sicav: que es y como funciona

El debate sobre la fiscalidad de las SICAV se ha convertido en una controversia que dura ya varias décadas en España. El pasado marzo se supo que el Tribunal Supremo será quien decida la capacidad de la CNMV para fijar si una SICAV tributa en el impuesto sobre sociedades al tipo reducido (1%) o al general (25%). 

El supervisor de los mercados españoles (CNMV) es, además, quien vigila desde 2005 que estas sociedades cumplen los requisitos para ser consideradas instituciones de inversión colectiva (IIC). A esta categoría pertenecen productos como los fondos de inversión o los planes de pensiones

El Supremo aún debe hablar, pero hay preguntas que sí se pueden resolver sin esperar a la decisión del Alto Tribunal: ¿qué es una SICAV?, ¿cómo funciona una SICAV?, ¿cómo tributan y dónde invierten las SICAVS españolas? ¿Cuántas hay?

Definición de SICAV

Comencemos por el principio: exactamente, ¿qué es una SICAV? Detrás de estas siglas se encuentran seis palabras: Sociedades de inversión de capital variable. De acuerdo con el proyecto ‘Finanzas para Todos’ de la propia CNMV y el Banco de España, las SICAV son sociedades anónimas donde los ahorradores que aportan dinero se convierten en accionistas. 

Las acciones pueden negociarse en bolsas de valores o se puede invertir en ellas por medio de un procedimiento similar a la suscripción y reembolso de fondos de inversión. Desde ‘Finanzas para todos’ añaden que las SICAV “suelen considerarse un vehículo de inversión de banca privada, orientadas a grandes patrimonios”. Este es el motivo por el que existe un debate sobre cómo deben tributar este instrumento. 

SICAV: características

¿Cómo están reguladas?

Una primera duda que nos puede salir al paso es si son seguras las SICAV. Esto es sinónimo de cuál es su regulación. Las SICAV son instituciones de inversión colectiva e, igual que otras IICs como los fondos, están sujetas a la Directiva comunitaria. La ley de IIC que rige en la UE se ha traspuesto a España

Además, podemos destacar otras tres características desde el punto de vista de la regulación, según explica Inverco:

  • Las SICAV negocian sus acciones en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB). Esto quiere decir que son un producto de ahorro disponible para cualquier inversor, por muy pequeña que sea la aportación que haga.
     
  • El número mínimo de accionistas es de 100. La Directiva comunitaria no exige un número mínimo de inversores en ninguna IIC. Además, en ningún país europeo se exige un número mínimo de accionistas en SICAV, excepto en Francia (3), Portugal y España (100).
     
  • Los inversores en SICAV invierten también en el resto de productos de ahorro: los inversores con elevada capacidad de ahorro también apuestan por otros vehículos de ahorro, en los que al no exigírseles la misma transparencia en la información sobre accionistas significativos que a las SICAV, se desconoce la identidad de los mismos. 

¿Cómo funcionan las SICAV?

Una SICAV opera como una empresa cuya actividad es la inversión. Esta actividad la puede realizar la propia empresa o contratar un gestor que se encargará de mover el dinero.

¿Existe algún límite a la hora de invertir ese dinero? El que marquen sus estatutos. Pero es cierto, además, que por ley existe un límite a su inversión: nunca podrá tener un patrimonio 10 veces superior al capital inicial, a diferencia de los fondos. Si se fundó con el mínimo requerido de 2,4 millones de euros, su techo serán 24 millones de euros.

¿Quién puede invertir en una SICAV?

La inversión en este vehículo está abierta a todo el mundo, siempre que la propia SICAV permita la entrada de nuevos socios. Las SICAVs españolas que lo hacen suelen cotizar, como decíamos antes, en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).  

A través del MAB, cualquier persona puede comprar acciones de la sociedad de forma similar a la que adquiere participaciones de un fondo de inversión. A finales de agosto de 2021, había  2.323 SICAV que cotizan en el MAB y que puedes consultar en la página web de BME. La otra forma de invertir en una SICAV es ser uno de sus socios fundadores.

¿Cómo tributan las SICAV?

Este punto es el que más interés despierta en la sociedad. ¿Cuántos impuestos pagan las SICAV? Hablar de fiscalidad de las SICAV significa distinguir entre los impuestos que paga la sociedad y los impuestos que pagan sus accionistas (el inversor particular). 

