¿Se acaba la fiesta de la IA? Lo que dicen los expertos tras el fuerte castigo al Nasdaq
Crecer ya no es suficiente. Esa es la conclusión que comparten analistas y gestoras tras el castigo de la semana pasada a la tecnología: con la inteligencia artificial, al mercado le importa ahora cuánto de lo invertido vuelve en forma de beneficios y de caja.
"La IA se enfrenta a su primera gran prueba", resume Javier Molina, analista de mercados de eToro, en su análisis de este lunes. ¿Es el principio del fin del ciclo o un ajuste de expectativas? Ahí las opiniones ya no van tan de la mano.
El aviso llegó la semana pasada. El Nasdaq cayó un 4,5% (su peor semana desde junio), el índice de semiconductores de Filadelfia se dejó un 3,8% solo el viernes y CoreWeave, uno de los nombres de moda de la llamada 'neonube', se hundió un 25% en cinco sesiones. Mientras, el Dow Jones iba a lo suyo y cerraba con una subida del 0,67%. Ojo, que el Nasdaq todavía gana un 12,5% en lo que va de 2026.
Buenas noticias... y aun así, ventas
¿Malos resultados? Pues no. TSMC anticipa que sus ventas crecerán cerca de un 45% y Anthropic presentó cifras de ingresos y de rentabilidad operativa ajustada en positivo. Dio igual. Micron cayó un 13% en la semana, SK Hynix un 24% y Samsung cerca de un 18%.
"El problema no parece ser una desaparición de la demanda, sino el precio que los inversores estaban dispuestos a pagar por ese crecimiento", explica Molina. Es decir, que después de meses de subidas y de carteras muy cargadas de lo mismo, cumplir ya no es suficiente.
El analista de eToro cree que el mercado ha empezado a dudar porque, "pese a que la inversión en inteligencia artificial sigue creciendo, los inversores quieren comprobar cuánto de ese crecimiento se convierte realmente en beneficios y, sobre todo en caja".
"La inteligencia artificial puede transformar la economía, pero tiene que demostrar que también puede rentabilizar la factura", advierte Manuel Pinto, Head of Research de XTB. Y la factura es de las que asustan. Pinto recoge las últimas estimaciones de Morgan Stanley: la inversión de los grandes operadores tecnológicos y proveedores de infraestructura rondaría los 1,58 billones de dólares en 2027, frente a unos 978.000 millones en 2026. Casi un 60% más. De lo que acabaría en ingresos de empresas del S&P 500, Nvidia se llevaría unos 690.000 millones, alrededor de dos tercios.
La concentración también impresiona. Según esos cálculos, 42 compañías ligadas a la IA aportarían el 78% del crecimiento del beneficio del S&P 500 en 2027, aunque solo suman en torno al 37% de sus beneficios. Casi nada.
El analista de XTB separa bien a los que pueden aguantar el gasto de los que no: "Los grandes grupos con negocios diversificados y capacidad de generar caja disponen de más margen para absorber inversiones y retrasos en su rentabilidad. Las compañías que necesitan refinanciarse continuamente son mucho más vulnerables: pueden vender más y, aún así, tener dificultades para atender sus compromisos".
Ahí es donde ha metido la patita el mercado esta semana. "Las caídas de CoreWeave y Oracle han puesto el foco en el endeudamiento necesario para construir centros de datos", apunta Molina.
El economista Juan Ignacio Crespo pone más ejemplos en su boletín diario. Habla de una "elevada probabilidad de impago (60%)" de la deuda de CoreWeave y recoge una información del Financial Times: Anthropic ofrece a Blackstone más de un 10% de rentabilidad por suscribir 9.000 millones de dólares de deuda, dentro de un paquete de financiación de 60.000 millones. A eso suma dos salidas a bolsa retiradas o aplazadas por las condiciones de mercado: las de los operadores australianos de centros de datos Firmus y AirTrunk.
¿Rotación o principio del fin?
