Por qué la banca corre el riesgo de tener menos directivas justo cuando más mujeres emplea

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Llegar a 1.000 asociados en toda España para "equilibrar la banca": el reto de la asociación Women in Banking en 2026
 

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Mayte Valverde, presidenta de Women in Banking.

Visibilizar un problema es el paso esencial para poder resolverlo. En esto han estado ocupadas en Women in Banking (WiB), una asociación fundada en 2022 con el objetivo de romper el techo de cristal en uno de los sectores más relevantes para el funcionamiento de la economía.

A las mujeres les cuesta alcanzar los puestos directivos en los bancos. Y no es por falta de presencia. De hecho, son mayoría: representan el 52% de la plantilla total en las entidades financieras, según los datos del último ‘Informe de la Situación de la Mujer en la Banca’ que elabora WiB. Sin embargo, el porcentaje se reduce considerablemente en los puestos de responsabilidad: las mujeres con cargos de manager senior son solamente el 39% del total, frente al 61% de los hombres.

Y el dato podría incluso ir a peor. Para Mayte Valverde, presidenta de la asociación y con más de tres décadas de carrera en Grupo Santander, hay un factor que podría lastrar cualquier posible avance: el déficit de mujeres en el ámbito STEM, acrónimo que engloba las profesiones vinculadas con ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas.

Se trata de un área en crecimiento actualmente en los bancos españoles, que demandan cada vez más perfiles ligados a la digitalización y la inteligencia artificial. Y es justo en esos ámbitos donde cae la representación femenina, tanto en nuevas incorporaciones como en management, donde el porcentaje femenino cae al 31%. Si la mayoría de las contrataciones bancarias proceden del área tecnológica, la representación en puestos de liderazgo "va a retroceder", anticipa Valverde en una entrevista con Finect.

Por este motivo, WiB tiene puesto el foco en reforzar sus acciones y seguir trabajando en su "propósito", que es "equilibrar este mundo de la banca, sobre todo que más mujeres estén en los puestos de decisión" Para ello, este año se han marcado el objetivo de profesionalizarse. El primero de los pasos que han dado es el de encontrar patrocinadores para ir apuntalando la sostenibilidad del proyecto y "avanzar más rápido".

La meta este año es alcanzar las 1.000 asociadas (desde las 600 actuales) y, sobre todo, lograr crecimiento de forma descentralizada. WiB está rompiendo su dependencia de Madrid, la ciudad en la que ha centrado su actividad, y ha puesto en marcha una expansión territorial con la que "llegar a todas las ciudades de España". Recientemente, la asociación celebró un encuentro en Valencia, relata Valverde, y tiene previstos nuevos eventos en Bilbao y Sevilla. La incorporación de una nueva vicepresidenta, con sede en Barcelona, cimenta esta voluntad de consolidarse en toda la geografía española. 

Y el plan de crecimiento no se queda en España. Como cuarto objetivo del año, Women in Banking ha puesto sus ojos en Latinoamérica para "ayudar a que se creen redes como la nuestra". Han comenzado manteniendo contactos con profesionales del sector en México y su plan es seguir avanzando en esta dirección y “trasladar todo lo aprendido en estos cuatro años”.

La importancia de los referentes

Llegar más lejos para empujar el cambio. Ahora bien, Valverde insiste en que este cambio no depende solo de asociaciones como la suya: tiene que producirse "a todos los niveles". Reclama el papel de las administraciones, empezando por el Ministerio de Educación y la inclusión de una asignatura de educación financiera en las escuelas. Pero  también el de las propias entidades, que son las que deciden a quién ascienden.

La asociación no puede obligar a bancos ni empresas a moverse, reconoce la directiva. Lo que sí está en la mano de esta organización, que ya cuenta asociados de 20 bancos (Andbank, Santander, BBVA, Bank of America, CaixaBank, BNY, Renta 4 Banco o Société Générale, entre otras), es acompañar a las profesionales y jóvenes que se acercan para que den el paso. 

