El aviso sobre Nvidia y la IA para 2026 del gestor del mayor fondo de tecnología: el gasto está en máximos históricos
La inteligencia artificial ha sido el gran motor de los mercados en los últimos años, pero también la mayor fuente de euforia, expectativas y riesgo. Tras un 2025 dominado por inversiones récord, valoraciones exigentes y un puñado de gigantes acaparando la atención, la gran pregunta para los inversores ya no es quién lidera la carrera de la IA, sino qué partes del sector pueden sostener el crecimiento cuando el ciclo empiece a normalizarse.
En el Evento Anual de Perspectivas 2026 de Fidelity International en Madrid, uno de los gestores de fondos más influyentes del mundo tecnológico lanzó un mensaje claro: no todo lo que brilla en la revolución de la IA es una buena inversión.
Para Hyun Ho Sohn, gestor del Fidelity Global Technology Fund (el mayor fondo UCITS de tecnología, 27.700 millones de euros gestionados y el tercer fondo más visto en Finect en 2025), el excelente comportamiento del sector en 2025 (con el índice MSCI ACWI Information Technology subiendo más de un 20%) ha estado muy concentrado en los llamados “ganadores de la IA”, especialmente semiconductores y hardware.
El gran debate: ¿es sostenible el ciclo de capex en IA?
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la inversión en inteligencia artificial. Sohn reconoció que el capex ligado a la IA (inversión de capital que realizan las empresas para adquirir y construir los activos necesarios para desarrollar, entrenar y operar sistemas de inteligencia artificial) ha sido extraordinariamente fuerte desde el lanzamiento de ChatGPT, pero alertó de que la durabilidad de ese ciclo empieza a ser cuestionable.
Ho Sohn alertó de que aproximadamente la mitad de ese gasto procede de los grandes hyperscalers —Alphabet, Amazon, Microsoft o Meta—. La otra mitad viene de empresas emergentes como OpenAI, con modelos de negocio aún poco rentables y muy dependientes de financiación externa.
“Si miramos el capex agregado en relación con los ingresos, está en máximos históricos. 2025 fue un máximo histórico y las expectativas para 2026 son incluso más altas [...] Estamos en niveles de capex muy elevados y eso introduce un riesgo claro sobre la sostenibilidad del ciclo". De ahí su mensaje de prudencia: "No sé cuándo llegará el pico, pero a dos o tres años vista el riesgo de un giro en el ciclo es claramente mayor".
¿Por qué no tiene Nvidia en cartera?
El gestor arrancó su intervención con un mensaje que resume bien su filosofía: "Soy un inversor contrarian y anti-momentum". Esa forma de pensar explica muchas de sus decisiones actuales, incluida la más llamativa: no tener Nvidia en cartera, a pesar de ser el icono del rally tecnológico reciente.
Aunque definió a Nvidia como "una compañía fenomenal, dirigida por un fundador visionario", Sohn fue contundente al explicar por qué no la considera una buena inversión a estos precios. "Una buena empresa no es necesariamente una buena inversión", subrayó, alertando contra la extrapolación automática del fuerte crecimiento pasado hacia el futuro.
Entre sus argumentos destacan la elevada dependencia de Nvidia del capex en IA y la aparición de alternativas competitivas como AMD o los desarrollos propios de los que son hasta ahora grandes clientes de Nvidia.
"Los ingresos de Nvidia están muy ligados a ese gasto en IA, y eso es algo que me preocupa. El año pasado, Nvidia dominaba prácticamente el mercado, con cerca del 99% del mercado de aceleradores de IA. Pero estamos empezando a ver soluciones alternativas de la competencia. Por ejemplo, AMD está fabricando GPUs y está aumentando su cuota entre clientes como Amazon, Google, Meta o Microsoft, que antes dependían en gran medida de Nvidia. Además, esos mismos clientes están desarrollando su propio silicio, que también actúa como alternativa".
Los “perdedores” de la IA que pueden ser ganadores en 2026
Frente al consenso, Sohn ve oportunidades precisamente en los segmentos que el mercado ha castigado. Defendió con fuerza el potencial del software empresarial y de las compañías de servicios IT, que muchos consideran perdedoras en un mundo dominado por la IA generativa.
"El software no es solo código. En el software crítico para empresas hacen falta planificación, seguridad, integración de datos… y eso sigue teniendo un enorme valor", explicó. Además, recordó que en cada gran transición tecnológica los clientes necesitan socios que les acompañen, lo que refuerza el papel de las firmas de servicios tecnológicos .
Otro mensaje clave fue la diversificación geográfica. Sohn destacó posiciones relevantes en Europa (ASML como monopolio en equipos de semiconductores), Asia (TSMC como mayor posición en cartera) y China, donde ve un dinamismo tecnológico que sigue sorprendiendo. "Cada vez que voy a China salgo más impresionado por el espíritu emprendedor y la capacidad tecnológica de sus compañías".
De cara a 2026, Sohn no espera repetir las rentabilidades excepcionales del último año. Su escenario base es más moderado, pero no negativo. La clave, según explicó, estará en un mercado menos concentrado y con mayor dispersión, donde no todos los valores se moverán al unísono.
