Vuelve el pulso por Ormuz: '"Irán gana con no perder, EEUU pierde con no ganar", avisa JP Morgan
El pulso entre Estados Unidos e Irán por el Estrecho de Ormuz ha vuelto, y esta vez ha llegado antes y con más fuerza de lo que casi nadie esperaba. El jueves solo 8 barcos cruzaron el paso por el que circula buena parte del crudo mundial, frente a los cerca de 30 de una semana antes: el tráfico está en mínimos de tres semanas. Así lo describe el Center for Geopolitics de JPMorgan Chase (matriz de la gestora JP Morgan AM) en una edición especial de su informe Window on the World, publicada este 17 de julio, que reconoce que el enfrentamiento "empezó antes y está resultando más intenso y prolongado de lo previsto".
Desde el fin de semana Teherán ha atacado de forma repetida buques comerciales —con al menos un tripulante muerto— y ha lanzado la mayor ofensiva de misiles y drones contra los Estados del Golfo y Jordania desde el alto el fuego de abril. Washington ha respondido restableciendo el bloqueo de los puertos iraníes y golpeando durante seis noches seguidas entre 300 y 400 objetivos militares. El resultado es un choque que el mercado ya conoce, pero cuya intensidad vuelve a poner el foco sobre el petróleo.
La apuesta de Teherán es sencilla: cree que aguanta más el dolor que Washington y ve su capacidad de amenazar Ormuz como su mejor baza para negociar levantamientos de sanciones. También teme que esa ventaja se erosione a medida que los países del Golfo invierten en oleoductos y puertos alternativos, lo que le da incentivos para subir la apuesta ahora en lugar de aceptar un acuerdo que deje esa palanca sin usar.
A ese cálculo se suma la frustración por el pacto de junio. El memorando de entendimiento (MOU) que debía traer alivio económico no cumplió las expectativas —el informe llega a llamarlo, con ironía, un memorando de "malentendidos"—: los compradores se retrajeron y los activos siguieron congelados incluso antes de que Washington revocara la exención de sanciones al petróleo la semana pasada. Con el bloqueo de vuelta, la Casa Blanca apuesta a que la presión económica genere una crisis de confianza dentro del régimen.
"Irán gana con no perder": el juego que nadie quiere ganar del todo
El informe resume la dinámica del enfrentamiento con una frase que explica por qué se prolonga: "Irán gana con no perder, mientras que Estados Unidos pierde con no ganar", señala el Center for Geopolitics de JPMorganChase. Es una partida de gallina en la que ninguno de los dos tiene prisa por desviar el volante primero.
El escenario base de la firma sigue siendo el mismo de los últimos meses: un ciclo de "pelear, negociar y desescalar" que se repite una y otra vez. El bloqueo, dicen, difícilmente forzará a Teherán a ceder, porque el régimen entra en esta fase con colchón: sacó decenas de millones de barriles del Estrecho tras el pacto de junio y vació sus tanques de almacenamiento, lo que le da margen adicional.
Con Irán aguantando, a Washington le quedan dos caminos, según el análisis: escalar atacando infraestructura civil o energética —lo que casi con seguridad provocaría represalias inmediatas contra objetivos energéticos del Golfo— o cerrar otro acuerdo estrecho que reabra el paso a cambio de más incentivos económicos para Teherán. La firma cree que la Casa Blanca mantendrá el bloqueo y los ataques durante varias semanas más y, después, optará por la segunda puerta.
El motivo tiene que ver con las restricciones que sigue enfrentando Estados Unidos. Otra campaña de bombardeos intensivos como la de marzo tensaría aún más los ya mermados inventarios de munición guiada de precisión e interceptores antiaéreos, y aun así no eliminaría la capacidad iraní de amenazar Ormuz, porque sus depósitos de misiles y drones están dispersos y enterrados.
A eso se añade el calendario político: el presidente estadounidense fue explícito al firmar el pacto de junio en que quería evitar una "catástrofe económica", y las elecciones de midterms de noviembre están cada vez más cerca.
Sumado todo, JPMorgan considera que lo más probable es un nuevo acuerdo temporal, todavía más estrecho que el anterior y centrado en volver a mover barcos por Ormuz. Esta vez espera que los países del Golfo tengan un papel más central: no serían raros incentivos financieros discretos de Arabia Saudí, Catar y Emiratos para que Irán rebaje los ataques. Otra vía de salida pasa por Omán, que busca una fórmula que permita a Teherán salvar la cara, como el reconocimiento formal de rutas de navegación separadas por aguas iraníes y omaníes.
Qué significa para el petróleo y los mercados
Aquí está el enganche para el inversor. El informe recuerda que otra ronda de conflicto llegaría con costes energéticos más altos, porque algunas de las condiciones que mantuvieron el crudo relativamente calmado esta primavera se están desvaneciendo: las reservas estratégicas están muy reducidas, la demanda china de crudo —deprimida— parece estar reactivándose y los ataques ucranianos a refinerías rusas agravan el estrangulamiento. El petróleo vuelve a ser la variable a vigilar.
Uno de los instrumentos que más de cerca sigue esa tensión es el crudo cotizado. Por ejemplo, el WisdomTree WTI Crude Oil, uno de los ETC de referencia sobre el West Texas, replica la evolución del barril estadounidense y suele reflejar con rapidez los sobresaltos en Oriente Medio.
Este último sobresalto se puede ver en el repunte de los últimos días en este fondo cotizado de petróleo:
Lo que hay que vigilar a partir de ahora
JPMorgan advierte de que una cosa es desescalar y otra resolver: "la desescalada no significa resolución", apunta el informe, que anticipa que Estados Unidos e Irán seguirán negociando y chocando por Ormuz durante meses, "e incluso años". Su propia confianza en el escenario base, reconoce, es menor que hace una semana, sobre todo tras el regreso del bloqueo.
De cara a las próximas semanas, la firma dice estar pendiente de cómo reaccionan los mercados, de si los países del Golfo aportan finalmente los incentivos financieros para que Irán rebaje la presión, de si los canales diplomáticos de Omán ganan tracción y de si vuelve a moverse tráfico comercial por la ruta sur. Son las señales que dirán si el guion de "pelear, negociar y desescalar" se mantiene o si el pulso por Ormuz entra en un terreno menos previsible.
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