Durante todo el año, Carlos ha estado apartando una cantidad de su salario para poder invertirlo. Lleva un tiempo intentando averiguar cuándo es el mejor momento para entrar en el mercado y decide que lo hará durante sus vacaciones de agosto. Sin embargo, el octavo mes del año no ha defraudado y la volatilidad ha sido la protagonista

Como Carlos, muchos inversores han visto tambalearse sus inversiones justo cuando se han decidido a entrar en el mercado. Pero, ¿cómo hay que capear la tormenta sin naufragar en el intento?

Tómate tiempo y analiza 

Tras una caída que no estaba prevista, muchos inversores ceden al pánico y deshacen posiciones. No obstante, este es uno de los grandes errores, ya que, sin un análisis previo, no se puede conocer el motivo del desplome. “Lo primero que hay que hacer es analizar por qué cae el mercado. ¿Se trata de un hecho puntual o es una caída con fundamento? En el primer caso, mantendremos posiciones pero, si se da el segundo factor, habrá que valorar cambiar la estrategia”, explica Miguel Camiña, de Micappital.

 

Largo plazo, tu aliado

La paciencia es la mejor amiga del inversor inteligente. Tal y como indica Ferrán Pajuelo, de Ginvest AM, cuando una persona decide iniciar su inversión es porque tiene claro su horizonte temporal. La inversión financiera siempre debe plantearse a medio/largo plazo y con unos objetivos definidos previamente. “La esquizofrenia de los mercados a corto plazo no puede controlarse, en cambio la volatilidad puede medirse y, en el largo plazo, la incertidumbre se disipa”, puntualiza.

¿Aplicas la estrategia correcta?

Históricamente, en momentos de volatilidad, incertidumbre y caída de los activos, los inversores se preocupan por su patrimonio y se preguntan si están correctamente invertidos o si deberían invertir más. Por ello, en situaciones como las actuales (incertidumbre geopolítica, desaceleración económica y corrección de los activos de riesgo), Carlos Farrás, de DPM Finanzas, recomienda revisar si la estrategia actual es la correcta; si las caídas están justificadas y si el mercado está descontando dicho escenario; en definitiva, analizar si ha cambiado la tesis inicial de inversión. 

“Debemos ser pacientes con nuestra inversión a la esperar de recoger sus frutos y aprovechar para incrementar posiciones en momentos de incertidumbre (miedo) y reducirlas en momentos de complacencia (avaricia)”, afirma Farrás.

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No te la juegues todo a una

Diversifica y construye un calendario de entrada, tal y como aconseja Camiña: “Lo que solemos hacer con inversiones fuertes es recomendar no invertir todo de una, construimos un calendario de compras cada tres o cuatro meses hasta invertir el importe total. Esto nos permite que si hay una caída del mercado nada más empezar, podamos hacer una nueva inversión a un precio más barato. Si son inversiones más pequeñas o puntuales lo que hacemos es ayudar al cliente a entender que esto es un proceso normal”, añade.