Detrás de la escasa presencia femenina en los puestos de decisión, la presidenta de WiB identifica un freno que se repite en casi todos los sectores: el llamado síndrome de la impostora, esa sensación de no estar nunca del todo preparada que desde la asociación combaten con formaciones y mentorización.  

A este freno interno se suma otro externo, que tiene que ver con la cultura empresarial. Según explica Valverde, la forma habitual en que las empresas financieras miden el talento penaliza a las mujeres, porque "se las suele evaluar por su rendimiento, por lo que ya han hecho, mientras que a los hombres se les valora más por su potencial". El resultado es que una parte del talento femenino queda oculto.

"Estamos muy preparadas y ahora falta que nos hagan hueco"

Revertir la situación, sostiene Valverde, requiere activar dos palancas. La primera es cambiar la forma de evaluar al equipo empleando herramientas más objetivas, que sustituyan a las autoevaluaciones, en las que las mujeres tienden a puntuarse por debajo.

La segunda palanca es la formación, que en su opinión es "lo más importante". Su razonamiento es que la confianza no llega antes de aprender, sino después: cuanto más se sabe, menos pesa la idea de que liderar en el sector es un cometido ajeno. Es la misma barrera psicológica que frena a muchas mujeres a la hora de dar el paso, no solo dentro de la banca, sino también como inversoras.

Y a la formación se suma un complemento natural: la visibilización de referentes. Valverde considera clave romper la imagen de la banca como un mundo "de hombres con traje", y para ello reivindica la labor de su asociación a la hora de crear estos espacios donde mostrar ejemplos reales y fomentar la interacción. Cuando una mujer joven ve a otra en esos puestos, explica, piensa que ella también puede llegar. "Estamos muy preparadas y ahora falta que nos hagan hueco", manifiesta.

Porque los referentes no son sólo para ellas: es igual de importante que lleguen a los hombres jóvenes, para que dejen de ver a las profesionales senior del sector como "una madre" y las reconozcan como profesionales a su mismo nivel, explica. Este es uno de los grandes hallazgos de WiB de la mano de Young WiB, sus programas de mentoría dirigidos a jóvenes, una iniciativa lanzada a principios de este año, en colaboración con universidades como la Complutense, CUNEF y, próximamente, la Autónoma de Madrid, y con más de 80 mentoras formadas. Valverde ha comprobado que en las universidades donde hay más profesoras se apuntan más alumnas a los másteres de finanzas, una señal de hasta qué punto pesa el ejemplo.

La asociación mantiene además una agenda diversa de eventos, que utiliza tanto para abrir la banca a nuevos perfiles como para poner sobre la mesa temas de fondo. En febrero, WiB reunió en Ciudad BBVA al Banco Europeo de Inversiones (BEI) y a varias entidades en torno a la financiación con perspectiva de género, un ejemplo de la acción colectiva que están impulsando. Su tesis es que la banca ha dejado escapar oportunidades por no adaptarse a las mujeres emprendedoras, y que cerrar esa brecha no es solo cuestión de conceder crédito, sino de "ir más allá" y usar la "empatía" para entender por qué a muchas les frena más pedir financiación.

El motor de todas estas iniciativas es la convicción Valverde repite a lo largo de la toda conversación: "Cómo sería el mundo si fueran las mujeres las que invirtieran, las que emprendieran". Para ella, el camino empieza por hacer visible lo que hoy no lo es, dentro y fuera de los bancos.

La transferencia de riqueza

Por qué la banca no puede ignorar a las inversoras

Valverde advierte de que se avecina la mayor transferencia de patrimonio de la historia y de que, por esperanza de vida, buena parte acabará en manos de mujeres que hasta ahora delegaban la gestión en el marido, el padre o el hermano. Cuando ellas deciden, añade, buscan invertir con propósito y una interlocución más cercana, y la banca privada ha tenido que adaptarse. Su conclusión enlaza con todo lo demás: que las mujeres inviertan y tengan patrimonio también es una cuestión de poder de decisión.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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