El éxito del despliegue de la vacuna, el apoyo de la política fiscal y la adaptabilidad de muchas empresas para operar con restricciones de Covid-19, nos ha llevado a aumentar nuestro pronóstico de crecimiento global, de un 5,3% a un 5,9% para este año. La mejora está liderada por las economías desarrolladas, que esperamos que crezcan un 5,2%, a medida que los sectores de servicios reabren. Por el lado de los mercados emergentes, esperamos que tengan un crecimiento del 7,1%. Pero las mejoras a nuestras previsiones no son grandes (anteriormente esperábamos un crecimiento del 7%) y el crecimiento del PIB apenas puede superar el ritmo de expansión en los mercados desarrollados el próximo año.

Por otro lado, la inflación también es mayor en el corto plazo como consecuencia del aumento de los precios de las materias primas y el impacto de la reapertura del sector servicios. Coincidimos con la Reserva Federal en que esto será transitorio, pero si miramos más lejos, vemos un aumento de la inflación a medida que se cierra la brecha de producción y se reduce la capacidad en 2022. Así, elevamos nuestra previsión de inflación global al 2,9% para este año y al 2,5% en 2022.

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