  • Impuesto de sociedades: igual que el resto de IIC, una SICAV tributa un 1% por los rendimientos netos generados. Esta es la ventaja que ofrece a las grandes fortunas este instrumento frente a la creación de una empresa para gestionar su capital, que deberá pagar el tipo general del impuesto de sociedades (25%). La nueva Ley de lucha contra el fraude fiscal exige requisitos para conseguir esa tributación del 1%:
     
    • La SICAV debe tener más de 100 socios
    • Las nuevas SICAV deben cumplir que cada socio aporte al menos 2.500 euros de partida
       
  • Impuestos del accionista: junto con el impuesto que paga el instrumento, los accionistas de SICAV tienen una tributación a medio camino entre las acciones y los fondos. Solo se pagan impuestos al recuperar el dinero o al recibir dividendos de la sociedad. Cuando se produce la venta, se genera una ganancia patrimonial de la que se retiene entre un 19% y un 26% en la Declaración de la Renta. Frente a las acciones, tienen como ventaja la posibilidad de diferir el pago de impuestos cuando pasamos el dinero de una SICAV a otra, siempre que la segunda tenga más de 500 accionistas fundadores.  

Esta es la horquilla de retención de Hacienda para los accionistas de SICAV:

Ganancias (en euros)

              Retención 

 Entre 0 y 6.000

                   19%

 Entre 6.000,01 y 50.000

                   21%

 Más de 50.000,01

                    23%

Fuente: escala de la Agencia Tributaria. 

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Número de SICAV en España

El 2020 fue el año con menos accionistas en SICAV en España. El total de SICAV nacionales bajó de las 2.500, según datos de la CNMV, lejos de las más de 3.300 del año 2015. Detrás de ellas hay alrededor de 362.000 accionistas, de nuevo a bastante distancia de los casi 480.000 que había cinco años atrás. 

El patrimonio que gestionaban en 2020 (27.000 millones de euros), en cambio, no figura como mínimo histórico. Eso sí, se queda por debajo de nuevo del 2015, cuando llegó a su máximo (más de 33.500 millones de euros). Así ha evolucionado el número de SICAV en España en los últimos años. 

¿Dónde invierten las SICAV españolas? 

El patrimonio de las SICAV españolas en 2020 (26.900 millones a finales de año) se dividía en un 78% en inversiones en el exterior y el resto en posiciones domésticas. Destaca la exposición a IICs internacionales (casi el 42%). Las acciones extranjeras fueron la segunda posición más relevante de las carteras de SICAV españolas (casi un 25%). 

A continuación, cerca del 6% se invirtió en renta variable española y un 4% en IICs españolas. La deuda internacional abarcó el 12% del patrimonio y la deuda española casi el 4%. La tesorería sumó más del 8%. 

SICAV de particulares más conocidas 

Al tratarse de un instrumento al que pueden acceder grandes patrimonios, entre las SICAV registradas en España pueden encontrarse las de empresarios y celebridades. Estas son algunas de ellas: 

Diferencias entre una SICAV y un fondo de inversión

SICAV y fondos de inversión comparten naturaleza: son instituciones de inversión colectiva (IIC). A partir de ahí, existen algunas diferencias.

La primera de ellas, desde el punto de vista societario. Las SICAV son sociedades anónimas (SA), mientras que los fondos de inversión carecen de personalidad jurídica propia, señalan desde la aseguradora Mapfre, presente en Finect. 

Además, una SICAV tiene un límite máximo de capital, que viene fijado en sus estatutos. Y, en todo caso y por ley, no debe superar el tope de 10 veces el capital inicial. 

En tercer lugar, la gestión en una SICAV corresponde al consejo de administración, algo que implica tener el control político y estratégico y una mayor agilidad. La gestión de un fondo recae en una entidad externa y las decisiones dependen de la administración de los gestores, profesionales que aportan un grado mayor de objetividad. 

Otra diferencia importante: para constituir una SICAV es necesario suscribir y desembolsar un capital mínimo de constitución de 2,4 millones de euros. Un fondo de inversión necesita 3 millones. Aunque esto no es muy relevante de cara al inversor.

Por último, también hay matices en la fiscalidad. Las SICAV pagan el Impuesto de Sociedades del 1% sobre las plusvalías generadas durante el periodo, mucho menos de lo que pagaría una sociedad mercantil al uso por este tributo, el 25%. Esto beneficia al inversor, dado que la SICAV en la que está invertido paga menos impuestos, lo que repercute directamente en la rentabilidad generada.

La tributación real viene cuando los accionistas retiran el dinero de la SICAV. Una vez que se produce este reembolso definitivo, el inversor tendrá una retención de un 19% que después se ajustará mediante el tipo aplicable en su declaración de la Renta. En este sentido, la retención (del 19% al 23%) es compartida por SICAV y fondos de inversión.