¿Están huyendo los inversores de la bolsa? Aquí las lecturas se separan. En XTB ven más un cambio de liderazgo que una huida. "Si los inversores estuvieran realmente preocupados por una gran corrección en este momento, estarían vendiendo en lugar de apresurarse a comprar otra cosa. Nuestra lectura es que estamos viendo una revisión del liderazgo y de las expectativas", señala Pinto, que recuerda que el Dow Jones subió mientras el Nasdaq 100 caía alrededor de un 5,5%.
Molina va en la misma línea: "La corrección no significa que el ciclo de la IA haya terminado, pero sí que el mercado empieza a exigir resultados donde ya no basta con crecer, sino que hay que generar beneficios, caja y justificar las inversiones".
Crespo es bastante menos optimista. El economista recuerda que bolsas y rentabilidades de la deuda estadounidense a largo plazo están cayendo a la vez, como en el último trimestre de 2018. Las dudas sobre la deuda de las empresas de IA, la inflación, la posibilidad de más subidas de tipos y una energía cara "hacen que la perspectiva para este trimestre siga siendo bajista", sentencia. Con una salvedad: "Solo los buenos resultados empresariales podrían dar al traste con este pronóstico".
¿Está cara la tecnología entonces? La opinión de los expertos
Si se levanta un poco la vista, la foto de las valoraciones es menos dramática de lo que parece. Varias gestoras lo explicaban en Finect justo antes de la caída, y con el mismo argumento: los beneficios han corrido más que las cotizaciones.
"Los precios de las acciones han subido, pero los beneficios han subido todavía más", resumía Pilar Vila, Client Manager de Schroders, en un Finect Focus grabado la semana pasada. Eso no quiere decir que la bolsa americana esté barata. Y el aviso lo dejó por escrito: "Aunque estas compañías publiquen buenos resultados o resultados razonablemente buenos, el mercado puede sentirse decepcionado y podemos ver una corrección".
En Bestinver piensan parecido. "Las Bolsas han aguantado, pero han subido menos que los beneficios. Es decir, los mercados están más baratos hoy que hace tres, seis o nueve meses", defendía Mark Giacopazzi, director de inversiones de Bestinver, en un encuentro con medios. A principios de año se esperaba que el beneficio de las empresas estadounidenses creciera un 16% o 17% en 2026. Ahora se espera un 32%, y otro 15% para 2027.
Lo que nadie sabe es quién se ajustará a quién. "Las próximas semanas deberían aportar pistas sobre cuál de las dos variables acabará ajustándose a la otra: los precios o los beneficios", escribía Stefan Rondorf, estratega de Allianz Global Investors, a las puertas de una temporada en la que se espera que los beneficios crezcan cerca de un 30% en EEUU.
¿Y la burbuja? Roger Rüegg, responsable de Multiactivos de Swisscanto, lo tiene claro: "No creo que haya una burbuja", dijo en un encuentro en Zúrich. Eso sí, con un matiz que encaja con lo visto esta semana: "Hay que sobreinvertir, porque solo el ganador se lo llevará. Y algunas compañías no podrán devolver todo lo que están invirtiendo ahora".
Los gestores profesionales, por cierto, llegaron a la caída bien cargados. En la encuesta de octubre de Bank of America, la sobreponderación en tecnología llegaba al 37% neto, la mayor desde agosto de 2020. Al mismo tiempo, un 45% creía que habrá una burbuja de IA en 2027, y el porcentaje que espera un recorte de inversión de algún gran proveedor de nube se disparaba del 14% al 30% en un solo mes.
Y ahora, a pasar por caja
La prueba llega esta misma semana. Según FactSet, con apenas el 9% del S&P 500 publicado, el 84% de las compañías ha batido previsiones. Pero la sorpresa media es del 2,6%, frente al 7,5% de media de los últimos cinco años. Baten, sí, aunque por menos. ¿Le valdrá eso a un mercado que ya no perdona?
El martes publican Netflix, SpaceX, GE Aerospace y General Motors. El miércoles llega el plato fuerte con Meta y Tesla. Y entre medias, Texas Instruments, Lam Research y la conferencia de Nvidia en Berlín darán pistas sobre la demanda de chips. Todo con el bono estadounidense a diez años en torno al 5,1% y la Fed reunida el 27 y 28 de octubre.
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