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La geopolítica inversa: China, Asia y Estados Unidos importan alimentos - Carta trimestral de junio 2026 de Panda Agriculture & Water Fund

La geopolítica inversa: China, Asia y Estados Unidos importan alimentos - Carta trimestral de junio 2026 de Panda Agriculture & Water Fund

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La geopolítica inversa: China, Asia y Estados Unidos importan alimentos

Durante las últimas décadas, Estados Unidos ha sido la mayor potencia exportadora agrícola del mundo y ha mantenido un superávit comercial agroalimentario durante más de sesenta años. Sin embargo, acumula ya cuatro años consecutivos de déficit. Cada vez importa más alimentos de alto valor añadido como productos hortofrutícolas, cuyo precio crece con mayor rapidez, mientras que sus exportaciones se concentran en materias primas agrícolas (commodities).

Al mismo tiempo, las importaciones chinas de alimentos procedentes de Estados Unidos se encuentran en mínimos de los últimos quince años. Brasil se ha consolidado como el gran socio estratégico de China y el gran beneficiario de este cambio.

Todo apunta a que Brasil se está consolidando como la próxima gran superpotencia exportadora de alimentos. La evolución de la soja ilustra bien esta transformación: en 2010 Brasil exportó a China 19 millones de toneladas métricas; en 2025 esa cifra alcanzó los 85 millones de toneladas, multiplicándose por más de cuatro en apenas quince años.

 

Datos de la balanza agrícola norteamericana y del cambio de tendencia en 2022 (Fuente: USDA).

China, por su parte, ha sufrido con intensidad el fuerte incremento de los precios de los alimentos tras la pandemia y la guerra en Ucrania. Su déficit comercial agrícola, que rondaba los 50.000 millones de dólares anuales en 2018, se duplicó en apenas cuatro años hasta superar los 100.000 millones. En el pico de inflación de 2022 llegó incluso a acercarse a los 150.000 millones de dólares, poniendo de manifiesto la vulnerabilidad de su dependencia exterior para el abastecimiento de alimentos.

No es casualidad que la seguridad alimentaria se haya convertido en una de las principales prioridades estratégicas de Pekín. Sin embargo, pese a los enormes esfuerzos realizados para aumentar la producción nacional, China no ha logrado reducir su dependencia de las importaciones que no paran de crecer en los últimos veinte años. Hasta comienzos de este siglo, y durante más de dos décadas, el país mantenía un ligero superávit comercial agroalimentario continuado.

La transición de China hacia una elevada dependencia de las importaciones representa la mayor transformación estructural del comercio agroalimentario mundial de las últimas décadas. China importa actualmente entre 200.000 y 250.000 millones de dólares en productos agroalimentarios al año, aproximadamente el doble que hace una década y cerca de diez veces más que hace veinte años. La creciente demanda china está impulsado el desarrollo de nuevas potencias exportadoras, como Australia y Nueva Zelanda o Tailandia, aunque especialmente en Sudamérica con Brasil y Argentina.

Importaciones y exportaciones agrícolas de China. Fuente: Dim Sums, datos procedentes de los informes de diciembre de la Administración de Aduanas de China.

Incluso Francia registró en 2025 un inédito déficit agroalimentario de €350 millones, frente al superávit de €3.900 millones del año anterior. Una mala cosecha de cereales, la crisis del sector vitivinícola y de bebidas espirituosas, y las crecientes restricciones europeas a la producción agrícola han revertido una tendencia histórica, convirtiéndose en otro reflejo de la transformación de la geopolítica agrícola mundial.

 

El estrecho de Ormuz y los fertilizantes

El inicio de los ataques militares estadounidenses contra Irán, y el cierre del estrecho de Ormuz, provocó un fuerte repunte del precio del petróleo y del gas natural. Como consecuencia, los fertilizantes experimentaron una rápida subida de precios, especialmente los nitrogenados, cuya producción depende en gran medida del gas natural a través del proceso Haber-Bosch.

Históricamente, los tres grandes grupos de fertilizantes —nitrogenados, fosfatados y potásicos— tienden a moverse en la misma dirección. Aunque sus costes de producción y sus dinámicas de oferta son diferentes, los mercados suelen contagiarse entre sí, especialmente en periodos de tensión geopolítica o de fuerte incremento de los costes energéticos. Durante el segundo trimestre, a medida que disminuyó el riesgo de interrupciones en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, los precios de la urea y del azufre —dos materias primas fundamentales para la fabricación de fertilizantes— corrigieron parte de las fuertes subidas registradas tras el inicio del conflicto, acercándose de nuevo a los niveles previos a la escalada de las tensiones.

 

El Super-Niño

La NOAA ha elevado recientemente la probabilidad de un episodio de El Niño muy intenso del 66% al 81% y, además, ha extendido su previsión de persistencia hasta principios de 2027. De confirmarse, podríamos estar ante uno de los episodios más severos desde 1950.

