El debate hoy en el Congreso está girando alrededor de la crisis económica y las medidas para salir de la misma.El discurso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha dicho pedir y ofrecer un pacto, pero Mariano Rajoy ha dicho que el PP lleva mucho tiempo ofreciendo sus propuestas y el PSOE se las rechaza. Pero estos últimos dicen que el PP no quiere colaborar, y el PP dice que el Gobierno tiene que rectificar, y el PSOE dice que bla bla bla y el PP que bla bla bla y así se entra en un bucle eterno. Yendo al fondo del problema: ¿Es posible un gran pacto de Estado? Desde luego, parece necesario. La situación es lo bastante complicada para dejar en un segundo plano los objetivos electorales y pensar en tirar del carro con fuerza para que España salga cuanto antes de la recesión. Claro, esto no gustará a todos: hay un sector de votantes del PP, por ejemplo, que está más en la línea de "estos nos han metido aquí y ahora no vamos a sacarles de ahí, que nos saquen ellos o nosotros cuando ganemos las elecciones". El problema es que, cada día que pasa, más difícil será para los siguientes en llegar remontar la situación. Y aquí ya entra en juego un tema patriótico, casi. Además, el gran pacto de Estado tendría una clarísima ventaja estratégica. Uno de los problemas actuales de la situación financiera de España es la mala imagen internacional que se ha generado el Gobierno español y que, paradójicamente, la presidencia de turno de la Unión ha puesto en el escaparate. En cambio, la imagen que se tiene de la gestión económica de España durante gobiernos del PP es inmejorable: se nos recuerda como la España del milagro económico. Es decir, que para recuperar parte de esa confianza sería indispensable que el PP se involucre en un gran pacto. Dicho todo lo anterior, tengo una gran duda. Imaginemos que llegamos a un gran acuerdo de intenciones y se empieza a trabajar en el pacto: ¿Cuánto tardaría en llegar la solución? ¿Cuántas amenazas de ruptura habría durante las negociaciones sobre medidas? ¿Hasta que punto la cercanía de próximas elecciones lo llevaría a un punto muerto...? Me temo que las probabilidades de respuestas negativas a estas preguntas son muy altas. Por eso, sería todavía mayor, si cabe, la necesidad del gran pacto. ¿Tú cómo lo ves? Os dejo aquí el discurso integro del presidente del Gobierno en su primera intervención. Visto y tomado de www.elmundo.es