El inversor español se caracteriza por ser impaciente, cortoplacista y excesivamente optimista y, como es de esperar, todo esto influye a la hora de llevar a cabo un control sobre sus inversiones.

En este sentido y según el Estudio Global de Inversión de Schroders, menos de la mitad de los inversores españoles (en torno al 45%) afirman que se sienten seguros con respecto al nivel de capital que tienen invertido. Por ello, dedican gran parte de su tiempo al control de su cartera y la inmensa mayoría (82%) revisan sus inversiones una vez al mes, como mínimo. 

En cuanto a la impaciencia y el cortoplacismo que caracteriza al inversor español, queda reflejado en los 1,9 años de media en los que aguantan sus inversiones. Es una cifra a destacar si tenemos en cuenta los 5 años que recomiendan los expertos. 

Sin embargo, parece que tantos cambios no compensan, puesto que la mitad de los inversores considera insuficientes sus resultados. ¿La razón principal? Según los encuestados, no haber mantenido la inversión durante más tiempo, no haber arriesgado lo suficiente y las altas expectativas de rentabilidad que no se corresponden con el grado de riesgo que están dispuestos a asumir. 

Para ampliar más información sobre los datos, os facilitamos la infografia completa