¿Burbuja en el oro? El precio marca récords y los expertos creen que aún hay recorrido

¿Burbuja en el oro? El precio marca récords y los expertos creen que aún hay recorrido

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El oro supera ya los 5.300 dólares por onza en un contexto de dólar débil y tensiones geopolíticas

Los analistas apuntan a que puede haber cierto sobrecalentamiento a corto plazo, pero a largo plazo la tendencia es alcista

La cotización del oro al contado ha superado por primera vez el umbral de los 5.300 dólares por onza, en un entorno marcado por la debilidad del dólar, la incertidumbre política en Estados Unidos y las expectativas en torno a la política monetaria de la Reserva Federal. El metal precioso llegó a marcar un récord intradía de 5.305 dólares, para posteriormente moderarse por encima de los 5.200 dólares, con una subida diaria cercana al 1,5%.

Desde mediados de agosto de 2024, cuando el oro superó por primera vez los 2.500 dólares, su precio se ha duplicado. En lo que va de 2026, la revalorización ronda el 22%, tras cerrar 2025 con un avance cercano al 70%. En paralelo, la plata se mantiene en torno a los 114 dólares por onza y acumula una subida superior al 50% en 2026, mientras el euro se aproxima a los 1,20 dólares frente al billete verde.

Este contexto ha reavivado el debate entre los analistas: ¿está el oro entrando en una burbuja o aún existen fundamentos que justifiquen nuevas subidas? El consenso entre los expertos apunta a que, aunque existen riesgos de correcciones y señales de sobrecalentamiento en el corto plazo, los factores estructurales siguen respaldando al oro. 

Potencial de subida a corto plazo... y a largo

Para Matthew Michael, analista de materias primas y deuda emergente de Schroders, el comportamiento reciente del oro no tiene precedentes recientes. “El oro alcanzó 45 nuevos máximos históricos en 2025 y la revalorización del 65% en su precio eclipsó cualquier subida vista en el mercado alcista de la década de 2000”, señala, comparando el movimiento actual solo con episodios como el de principios de los años setenta, cuando Estados Unidos suspendió la convertibilidad del dólar en oro.

Desde su perspectiva, el oro debe entenderse como un activo monetario cuyo precio estará condicionado en la próxima década por dos grandes fuerzas: la deuda global y el nuevo equilibrio geopolítico.Michael considera que aún no se dan las condiciones para un techo definitivo en el precio: “Las condiciones para que el oro alcance su máximo se darán cuando los factores seculares (fiscales y geopolíticos) dejen de ser relevantes (…) o cuando la demanda esté claramente saturada. En nuestra opinión, ninguno de estos casos se da en la actualidad”.

Para Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, el oro aún tiene margen para seguir avanzando en 2026. “Creemos que el oro registrará otro año positivo en 2026, a pesar de su espectacular desempeño en 2025”, afirma, destacando su papel como herramienta de diversificación frente a los activos denominados en dólares.

Wewel sitúa el punto de inflexión en 2022, cuando las sanciones a Rusia llevaron a muchos bancos centrales a replantear la composición de sus reservas. “Los bancos centrales de mercados emergentes incrementaron sus reservas de oro”, explica, una tendencia que se ha ampliado desde 2024 con la entrada de gestores de inversión y particulares a través de ETFs respaldados físicamente por oro.

En su opinión, los factores geopolíticos y políticos siguen siendo un soporte clave: “Los intentos continuos de la administración Trump de socavar la independencia de la Fed constituyen otro factor importante de soporte para un precio más alto del oro”. Todo ello refuerza la idea de que el metal actúa como “activo refugio por excelencia” y como una forma de “apostar contra el dólar”.

Una visión similar mantiene Manuel Zeuch, analista de DJE Kapital y cogestor del fondo DJE – Gold & Ressourcen, que considera que el oro sigue siendo un pilar estratégico en el entorno actual. “El oro sigue siendo un ancla estratégica en un entorno de elevada incertidumbre geopolítica, asignaciones estructuralmente positivas a activos reales y altos niveles de deuda pública”, señala.

