Wall Street está viviendo su ciclo alcista más largo de la historia y el sector mira con recelo y se pregunta ‘hasta cuándo durará el rally’. Y no es para menos. Llevamos varios meses escuchando los ecos de una nueva recesión pero, la realidad es que, nadie tiene la bola de cristal y ni los expertos no pueden anticipar en qué momento se producirá una corrección aguda de los mercados. 

Pese a la fortaleza de los mercados, hay factores que pueden apretar el gatillo antes de lo esperado, como el desgaste que se percibe en el sector tecnológico (uno de los principales motores del resurgir de Wall Street tras la crisis de 2008) o la elevada deuda pública de EEUU, que sigue una clara trayectoria alcista.

Para este contexto, existen diversas estrategias con las que capear la tormenta financiera y aprovechar esos momentos de volatilidad. Una de ellas es el trading. Este tipo de operativa bursátil, que se ha puesto de moda recientemente, consiste en la compraventa de activos cotizados con mucha liquidez, como acciones, divisas y futuros; aunque también se opera con materias primas, índices o criptomonedas. 

El objetivo que se persigue es generar una ganancia al comprar un activo para venderlo a un precio superior o bien vender un activo, para comprarlo de nuevo por un coste más bajo.

Los derivados financieros, entre los que se encuentran los CFD (Contratos por Diferencia), las barrera o los turbos24, son los instrumentos a través de los cuales se lleva a cabo este tipo de estrategia. Estos productos permiten invertir en activos como acciones, índices, divisas o materias primas. Además permiten tomar posiciones tanto alcistas como bajistas. El beneficio o perdida de la operación suele venir de la diferencia de precio entre la apertura y el cierre de la operación.

¿Cómo operar con trading? Existen varias modalidades, la mayoría sujetas al tiempo en el que se mantienen abiertas las operaciones. Aquí vamos a destacar las cuatro principales: 

-       ‘Day Trading’ o trading intradía: El inversor compra y vende los activos en el mismo día de negociación. 

-       ‘Scalping’: Son movimientos muy a corto plazo en el día, ya que las operaciones pueden durar segundos.

-       ‘Swing trading’: El inversor realiza una operación que suele dejar abierta hasta, aproximadamente, unos diez días.

-       Trading tendencial o direccional: Estas operaciones no se basan en límites temporales, ya que el inversor decide entrar o salir según la tendencia, es decir, según el activo se encuentre en un momento de subida (techo) o bajista (suelo).

Como decíamos, se ha puesto de moda, no solo porque es una práctica que aprovecha los momentos de volatilidad para generar rentabilidad, sino también porque las nuevas tecnologías han propiciado que se popularice entre los inversores más arriesgados. Ahora las operaciones se realizan a través de un bróker a golpe de clic. Con ello, se han eliminado todos los pasos intermedios que generaban una gran dificultad e incluso confusión, lo que facilita que cualquier inversor pueda hacer trading. 

Pero, ojo, es una operativa que conlleva un riesgo considerable, ya que una de las formas más comunes es invertir en estos productos a través del apalancamiento. ¿Qué quiere decir esto? Que un inversor puede tener acceso a diferentes activos sin necesidad de comprarlos en su totalidad, ya que solo es necesario que aporte un pequeño porcentaje de su valor a modo de garantía. 

A priori, esta posibilidad puede sonar ventajosa. Si el inversor gana con la operación, obtendrá beneficios elevados, ya que solo ha desembolsado una parte mínima de su capital. Sin embargo, si los resultados son negativos, se puede llegar a perder más de lo invertido. De ahí el concepto ‘apalancamiento’. Es importante tener en cuenta que esto no afecta al cliente minorista no profesional, puesto que estos cuentan con una protección contra balances negativos y no pueden perder más de lo que invierten. Aún así, y como en cualquier tipo de inversión, la gestión del riesgo es muy importante a la hora de realizar este tipo de operaciones. 

En ese sentido, la clave para llegar a ser un buen trader es ser consciente de que no hay una línea de meta y perseguir una mejora del conocimiento de los mercados, aspirando a la perfección de la estrategia de trading. Para ello, desde IG ofrecen un curso anual de trading, en el que se impartirán temáticas de interés para todo tipo de inversor, tanto conceptos básicos como más avanzados para poder operar con comodidad.

Este curso, impartido por Sergio Ávila, se impartirá a través de webinarios semanales todos los miércoles, a partir del 16 de octubre, con una duración total de 36 semanas. A continuación, os dejamos en primicia la primera sesión. ¡Apúntate y consigue la rentabilidad esperada!