Esteban, Marta y Luis son amigos de toda la vida. Tienen 45 años y les gusta la idea de jubilarse en la playa juntos con sus familias. Quieren comprarse una casa allí en el futuro para vivir su retiro.

Los tres parten de un ahorro de 10.000 euros después de hacer frente a sus gastos diarios, y se han comprometido a ahorrar unos 200 euros cada mes para cumplir su sueño conjunto.

Esteban aparta religiosamente esos 200 euros cada mes a su cuenta corriente para ir haciendo un colchón que le permita cambiar el maletín por la sombrilla cuando pasen 20 años. Siempre ha sido miedoso con aquello de perder el dinero que tanto le ha costado ahorrar.

Mientras, su amiga Marta hace lo mismo, pero aportándolos a un producto con poco riesgo que le da un 1% de rentabilidad anual. 

Luis también va metiendo su dinero en un fondo de inversión, pero algo más arriesgado. Sabe que por el camino se puede llevar algún susto, pero a cambio su rentabilidad anual será del 6,6%.

Al cabo de 20 años...

Pasados 20 años, quedan un día para ir al destino de costa que han elegido a mirar la casa en la que cada uno pasará sus años de jubilación.

Esteban revisa su cuenta corriente. Tiene ahora los 68.300 euros que ha ido apartando durante estos años. Solo que por culpa de la subida de precios, valen menos que cuando empezó a ahorrar. Quizá tenga que pedir una hipoteca por el resto que le falta para su casa de la playa.

Marta tiene en su fondo de inversión en torno a 76.300 euros. ¡Qué sorpresa! A los 68.300 euros que aportó como Esteban, se le han añadido unos 8.000 euros durante estos años gracias a ese pequeño 1% que le ha dado el producto en el que invertía. No es mucha diferencia, pero si tiene que pedir algún préstamo será menor que el de Esteban.

Luis tiene un panorama bastante diferente. Es el único que podrá comprarse a tocateja la casa. Aportando lo mismo que sus amigos, haciendo el mismo esfuerzo, el elegir un buen producto aunque un poco más arriesgado y mantenerlo a largo plazo le ha dado como resultado casi 150.000 euros a la vuelta de 20 años.

Es la diferencia entre invertir o no hacerlo cuando pensamos en proyectos de largo plazo. ¿Y tú? ¿Con quién te identificas más, con Esteban, con Marta o con Luis?

Con esta píldora nueva de Finect, puedes ver cuánto tendrás dentro de unos años si empiezas a invertir ya, con la capacidad de ahorro que te puedas permitir y según el riesgo que quieras asumir.