Zeuch reconoce que, tras las fuertes subidas, “los metales preciosos en su conjunto han subido con fuerza y pueden estar técnicamente sobrecomprados a corto plazo”. En cuanto a los fundamentos, destaca que “los recortes de tipos en EEUU., las compras continuadas de ETFs y bancos centrales, la protección frente a la inflación, el aumento de la deuda pública y un dólar estadounidense débil siguen proporcionando un soporte estructural al oro”.

Desde Ibercaja Gestión inciden en que uno de los elementos clave para entender la fortaleza del precio del oro es la rigidez de su oferta frente a cambios en la demanda. La gestora subraya que la producción minera crece a un ritmo reducido, en torno al 2% anual en las últimas dos décadas, y que “la principal característica de la oferta del oro es el hecho de ser altamente inelástica y fija en el corto-medio plazo”. Esta circunstancia provoca que, en un mercado relativamente pequeño pero líquido, variaciones moderadas en la demanda puedan traducirse en movimientos muy significativos en el precio, actuando este como “el árbitro definitivo” del equilibrio entre oferta y demanda.

A su juicio, el cambio observado desde 2022 —con un mayor protagonismo de bancos centrales, inversores institucionales y ETFs— sugiere que la relación histórica entre el oro y variables como los tipos reales o la curva de bonos estadounidenses “parece rota, al menos momentáneamente”, reforzando la idea de que el actual ciclo responde a factores estructurales más profundos.

¿Riesgos de sobrecalentamiento?

No todos los análisis se centran únicamente en el potencial alcista. Desde Bank of America, el análisis adopta un tono más táctico y centrado en la gestión del riesgo. En su informe Global Equity Volatility Insights, la entidad advierte de que “a medida que el oro sigue subiendo (>5.000 dólares/onza) con una inestabilidad creciente, nuestro Indicador de Riesgo de Burbuja (BRI) se acerca a 1, lo que indica riesgos crecientes tanto a la baja como al alza”.

Para los estrategas del banco, el fuerte avance del metal, combinado con la debilidad del dólar y el aumento de la incertidumbre macroeconómica, está elevando la probabilidad de movimientos extremos en el precio, sin que ello implique necesariamente un final inmediato del ciclo alcista.

En este contexto, Bank of America no cuestiona el atractivo estructural del oro, pero sí recomienda un enfoque más prudente en la forma de tomar exposición. El informe señala que, aunque “estas condiciones abogan por mantener una exposición asimétrica al oro”, el coste de dicha exposición ha aumentado, ya que “la volatilidad implícita está subiendo a medida que el oro se vuelve más espumoso”.

Por ello, la entidad sugiere sustituir posiciones largas directas por estrategias con opciones que permitan capturar un mayor potencial alcista limitando al mismo tiempo el riesgo ante una posible corrección, reflejando una visión en la que el oro sigue siendo atractivo, pero en un mercado cada vez más exigente para el inversor.

No es una inversión de riesgo: es una cobertura de cartera

Es posible que con este rally, muchos inversores estén algo confundidos con el metal precioso, asemejándolo a una inversión que suele subir como los activos de riesgo. “Nosotros el oro no lo vemos como inversión, nosotros el oro lo vemos como cobertura”, afirma Jordi Martret, director de inversiones de NORZ Patrimonia, subrayando que su función principal es proteger frente a escenarios de elevada incertidumbre geopolítica y financiera.

En su intervención en el último Consultorio Finect, el experto explicó que el avance del metal precioso debe interpretarse principalmente como un movimiento ligado a los flujos y a la percepción de riesgo global, más que como una inversión tradicional, y que dicha subida responde tanto al elevado endeudamiento de las monedas fiat como a “una demanda muy ingente de todos los bancos centrales de acumular oro y de sustituir reservas”, lo que ha impulsado su cotización en los últimos años.

No obstante, Martret advirtió además de que el oro puede mantener subidas prolongadas, pero también registrar largos periodos sin avances una vez alcanza un techo: “El oro tiene una característica, puede subir durante mucho tiempo, pero el día que deje de subir, luego se puede pasar años o décadas en encefalograma plano o incluso cayendo”.

En este contexto, aunque reconoció que el precio puede seguir subiendo mientras continúen las compras, alertó de los riesgos de entrar en niveles elevados sin asumir que, en algún momento, la demanda podría frenarse.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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