La mayoría de las personas no se atreven a invertir su dinero  por miedo a las pérdidas. ¿Quién les puede culpar? Todos hemos oído historias de inversores que han perdido todos sus ahorros durante una caída de los mercados o tras la quiebra de una compañía. Las malas noticias corren más que las buenas...

¿Se puede perder dinero al invertir? Por supuesto. No obstante, hay alternativas para aquellos inversores que no quieren asumir riesgos, como por ejemplo, una cuenta de ahorro, un producto que mantiene tu capital a salvo aunque te da baja rentabilidad. Sin embargo, en el contexto actual, la inflación puede erosionar el valor de tus ahorros. Por ello, es cierto que la inversión supone algunos riesgos pero ofrece un potencial de rentabilidad más elevado. 

Los beneficios de la diversificación

Los inversores con más experiencia aplican una fórmula para reducir ese riesgo: diversificación, que es lo mismo que distribuir el dinero en diferentes productos. 

Veamos un ejemplo. El mercado bursátil obtuvo un 7,7% de rentabilidad entre 2004 y 2017 pero durante la crisis financiera de 2008 llegó a perder casi un 40%. ¿Qué hubiera pasado si hubieras invertido todo tu dinero en bolsa durante 2007? Hubieras perdido la mitad de lo invertido al final de 2008.

Sin embargo, si parte de ese capital lo hubieras destinado a bonos del gobierno, las pérdidas se podrían haber compensado, ya que el mercado de bonos subió un 10% durante ese año. 

Como hemos visto, la diversificación no evita que pierdas dinero pero sí que debería suavizar los altibajos que se puedan producir en los mercados. Además, otra ventaja es que ayuda a actuar con sensatez en momentos de pánico bursátil, ya que resulta mucho más fácil comprar y vender acciones que activos inmobiliarios. A este factor se le conoce como liquidez.

¿Demasiada diversificación?

Pero... ¡no te vuelvas loco! Invertir en muchos activos diferentes puede causarte confusión. 

No hay una regla fija en cuanto al número de activos que tiene que tener una cartera diversificada: poca diversificación aumenta el riesgo, pero demasiada puede ser difícil de gestionar. Por esta razón, si no estás seguro de cómo hacerlo, lo más recomendable es consultarlo con su asesor financiero.