"No creo que volvamos a ver un +20% generalizado, pero sí un entorno muy interesante para los gestores activos", concluyó. En su opinión, la próxima fase del ciclo tecnológico premiará menos la narrativa y más el análisis fundamental, menos el momentum y más la capacidad de identificar ganadores futuros antes de que se conviertan en consenso.
Para 2026, su escenario base no es repetir rentabilidades del 20%, pero sí un entorno más propicio para gestores activos: «Será un buen año para los stock pickers, con más dispersión y más motores de rentabilidad fuera de la IA» .
Perspectivas de mercado Fidelity para 2026: la guerra comercial sí importa (aunque el mercado la ignore)
Antes de la entrevista con el gestor tecnológico, Donatella Principe, directora de Estrategia y Mercados de Fidelity International, ofreció un análisis macro partiendo de una premisa provocadora: todas las grandes previsiones consensuadas para 2025 fallaron. Y lo hicieron, en buena medida, por una lectura errónea del impacto real de Donald Trump en política económica.
"2025 puede describirse de muchas maneras: positivo, inesperado… pero lo que está claro es que hacer previsiones para 2026 es muy difícil", arrancó, recordando una célebre frase de John Kenneth Galbraith: "La única función de la previsión económica es hacer que la astrología parezca respetable".
Gran parte de esos errores, explicó Principe, se debieron a una lectura equivocada del impacto político y económico de Donald Trump. El mercado asumió que un segundo mandato sería similar al primero. "Ese fue el gran error: pensar que Trump 2 sería igual que Trump 1. Es imposible", afirmó.
La diferencia clave, según la estratega, es el control efectivo del Congreso, que ha permitido a Trump desplegar su agenda —incluida la guerra comercial— con mucha más capacidad ejecutiva. El resultado ha sido un aumento drástico de los aranceles en Estados Unidos: "Hemos pasado de un arancel medio del 2,4% al 17%. La última vez que vimos algo parecido fue en 1929, durante la Gran Depresión".
Para Principe, el mercado ha caído en una peligrosa complacencia. Aunque hoy apenas se habla de guerra comercial, "los aranceles importan", especialmente en una economía global en la que el comercio representa cerca del 60% del PIB mundial.
Paradójicamente, "el país más afectado por los aranceles ha sido Estados Unidos, mientras que el único gran ganador ha sido China", justo el país que el consenso daba por víctima de la estrategia “America First”.
En Europa, la combinación de un dólar más débil, precios energéticos más bajos y el desvío de exportaciones chinas ha generado presiones desinflacionistas. En EE. UU., en cambio, los aranceles han provocado inflación tanto en bienes como en servicios. "Esto va completamente en contra de la narrativa de Trump", afirmó.
Fed, política, inflación y descontento social
Este entorno plantea un reto mayúsculo para la Reserva Federal. "La guerra comercial es un shock de oferta, y la política monetaria está diseñada para shocks de demanda", explicó Principe. Con inflación y crecimiento moviéndose en direcciones opuestas, el margen de maniobra del banco central se estrecha.
A ello se suma un elemento inquietante: la pérdida de consenso dentro del propio Fed. "Hemos perdido el forward guidance. Hemos pasado a un enfoque reunión a reunión", señaló, destacando que la división interna convierte a los bancos centrales, antes ancla de estabilidad, en una fuente adicional de volatilidad.
Más allá de los mercados, Principe puso el foco en la dimensión política de la inflación. "Para Wall Street, la inflación ha sido derrotada. Para la 'Main Street', desde la pandemia los precios han subido un 26%". Esa pérdida de poder adquisitivo explica, en su opinión, el castigo electoral a los gobiernos en 32 de las últimas 43 elecciones democráticas celebradas en el mundo.
En Estados Unidos, la inflación sigue siendo la principal preocupación ciudadana. "El 75% de los estadounidenses cree que Trump no está haciendo lo suficiente para combatirla", advirtió, recordando que las elecciones de mitad de mandato de noviembre pueden alterar de nuevo el equilibrio de poder y el escenario macro.
Y a pesar de todo... optimismo para 2026
Pese al diagnóstico crítico, Principe no dibujó un escenario negativo. Al contrario: "El 94% de los economistas espera para 2026 un aterrizaje suave o incluso ningún aterrizaje". Ese optimismo se apoya en tres pilares: políticas fiscales expansivas, una política monetaria aún acomodaticia y unos beneficios empresariales sorprendentemente sólidos.
Especial énfasis puso en la mejora de la amplitud del mercado. "La batalla ha pasado de la expansión de múltiplos al crecimiento de beneficios, que es la fase más sana de un rally bursátil", explicó, señalando que cada vez más países y sectores se están sumando al crecimiento de resultados.
El mensaje final fue una llamada a la disciplina inversora en un entorno que definió como VUCA: volátil, incierto, complejo y ambiguo. "Las oportunidades existen, pero hay que ser extremadamente disciplinados en la gestión de carteras", insistió.
Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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