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Cómo el coronavirus podría cambiar nuestra vida laboral (y el clima)

Cómo el coronavirus podría cambiar nuestra vida laboral (y el clima)

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Hace tiempo que existen herramientas que pueden reducir los viajes de negocios. El coronavirus nos obliga a usarlas, y el clima podría beneficiarse.


La respuesta de la sociedad al brote de coronavirus ha conmocionado a la economía mundial y los mercados financieros. El epicentro de la crisis se está sintiendo con mayor fuerza en los sectores relacionados con los viajes, ya que la gente cancela o pospone los planes de vacaciones, y las empresas cancelan las conferencias y apuestan por el teletrabajo.


Herramientas de teletrabajo ampliamente disponibles

Como inversor especializado en cambio climático, esta transformación de las prácticas laborales es interesante para el medio ambiente. De hecho, hace 10 o 15 años ya se conocían herramientas para facilitar las reuniones y las conferencias a distancia.
En teoría, estas herramientas deberían aumentar drásticamente la productividad: basta pensar en todo el tiempo perdido y el coste asociado a los aeropuertos, los aviones, los hoteles y los taxis. Sin embargo, su uso no ha despegado tanto como se esperaba y los viajes de negocios han sido un motor de gran crecimiento para la aviación y la hostelería de alta gama.
Es probable que los cambios de comportamiento que el coronavirus está imponiendo de una manera tan drástica, lleven a replantearnos la necesidad de muchas de esas reuniones presenciales. De hecho, muchas compañías han comenzado a teletrabajar, y las reuniones y conferencias de negocios se están haciendo de forma online.


En Schroders desde hace algún tiempo hemos hecho hincapié en la videoconferencia cuando es posible, en lugar de los viajes de negocios. Esto apoya nuestro enfoque en la sostenibilidad. 


Las nuevas formas de trabajar podrían conducir a un cambio permanente

Estar obligado a trabajar de esta manera durante un período de semanas o meses está forzando a las ligando a las organizaciones a concentrar sus esfuerzos para conseguir que sus sistemas y su tecnología está alineada con las necesidades de su negocio. También significa que los empleados, clientes y consumidores se acostumbrarán gradualmente a esta nueva va dinámica.
Aunque a algunos no les convenza, lo más probable es que a muchos les guste, y los directivos reconocerán los beneficios de moverse en esta dirección. 


Para muchas empresas de servicios, las emisiones relacionadas con los viajes de negocios son la principal causa de su huella de carbono. Sin embargo, cada vez más compañías se comprometen a reducir su propia huella en línea con el acuerdo de París para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Si la industria aeronáutica es incapaz de encontrar una tecnología de propulsión alternativa a los motores a reacción, la única manera de que las empresas reduzcan las emisiones relacionadas con los viajes es viajar menos.


Las consecuencias de la inversión son más negativas a largo plazo para las industrias que dependen de los viajes de larga distancia, que cada vez son más frecuentes. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo afirmó el 5 de marzo que la pérdida de ingresos para el sector en 2020 podría ser de entre 63.000 y 113.000 millones de dólares. Eso fue antes de la última ronda de restricciones de viaje.


No obstante, es tentador pensar que esto sólo se recuperará una vez que el virus sea contenido, pero es probable que los hábitos de comportamiento ya hayan comenzado a ajustarse.   


Sin embargo, también habrá oportunidades. El software de teletrabajo, la tecnología de videoconferencia, una mejor tecnología personal de los empleados, etc., experimentarán una mayor demanda. Por ejemplo, en el gráfico que figura a continuación se muestra el pico de descargas de la aplicación de videoconferencia Zoom a finales de febrero.


Los objetivos climáticos implican cambios de comportamiento
En resumen, hasta que la industria de la aviación desarrolle una solución tecnológica que no implique contaminar la atmósfera, no podemos seguir volando con tanta frecuencia y esperar resolver el problema del clima.


Es probable que el año 2020 marque un punto de inflexión y  que el sector empresarial se dé cuenta de que puede hacer más con menos viajes. En ese sentido, acostumbrarse a las reuniones virtuales y al aumento de productividad que éstas pueden aportar será una consecuencia positiva de esta crisis. 
 

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