Interés real frente a interés subvencionado

Interés real frente a interés subvencionado

En el mercado, tarde o temprano la realidad muerde. Y esto es de aplicación al concepto de tipo de interés real. Es el tipo de interés que ofrece un activo una vez se descuenta la inflación, y por ello, para saber cuánto de atractiva es en realidad la cantidad que te paga un bono, dependerá de cuál sea la tasa de inflación.

Si un bono da un 2% y la inflación es del 2%, no ganas nada: la rentabilidad real es cero. Ahora mismo la situación con la mayor parte de bonos europeos es peor: no pagan nada o hay que pagar por tenerlos, mientras la inflación ha subido al 2,2% y el propio Banco Central Europeo la sitúa en el 1,9% a finales de año.

De este modo, con el bono español, que paga un 0,20%, la rentabilidad real negativa es ahora del -2%. ¿Cómo es esto posible? Si el precio de los bonos no cae se debe a que el BCE los mantiene altos con sus compras masivas. Es, simple y llanamente, un tipo de interés subvencionado, que se traslada a toda la economía europea: gobiernos, particulares y empresas, ya que el tipo subvencionado del mercado afecta a todos los créditos de medio y largo plazo.

También afecta a los inversores, aquellos a quienes sus asesores o gestores les han llevado a tener bonos de largo plazo en sus carteras. Es de suponer que estos piensan que el BCE seguirá comprando bonos eternamente, pero la única excusa que le queda al BCE para seguir comprando es la pandemia, y está remitiendo. Tarde o temprano alguien levantará la voz en Europa contra una subvención que, en ausencia de pandemia, lo que pasará es a financiar la mala gestión y el despilfarro político.

Todo esto es más llamativo si comparamos el interés real de los bonos con los dividendos que pagan las acciones. El rendimiento del dividendo del Stoxx 600 es ahora del 2,3%, y es altamente probable que estos puedan aumentar por las perspectivas de alto crecimiento que generan los estímulos económicos.

Con un bono español que ofrece una rentabilidad real del -2%, y el alemán todavía menos, frente a un dividendo de la bolsa europea que reparte un 0,8% real, ¿es la bolsa la que está cara? Además, hay que considerar otro dato: la deuda pública española es un 122% del PIB, pero paga tipos mucho menores que cuando esta estaba por debajo del 100%. Esta distorsión también se explica por las compras masivas del BCE, que está manipulando al mercado.

Cuando el BCE no tenga excusa para seguir comprando bonos y empiece a reducir sus compras se confirmará si esto es así. Pero no esperen demasiado para revisar la composición de su cartera de fondos: no olviden que los mercados se adelantan a los acontecimientos.

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