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Los mercados de bonos ante un nuevo presidente de la Fed ¿cómo podrían reaccionar?
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Los mercados de bonos ante un nuevo presidente de la Fed ¿cómo podrían reaccionar?

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La Administración Trump finalmente anunció su intención de nominar a Kevin Warsh para el cargo de presidente de la Reserva Federal (Fed). Ahora, el nombramiento de Warsh debe ser confirmado por el Senado.

Se ha escrito mucho sobre lo que Warsh puede pensar o no. Y es probable que su pensamiento sea más moderado de lo pronosticado, dado que ha hecho muy pocos comentarios públicos sobre política monetaria recientemente.

No obstante, hasta que Warsh no dé una orientación más clara sobre cómo ve la política monetaria estadounidense, creemos que los factores a continuación son los más relevantes para el posicionamiento de carteras:

1)       Lo que la economía necesita vs lo que los responsables políticos ofrecen

Consideramos que la necesidad de una mayor flexibilización de la economía estadounidense es limitada. El crecimiento es saludable y los riesgos de empeoramiento del mercado laboral, que eran evidentes en la segunda mitad de 2025, ahora están disminuyendo.

No obstante, lo que necesita la economía y lo que ofrecen los responsables políticos no es necesariamente lo mismo. Aunque Warsh ha demostrado tener una mentalidad independiente, parece poco probable que el cargo se otorgue a alguien que no haya presentado argumentos convincentes sobre por qué se podrían reducir aún más los tipos de interés oficiales. Creemos que al Gobierno le gustaría que los tipos se acercaran al 3%, si bien, Warsh es mucho menos propenso que otros candidatos a desear recortes agresivos de los tipos muy por debajo de lo necesario.

2)       Cambio en la arquitectura a largo plazo de la Fed

Justo después de que se conociera su nominación, los rendimientos de los bonos a largo plazo subieron porque se pensaba que Warsh iba a reducir el balance de la Fed. Aunque es probable que, con el tiempo, se incline por un balance más reducido y limpio, consideramos que se trata de un objetivo a largo plazo y dudamos mucho que se aplique de una forma que afecte gravemente el mercado de bonos del Tesoro estadounidense.

En cambio, creemos que su cautela con respecto a este tema refleja deseos a más largo plazo de:

(a) alejarse de la flexibilización cuantitativa si se requiere un mayor estímulo monetario (lo que, en nuestra opinión, no está previsto a corto plazo) y

(b) coordinarse más estrechamente con el Tesoro de los Estados Unidos para garantizar una mayor armonización de las políticas.

¿Podría haber cambios en el marco de política monetaria de la Fed?

Estaremos muy atentos a cualquier cambio que Warsh pueda proponer en el marco de las políticas monetarias de la Fed, especialmente en lo que respecta al mercado laboral. Esto es crucial para los inversores de bonos. El Congreso establece los objetivos de la Fed de «precios estables y pleno empleo», pero es la propia Fed la que los interpreta, por ejemplo, definiendo «precios estables» como una inflación del 2%.

Para mantener una postura moderada conservando la credibilidad, se podría argumentar que el «máximo empleo» implica una tasa de desempleo inferior a la estimación actual de la Fed de una «tasa natural» del 4,2%. En igualdad de condiciones, una estimación más baja del desempleo natural requeriría tipos de interés oficiales más bajos .

Esperamos más pruebas que confirmen que Warsh piensa así, pero algunos de sus comentarios sobre la IA y la productividad como fuerzas desinflacionistas lo insinúan.

¿Qué significa todo esto para las carteras?

Mantenemos una visión moderadamente bajista sobre la duración estadounidense (riesgo de tipos de interés), lo que refleja unas perspectivas de crecimiento aún sólidas, signos de estabilización en el mercado laboral y el apoyo fiscal que se trasladará a la economía en 2026.

Sin embargo, dado que esperamos que Warsh quiera y pueda aplicar nuevas bajadas de tipos, creemos que la magnitud de cualquier corrección de mercado será probablemente limitada. Seríamos más optimistas con respecto a la duración en EE.UU. si los mercados descontaran una bajada de tipos o ninguna para el resto de 2026, pero aún no hemos llegado a ese punto.

Consideramos que el extremo largo del mercado de bonos sigue siendo vulnerable a la falta de disciplina fiscal, pero los rendimientos han subido desde la nominación de Warsh. Si esta dinámica continúa, se presentarán oportunidades atractivas: unos rendimientos a 30 años superiores al 5% harían que las valoraciones fueran mucho más interesantes.


Información importante: Los puntos de vista y opiniones aquí contenidos son los de James Bilson, estratega de renta fija global sin restricciones de Schroders, y no necesariamente representan puntos de vista expresados o reflejados en otras comunicaciones, estrategias o fondos de Schroders. Este material tiene la intención de ser sólo para fines informativos y no tiene la intención de ser material promocional en ningún sentido. El material no pretende ser una oferta o solicitud de compra o venta de ningún instrumento financiero. El material no tiene la intención de proporcionar y no se debe confiar en él para la contabilidad, asesoramiento jurídico o fiscal, o recomendaciones de inversión. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Las rentabilidades pasadas no son una guía para las rentabilidades futuras y es posible que no se repitan. El valor de las inversiones y los ingresos de las mismas pueden disminuir o aumentar, y los inversores pueden no recuperar las cantidades invertidas originalmente. Todas las inversiones implican riesgos, incluido el riesgo de una posible pérdida de capital. Se cree que la información aquí contenida es fiable, pero Schroders no garantiza su integridad o exactitud. No se debe confiar en las opiniones y la información de este documento cuando se toman decisiones individuales de inversión y/o estratégicas. Los dictámenes de este documento incluyen algunos pronósticos. Creemos que estamos basando nuestras expectativas y creencias en suposiciones razonables dentro de los límites de lo que sabemos actualmente. Sin embargo, no hay garantía de que se vayan a realizar previsiones u opiniones. Estos puntos de vista y opiniones pueden cambiar.   

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