasado de representar aproximadamente el 50% del total de acciones cotizadas a tan solo el 9,7% en la actualidad. Para el CEO de la Bolsa, este proceso continúa siendo una prioridad con el objetivo de consolidar el cambio de mentalidad corporativa.
Adicionalmente, señaló que, ante la creciente actividad corporativa, están desarrollando nuevas normativas para reforzar la protección del inversor minoritario, incluyendo un comité especial para analizar estas operaciones. También seguirán promoviendo, cuando sea necesario, medidas orientadas a mejorar la liquidez del mercado.
Sigue resultando llamativo —casi contraintuitivo— que la principal autoridad bursátil del país mantenga una postura tan claramente alineada con los intereses del inversor, especialmente el internacional, y con la exigencia de una mejora continua en las compañías cotizadas. Esta orientación no es exclusiva del regulador bursátil, sino que se extiende al conjunto de las autoridades financieras. Todo ello con el objetivo de favorecer el progreso económico y social, y de atraer capital global hacía unos mercados financieros que, durante más de tres décadas, han permanecido en gran medida al margen de los grandes flujos internacionales.
Volumen en Trillones de Yenes de las operaciones corporativas en compañías cotizadas en la bolsa de Japón. Fuente: CLSA.
Además, la actividad de fusiones y adquisiciones en Japón, tanto en empresas cotizadas como no cotizadas, continúa acelerándose: el valor total de las operaciones ha aumentado un 60% en lo que va de 2026, tras haber alcanzado niveles récord en 2025, según Bloomberg.
Cambios en la bolsa de Japón y en la mentalidad inversora
La transformación del mercado japonés se refleja con claridad en la evolución de la remuneración al accionista. En 2025, la suma de dividendos y recompras alcanzó los 45 billones de yenes, cerca de tres veces los 16 billones registrados en 2016, año en el que lanzamos Japan Deep Value Fund.
Asimismo, la actividad corporativa se ha intensificado de forma notable. En 2025, el volumen —en yenes— de operaciones de compra y venta de compañías cotizadas se cuadruplicó respecto a 2024, y en 2026 mantiene un ritmo similar o incluso superior al del año anterior.
El cambio también es evidente en el ámbito del activismo inversor. Hace dos décadas apenas existían tres inversores institucionales activistas en el mercado japonés; hoy superan los 80 y continúan aumentando. En línea con esta tendencia, las campañas de activismo crecieron un 90% en 2025 frente a 2024, y multiplican por más de catorce las registradas en 2016.
Evolución y cambios en cartera
En un trimestre marcado por una elevada volatilidad en la bolsa japonesa —especialmente en el segmento de compañías vinculadas a la inteligencia artificial, como semiconductores y afines—, nuestra cartera, centrada en negocios más estables y menos expuestos a estas dinámicas, ha mostrado una evolución positiva, con subidas progresivas, aunque sin movimientos bruscos.
En febrero decidimos reducir de forma significativa nuestra exposición a compañías de software o potencialmente amenazadas por la disrupción de la inteligencia artificial. Una de las grandes ventajas del mercado japonés —particularmente en el segmento de pequeñas compañías— es que es muy ineficiente. Esto nos ha permitido deshacer posiciones, total o parcialmente, en una fase media-alta de su ciclo bursátil, en un contexto en el que en otros mercados estas compañías ya acumulaban varios trimestres de caídas por la fuerte presión vendedora.
Así, hemos salido completamente de Neojapan, Softcreate Holdings, Justsystems, Serverworks y Cyberjapan, y prácticamente en su totalidad de Quick Co., en todos los casos con rentabilidades positivas tras periodos de inversión de entre dos y tres años. Nuestra intención inicial era mantener estas posiciones durante un horizonte más prolongado; sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial introduce un riesgo estructural que podría erosionar modelos de negocio que han sido sólidos durante décadas.
En diciembre habíamos vendido completamente IFIS Japan y Crowdworks.
Los mejores comportamientos en el trimestre han sido en JCU Corp, SE Holdings & Incubations, Daiwa Industries, Optex (ver última carta), Aucnet, Senshu Electric o Ebara Jitsugyo. también en Fukuda, Zenitaka, Takuma, en Integral Corp y en Kenko Mayonnaise. Entre las compañías con peor comportamiento destacan DTS Corporation, Seraku, ZigeXn, Hi-Lex, Miyaji Engineering y Token Corporation.
En febrero hemos vuelto a invertir en NJS Co., compañía especializada en consultoría de agua y medio ambiente, que ya formó parte de la cartera desde 2016 hasta su venta tras generar una elevada plusvalía. La notable mejora de sus resultados en 2025 —por encima de nuestras expectativas— nos llevó a reconsiderar la tesis de inversión. Aprovechando una reciente fase de debilidad en la cotización, iniciamos de nuevo la compra de acciones en este trimestre.
Iniciamos posiciones en Himacs, Ascentech y en otras compañías donde estamos construyendo una posición y comunicaremos más adelante. Aumentamos en DTS Corp., en Seraku, en Fujii Sangyo, en Sun Life Holdings (tanatorios), Maruzen y en ZigeXn.
Nueva OPA en Japón
Ajis Co cotizaba en febrero en torno a los 2.900 yenes por acción cuando la familia propietaria lanzó una oferta pública de adquisición en efectivo a 4.450 yenes por acción. Al cierre del trimestre manteníamos la posición en cartera mientras evaluábamos la conveniencia de acudir a la oferta o continuar como accionistas.
Habíamos iniciado la inversión durante el primer semestre de 2022 a un precio aproximado de 2.636 yenes por acción, en un momento en el que la compañía contaba con una posición de caja neta superior a su propia capitalización bursátil.
Ajis Co es una empresa tradicional japonesa especializada en servicios de gestión de inventarios y apoyo operativo para cadenas de supermercados y comercios minoristas.