El Niño altera de forma significativa los patrones climáticos a escala global. Sus efectos más habituales incluyen condiciones más secas y cálidas en Australia, con el consiguiente riesgo para las cosechas y un aumento de los incendios forestales; precipitaciones superiores a la media en amplias zonas de Sudamérica; menor pluviometría en parte de Centroamérica; y un debilitamiento del monzón en la India, un factor crítico para la producción agrícola de uno de los mayores consumidores mundiales de alimentos.

El fenómeno también puede tener repercusiones relevantes en otros mercados agroalimentarios, como el del salmón. Durante los intensos episodios de El Niño de 2009-2010 y 2015-2016, los precios del salmón aumentaron de forma significativa. Las principales causas fueron el aumento de la mortalidad en las granjas chilenas debido a las anomalías en la temperatura del agua, el encarecimiento de determinadas materias primas empleadas en la alimentación de los peces y las restricciones al tránsito marítimo por el Canal de Panamá, cuya capacidad depende del nivel de agua de sus lagos y, por tanto, del régimen de precipitaciones. Chile es uno de los principales exportadores mundiales de salmón a Estados Unidos.

Impacto en el clima por El Niño por zonas geográficas. Fuente: NOAA.

 

Evolución y movimientos en la cartera

Tras la normalización parcial de los mercados energéticos y el consiguiente descenso de los precios internacionales de los fertilizantes, las compañías del sector presentes en nuestra cartera registraron correcciones bursátiles, especialmente durante mayo y junio. Se trata de una industria marcadamente cíclica y con una elevada proporción de costes fijos. Por ello, pequeñas variaciones en los precios de venta pueden tener un impacto muy significativo sobre los márgenes y los beneficios, amplificando tanto las fases alcistas como las bajistas del ciclo.

Históricamente, hemos incrementado nuestra exposición al sector en momentos de elevado pesimismo, como entre 2016 y 2019, y la hemos reducido cuando las valoraciones reflejaban escenarios excesivamente optimistas, como ocurrió en 2021 y 2022, tras la invasión de Ucrania y la fortísima subida de las cotizaciones. Siguiendo este mismo enfoque, durante marzo y abril redujimos tácticamente parte de nuestra exposición. Posteriormente, tras las correcciones de mayo y junio, comenzamos de nuevo a incrementar posiciones, aunque estos ajustes han sido, por el momento, de carácter táctico. Al cierre de junio, las inversiones en compañías de fertilizantes representaban el 14% del patrimonio del fondo, con una exposición diversificada entre los tres grandes segmentos de la industria: fertilizantes nitrogenados, fosfatados y potásicos.

Las compañías de ingredientes, aromas y soluciones para la industria alimentaria registraron un excelente comportamiento bursátil durante el segundo trimestre. Está por ver si este movimiento marca el inicio de un cambio de tendencia tras más de cinco años de caídas en sus cotizaciones. Como hemos comentado en cartas anteriores, consideramos que muchas de estas empresas cotizaban con valoraciones especialmente atractivas, lo que nos llevó a aumentar de forma gradual nuestra exposición durante los últimos cuatro trimestres. A cierre de junio de 2026, este segmento representa el 11% del patrimonio del fondo y se ha convertido en el cuarto mayor de la cartera, por detrás únicamente de las compañías relacionadas con el agua, las plantaciones agrícolas y los fertilizantes.

A principios del trimestre reforzamos nuestra inversión en Kerry Group, que ya figura entre las tres principales posiciones del fondo. Esta compañía se ha revalorizado cerca de un 20%. También aumentamos nuestra participación en la alemana Symrise e iniciamos una nueva posición en DSM-Firmenich, líder mundial en ingredientes, aromas, fragancias y soluciones nutricionales, ampliando así nuestra exposición a un sector con elevadas barreras de entrada.

Glanbia continuó siendo una de las principales contribuciones positivas del trimestre. La compañía mantiene un sólido crecimiento en su negocio de nutrición y nutrición deportiva, reforzado además por las dificultades operativas que atraviesa uno de sus principales competidores, que recientemente ha visto dimitir a su consejera delegada y fundadora.

Las compañías salmoneras, que representan aproximadamente el 5% de la cartera, tuvieron un comportamiento negativo durante el trimestre, principalmente por la presión sobre los costes de la alimentación acuícola, uno de los principales inputs en su estructura de costes.

El sector del agua continúa siendo la principal temática de inversión del fondo, con un peso cercano al 18% del patrimonio. Entre las compañías con mejor comportamiento en lo que va de año destacan las japonesas Kurita Water y Takuma. Durante este segundo trimestre también incrementamos nuestra inversión en Lindsay Corporation, líder mundial en sistemas de riego por pivote, posición que iniciamos en el primer trimestre.

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